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FAMILIA

La compensación por el trabajo para la casa en régimen de separación de bienes (art. 1438 CC) desde la perspectiva del TS

Por D. Ángel Luis Campo Izquierdo

Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia núm. 8, de Familia, de Gijón.

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Divorcio,separación de bienes

La redacción actual del art. 1438 CC (EDL 1889/1), dada por la reforma llevada a cabo por la Ley 11/1981, de 13 de mayo (EDL 1981/2521), dispone que:

“Los cónyuges contribuirán al sostenimiento de las cargas del matrimonio. A falta de convenio lo harán proporcionalmente a sus respectivos recursos económicos. El trabajo para la casa será computado como contribución a las cargas y dará derecho a obtener una compensación que el Juez señalará, a falta de acuerdo, a la extinción del régimen de separación.”

Su redacción original era la siguiente:

“La separación de bienes no perjudicará a los derechos adquiridos con anterioridad por los acreedores.”

Esta redacción original, con la reforma llevada a cabo por la Ley 14/1975, de 2 de mayo (EDL 1975/1123), paso a ser la que sigue:

“La separación de bienes no perjudicará en ningún caso los derechos ya adquiridos por los acreedores.”

Este artículo se debe poner en conexión con el art. 68 CC cuando, en su redacción dada por la Ley 15/2005, de 8 de julio (EDL 2005/83414), dice:

“Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo.”

Vemos, pues, que el legislador fija claramente la obligación de los cónyuges, por el hecho de casarse, de contribuir a las necesidades y cargas del matrimonio/familia, en función y en proporción de sus posibilidades.

Dada la actual redacción del art. 1438 CC y que esta compensación por el trabajo para la casa se fija en el año 1981, año en que tiene entrada, de forma definitiva hasta hoy, en nuestro ordenamiento jurídico el divorcio, se debe entender que la misma se fija por el legislador a fin de cubrir la posición, de desprotección -económica y patrimonial- en que queda un cónyuge tras el divorcio o, en su caso, separación (en este caso aún continúa la obligación de alimentos entre los cónyuges, pues persiste el vínculo matrimonial) si estaba casado/a en separación de bienes y se había dedicado a las tareas del hogar y cuidado de la familia; frente a los matrimonios casados en régimen de gananciales y/o participación, en los que el citado cónyuge veía compensado ese trabajo y dedicación con su participación en la liquidación de gananciales o en la partición en las ganancias del otro cónyuge, habidas durante la convivencia matrimonial.

Ahora bien, ese derecho, genérico y abstracto a una compensación, no puede dar lugar a un derecho absoluto a una compensación en todos los supuestos en que la separación o divorcio se lleve a cabo en un matrimonio casado en régimen de separación de bienes. Véase que, en los supuestos de régimen de gananciales o de participación, puede ocurrir que el cónyuge que no ha trabajado fuera del hogar no reciba compensación alguna si, tras el cese del matrimonio, no hay activo ganancial que repartir o ganancias del otro cónyuge en las que participar. Por ello, entiendo que, para concretar ese derecho abstracto a una compensación en una cantidad líquida y concreta, se deberá tener en cuenta una serie de premisas, entre ellas, entiendo que la situación económica y patrimonial en la que queda el otro cónyuge. De no ser así, se habría pasado de una situación injusta en la que se encontraban los cónyuges casados en separación de bienes frente a los casados en otros regímenes económicos, a la situación contraria de beneficiar siempre al cónyuge casado en separación de bienes, frente a los supuestos en que, estando casado en gananciales o participación, no se obtiene ese beneficio, al no haber nada que repartir. En esa dirección se puede citar la sentencia del TS de 11 de febrero de 2005 (EDJ 2005/11822).

Examinando la jurisprudencia del TS, vemos que:

A.- La primera sentencia importante en esta materia es la de 14 de julio de 2011 (EDJ 2011/146921), que concede esta compensación y que fija las reglas que se deben dar para tener derechos a esta compensación:

1ª Regla: la obligación de ambos cónyuges de contribuir al levantamiento de las cargas del matrimonio. La separación de bienes no exime a ninguno de los cónyuges del deber de contribuir.

2ª Regla: puede contribuirse con el trabajo doméstico. No es necesario, por tanto, que ambos cónyuges aporten dinero u otros bienes para sufragar las cargas del matrimonio, sino que el trabajo para la casa es considerado como una forma de aportación a los gastos comunes, cuando uno de los cónyuges solo tiene posibilidades de contribuir de esta manera y ello para que pueda cumplirse al principio de igualdad del art. 32 CE (EDL 1978/3879).

3ª Regla. El trabajo para la casa no solo es una forma de contribución, sino que constituye también un título para obtener una compensación en el momento de la finalización del régimen. Cómo debe interpretarse esta compensación es el objeto de este recurso en interés casacional.

Fija así mismo la desigualdad existente en nuestro territorio nacional, dada la diversidad de normas aplicables. Así: La ley 103, b) de la Compilación del Derecho Civil de Navarra (EDL 1973/838), los arts. 187 y 189 del Código del Derecho Foral de Aragón (EDL 2011/15184) y art. 3 de la Compilación del Derecho civil de Baleares (EDL 1990/15822), no contemplan ningún tipo de compensación para el cónyuge que haya aportado su trabajo para contribuir a las cargas del matrimonio. El Libro II del Código civil catalán, en su art. 232-5.1 (EDL 2010/149454), establece que ”En el régimen de separación de bienes, si un cónyuge ha trabajado para la casa sustancialmente más que el otro, tiene derecho a una compensación económica por esta dedicación siempre que en el momento de la extinción del régimen (...) el otro haya obtenido un incremento patrimonial superior de acuerdo con lo que se establece en esta sección". Y una regla parecida la contenía el art. 13.2 de la Ley de la Comunidad Autónoma Valenciana 10/2007, de 20 de marzo (EDL 2007/12665); artículo que, junto con otros, fue declarado inconstitucional por sentencia del TC de 28 de abril de 2016 (EDJ 2016/51935).

Fija también esta sentencia la doctrina jurisprudencial de que “El derecho a obtener la compensación por haber contribuido uno de los cónyuges a las cargas del matrimonio con trabajo doméstico en el régimen de separación de bienes requiere que, habiéndose pactado este régimen, se haya contribuido a las cargas del matrimonio solo con el trabajo realizado para la casa. Se excluye, por tanto, que sea necesario para obtener la compensación que se haya producido un incremento patrimonial del otro cónyuge”. De lo cual, entiendo que no se puede deducir sin más que no se deba valorar en que situación económica/patrimonial queda ese cónyuge y cuál ha sido su aportación a las cargas familiares, durante el tiempo que duro la convivencia conyugal, así como la participación del cónyuge que solicita esta compensación de los ingresos del otro, durante ese tiempo, al menos a efectos de cuantificar dicha compensación.

B.- A continuación, tenemos la sentencia del TS de 31 de enero de 2014 (EDJ 2014/11638) que deniega la compensación pedida, sobre la base de que “en ningún caso consta en este procedimiento debidamente acreditado que la esposa ahora apelante se hubiera encargado de un modo exclusivo y excluyente, de las tareas de la casa, y de los trabajos domésticos habituales. Falta por ello la prueba de una dedicación esencial o significativa a dichas tareas”. A ello añade que ha habido una "anticipada compensación pecuniaria" a favor de la esposa, compensación que puede tenerse en cuenta, aunque no se haga efectiva en el momento de la ruptura y consiguiente extinción del régimen económico de separación. No obstante, fija de forma clara que “el hecho de que uno de los cónyuges haya contribuido solo con el trabajo realizado para la casa, por lo que es contrario a la doctrina de esta Sala el tener en cuenta otra circunstancia distinta a la objetiva, como es, no el beneficio económico, pero sí que todos los emolumentos se hayan dedicado al levantamiento de las cargas familiares, lo que la sentencia denomina la inexistencia de «desigualdad peyorativa», lo que supone denegar la pensión cuando el 100% del salario se destina al levantamiento de las cargas familiares. Admitirlo supone reconocer lo que la doctrina de esta Sala niega como presupuesto necesario para la compensación, es decir, que el esposo se beneficie o no económicamente. Basta con el dato objetivo de la dedicación exclusiva a la familia para tener derecho a la compensación. Cosa distinta será determinar su importe”. Es decir, en esta sentencia se reconoce un derecho abstracto a la compensación por el hecho solo de haberse dedicado en exclusiva a las tareas del hogar o cuidado de la familiar, en régimen de separación de bienes, pero no impide que se tenga en cuenta para fijar en su caso la cuantía de la misma, varios datos, entre ellos, la aportación realizada por el otro cónyuge a esas cargas y la situación patrimonial en que queda tras el cese de la convivencia.

C.- El siguiente paso que da el TS es en la sentencia de pleno de 26 de marzo de 2015 (EDJ 2015/51649), donde añade una premisa más a valorar, en el sentido de que el art. 1438 CC, exige que el trabajo para la casa/familia debe ser exclusivo, pero no excluyente- Es decir no procede conceder esa compensación, si quien la reclama, compatibiliza ese trabajo en la casa con un trabajo fuera del hogar, sea a tiempo parcial o jornada completa. Pero se tiene derecho a la misma si esa dedicación exclusiva se compatibiliza con la ayuda ocasional del otro cónyuge o de tercera persona. Se debe entender que la calidad y extensión de esa ayuda de terceras personas debe tener incidencia en la cuantificación de la compensación. Por lo tanto, cuando se dicta esta sentencia se fija el criterio de que no es compatible el trabajo fuera de casa con el derecho a la compensación del art. 1438 CC, criterio que, como veremos luego, se ha modificado recientemente en determinadas situaciones.

D.- Consecuencia del criterio fijado en la sentencia anterior, el TS en sentencia de 14 de abril de 2015 (EDJ 2015/65133) deniega la compensación solicitada, pues la dedicación a las labores del hogar no era exclusiva. En concreto, en este caso se constata que “la esposa desde que pactara con su esposo el régimen de separación de bienes a través de capitulaciones vino desarrollando un trabajo en alguna de las empresas de la que era administrador el esposo, y que por este trabajo fuera del hogar percibía una retribución que oscilaba sobre los 800 euros, lo que es incompatible con el derecho a obtener la compensación económica”. Es importante esta sentencia para ver cómo el TS en apenas dos años cambia su criterio totalmente en la sentencia de pleno de 26 de abril de 2017 (EDJ 2017/49595), pues en ésta de 2015 no se concede la compensación ya que la esposa trabaja en empresas de la que es administrador su esposo y obtiene unos ingresos de 800 € al mes. En situación parecida, en la sentencia de 2017 con los mismos mimbres se hace un cesto totalmente diferente, trabajando la esposa en un negocio de la suegra como autónoma y con unos ingresos de 600 € mensuales,

E.- Un ejemplo claro de la doctrina del TS de que la dedicación a las tareas del hogar debe ser exclusiva pero no excluyente, se aprecia en la sentencia de 25 de noviembre de 2015 (EDJ 2015/221902), en la que se recoge que pese a ser un "matrimonio adinerado", que vivía en un chalet de lujo en una zona exclusiva, con chófer y servicio doméstico, dado que la esposa, que cuenta con un "innumerable patrimonio", se dedicó en exclusiva a la casa y a los dos hijos, aunque con la ayuda de un servicio doméstico (entiendo que amplio) y de incluso un chófer-, ella era quien llevaba la carga de la dirección y organización del trabajo doméstico, de ahí que se le reconozca el derecho a esta compensación.

F.- El TS en sentencia de 11 de diciembre de 2015 (EDJ 2015/237501) viene a establecer que este art. 1438 CC no deja de ser una norma de liquidación del régimen económico matrimonial de separación de bienes, que puede hacerse efectiva bien en el proceso conyugal o en un procedimiento independiente en el que rigen los principios de libre disposición y autonomía de la voluntad. Por ello, si los cónyuges libremente en la separación previa, que se tramitó de mutuo acuerdo, en el convenio regulador no fijaron compensación alguna a favor de la esposa, por su dedicación a las tareas del hogar, no puede ahora ella solicitar la misma en el proceso de divorcio posterior. Es decir, el TS declara que le ha precluido esa posibilidad.

G.- La sentencia del TS de 28 de febrero de 2017 (EDJ 2017/12285) revoca la sentencia de la Audiencia y deniega la compensación del art. 1348 CC. La sentencia de la Audiencia, que sí la había concedido, declaró probada “la colaboración y dedicación de la esposa en la sociedad y actividad empresarial que desarrollaba el marido”, añadiendo que “el domicilio social de dicha mercantil C… D… SL se encontraba en la propia vivienda familiar, donde la Sra. M compaginaba esa labor de colaboración de tipo administrativa y contable de la referida sociedad, con el desempeño de las usuales tareas domésticas, y concluía que el hecho de que la Sra. M desarrollara al mismo tiempo una determinada actividad laboral por cuenta ajena, no excluye la viabilidad de su derecho a la percepción de la compensación del artículo 1438 Código Civil porque ello no resulta incompatible con tal indemnización, y porque ese trabajo por cuenta ajena estuvo vigente con anterioridad a que los cónyuges acordaran el actual régimen de separación de bienes”. Según el TS, ese criterio contradice su doctrina de que la dedicación a las tareas del hogar debe ser exclusiva; y, por lo tanto, esa actividad laboral por cuenta ajena, antes y después de que ambos cónyuges pasaran de un régimen de gananciales a otro de separación de bienes, debe conllevar que se le deniegue dicha compensación. Criterio que añade un matiz a ese calificativo de exclusivo, y es que el trabajo fuera de casa por quien solicita la compensación sea por cuenta ajena, lo cual coincide con la postura mantenida en la referida sentencia de 26 de marzo de 2015 (EDJ 2015/51649).

H.- La sentencia del TS de 14 de marzo de 2017 (EDJ 2017/21587), que revoca la sentencia de la Audiencia que había confirmado la de primera instancia, donde se denegaba la compensación/indemnización del art. 1438 CC, viene a reiterarse en sus criterios, diciendo que, si ha habido una dedicación exclusiva a la casa y a los hijos, se es merecedora de la citada compensación, ya que el art. 1438 no exige que para ser merecedor de la misma haya existido una imposibilidad probada y manifiesta para poder trabajar fuera casa por parte del cónyuge que solicita la compensación. El hecho de que los hijos tengan cierta edad y autonomía, que permitiría a la esposa acceder al mercado laboral, quien no lo ha intentado, no deja de ser una simple especulación que en nada afecta al derecho mencionado.

I.- La reciente sentencia del TS de 26 de abril de 2017 (EDJ 2017/47049) viene a establecer un giro importante en el criterio del TS sobre el carácter excluyente de la dedicación a las tareas del hogar para ser acreedora de esta compensación, toda vez que, en el caso enjuiciado en dicha sentencia, se probó que la esposa, que realizaba la mayoría de las tareas domésticas, compatibilizó esa actividad, en régimen de autónoma, con un salario moderado (600 € mensuales), con el trabajo que realizaba en un negocio de su suegra, lo que le privaba de indemnización por despido. Pese a ello, el TS concede la compensación del art. 1438 CC sobre la base de que la realidad social actual, más allá de aquella inspiración que movió al legislador a introducir una compensación económica para ese cónyuge, exige atender a la situación frecuente de quien ha trabajado con mayor intensidad para la casa pero, al mismo tiempo, ha colaborado con la actividad profesional o empresarial del otro, fuera, por tanto, del ámbito estrictamente doméstico, aun cuando medie remuneración, sobre todo si esa colaboración se compatibiliza y organiza en función de las necesidades y organización de la casa y la familia. Fija por ello el criterio de que “la colaboración en actividades profesionales o negocios familiares, en condiciones laborales precarias, como es el caso, puede considerarse como trabajo para la casa que da derecho a una compensación, mediante una interpretación de la expresión «trabajo para la casa» contenida en el art. 1438 CC, dado que con dicho trabajo se atiende principalmente al sostenimiento de las cargas del matrimonio de forma similar al trabajo en el hogar”. Este criterio entra claramente en contradicción con el fijado en las sentencias de 28 de febrero de 2017 (EDJ 2017/12285) y de 14 de abril de 2015 (EDJ 2015/65133).

En base a todas estas sentencias, se puede decir que la compensación que fija el art. 1438 CC, que no deja de ser una indemnización por trabajos pasados, en régimen de exclusividad, a favor de la familia, se establece por el legislador para salvaguardar el principio de igualdad entre los cónyuges, que debe regir durante la vigencia del matrimonio, y evitar situaciones de desequilibrio tras la ruptura matrimonial, en caso de separación de bienes, a diferencia de lo que sucede en los regímenes de gananciales y participación, en los que el cónyuge más desfavorecido, que se ha dedicado en exclusiva a las tareas domésticas, tiene una posibilidad de compensar esa dedicación mediante la participación en el haber ganancial o en las ganancias del otro. Como dice el TS, el trabajo para la casa no solo es una forma de contribución, sino que constituye también un título para obtener una compensación en el momento de la finalización del régimen, viniendo a actuar dicho artículo como norma de liquidación del régimen de separación de bienes.

Al ser una indemnización que se basa fundamentalmente en el pasado del devenir de la convivencia conyugal, se plantean varias dudas:

1.- ¿Es compatible esta compensación con la pensión compensatoria? Sí, tal y como dice la sentencia del TS de 26 de abril de 2017 (EDJ 2017/47049), pues son medidas que pretenden compensar o indemnizar hechos bien diferenciados. Así:

a) La pensión compensatoria tiene por objeto compensar el desequilibrio que genera a uno de los cónyuges el cese de la convivencia conyugal; y se concede en su caso con una visión de futuro; debiéndose valorar para fijar su cuantía y condiciones de pago las premisas del art. 97 CC, entre las que se deben destacar, a efectos de este artículo: a) la pérdida de expectativas u oportunidad profesionales/laborales; y b) la dedicación pasada y futura a la familia. Es una medida que se puede pedir, con independencia del régimen económico matrimonial que rija en el matrimonio.

b) La indemnización del art. 1438 CC tiene por objeto indemnizar la dedicación pasada a la casa y a la familia. Solo se puede pedir cuando el matrimonio se rige por el sistema de separación de bienes y es una indemnización con proyección de pasado.

2.- En base a esa compatibilidad, la duda surge en relación a qué medida se debe fijar primero. Y, dado que el art. 97.8 fija como una de las premisas a valorar para conceder y cuantificar la pensión compensatoria el caudal y medios económicos de los cónyuges, entiendo que se debe resolver primero sobre la compensación del art. 1438 CC, máxime si, como dijimos antes, ese precepto actúa como norma de liquidación de dicho régimen económico matrimonial. Habiendo fijado el TS, en relación a la sociedad de gananciales, que si bien el haber en sí, valorado en abstracto y sin liquidar, no varía la situación de los cónyuges de cara a la pensión compensatoria, pues ambos tiene derecho al 50% de dicho haber, tras su liquidación, al convertirse ese derecho/cuota abstracta en una titularidad exclusiva sobre determinadas partidas o bienes, que facultan a cada cónyuge a administrar en exclusiva los mismos y obtener rendimiento, sí se debe tener en cuenta el resultado de dicha liquidación para fijar si se tiene derecho a la compensatoria y, sobre todo, para fijar su importe (Sentencia del TS de 24 de noviembre de 2011, EDJ 2011/295471).

3.- La tercera duda es si esta compensación, ante una ejecución por impago, está sometida o no a las limitaciones de embargo del art. 608 CC. Entiendo que no es de aplicación, pues no deja de ser una indemnización que deriva del cese del régimen económico, como ya dijimos. Y si el art. 608 no es aplicable a las cantidades que se deben de abonar como consecuencia de la liquidación de sociedad de gananciales, tampoco se debe aplicar a esta indemnización del art. 1438 CC, a diferencia de lo que ocurre con la pensión compensatoria, en que de forma casi unánime la jurisprudencia viene admitiendo que se aplique dicha limitación (Autos de AP Valencia de 8 de mayo de 2012, EDJ 2012/158725; de AP Vizcaya de 25 de noviembre de 2010, EDJ 2010/356594; de AP Salamanca de 28 de mayo de 2009, EDJ 2009/117600; y de AP Madrid de 3 de junio de 2003, EDJ 2003/66437; entre otros, y Sentencias de AP Coruña 18 de octubre de 2012, EDJ 2012/250930; AP Cádiz de 16 de diciembre de 2013, EDJ 2013/275872; de AP Baleares de 28 de abril de 2005, EDJ 2005/77216; y de AP Valencia de 8 de mayo de 2012, EDJ 2012/158725).

4.- Por último, queda por determinar qué reglas se deben usar para cuantificar esta compensación. Y en este punto es relevante la sentencia del TS de 5 de mayo de 2016 (EDJ 2016/58087), donde se dice expresamente “Es reiterada la jurisprudencia de esta sala relativa a cuando procede la indemnización prevista en el artículo 1438 del Código Civil. No lo es en cuanto a los parámetros a utilizar para fijar la concreta cantidad debida y la forma de pagarla, como tampoco lo es en las Audiencias provinciales en las que las discrepancias son evidentes”. El primer criterio a utilizar será el acuerdo de los cónyuges, al pactar el régimen económico matrimonial, como prevé el art. 1438 CC. Acuerdo que raramente existe o se da, diciendo el TS en la referida sentencia que “no es posible suplirlo mediante la fijación de una doctrina jurisprudencial unificadora”. A falta de dicho acuerdo, dos son los criterios que se suelen usar por los tribunales: a) el salario mínimo interprofesional; y b) el salario medio que se abonar por trabajos de servicio doméstico. Aunque, como dice el TS, “Nada obsta a que el juez utilice otras opciones para fijar finalmente la cuantía de la compensación, teniendo en cuenta que uno de los cónyuges sacrifica su capacidad laboral o profesional a favor del otro, sin generar ingresos propios ni participar en los del otro". Sobre la cuantía de la compensación pueden verse las Sentencias del TS de 14 de julio de 2011 (EDJ 2011/146921), de 25 de noviembre de 2015 (EDJ 2015/221902) y de 14 de marzo de 2017 (EDJ 2017/21587). Esta última, al no tener criterios para su determinación, admite la posibilidad de dejar para ejecución de sentencia el fijar dicha cuantía, con libertad de criterio del juzgador, pero sin poderse exceder de la suma solicitada (razones de congruencia).

Se utilice uno u otro criterio y siendo cierto que el TS ha fijado que no se debe tener en cuenta que se haya producido un incremento patrimonial del otro cónyuge, la verdad es que por razones de equidad se debería tener en cuenta:

1º. Los pactos o acuerdos habidos entre los cónyuges para fijar la forma en cada uno de ellos iba a contribuir a las cargas familiares.

2º. Que quien solicita esta compensación, de no haberse dedicado a las tareas del hogar, hubiera realizado una actividad laboral remunerada, y todo o parte de sus ingresos los hubiera dedicado a esas cargas familiares. Es decir, al cesar la convivencia conyugal, no tendría en su poder el 100% de los ingresos obtenidos durante la convivencia conyugal.

3º. Cuál es la verdadera situación económica y patrimonial del otro cónyuge. Especialmente habrá que valorar cuál ha sido su verdadera aportación económica a esas cargas, y qué capacidad económica real le queda para hacer frente a esa compensación que se le puede imponer. Véase el caso por ejemplo de cónyuge, con un salario moderado (800 a 1000 € mensuales) que al cesar la convivencia conyugal no tiene ahorros ni bienes adquiridos, durante dicha convivencia.

4º. La participación del cónyuge que solicita la compensación del art. 1438 CC en los ingresos y beneficios del otro. Es decir, en qué medida se ha beneficiado de ellos y, por tanto, ha obtenido una compensación previa por esa dedicación a las tareas domésticas. En tal sentido, la AP Cantabria en reciente sentencia de 23 de enero de 2017 (EDJ 2017/91031) dice “aplicando una reducción del 50%, en la medida en que el trabajo prestado también redundó en la satisfacción de las necesidades propias de la actora, y atendiendo finalmente al período en el que consta se mantuvo la convivencia con sujeción al régimen de separación”.

5º. Cuál es la verdadera situación económica y patrimonial de quien pide la compensación. En este punto, se valorará esa posible dedicación o trabajo en empresas o negocios de la familia

6º. Cuál ha sido la verdadera dedicación a esas tareas domésticas; es decir, habrá que valorar en qué medida la ayuda del otro cónyuge y del servicio doméstico o terceras personas, le han impedido formarse laboralmente o dedicarse a otras actividades, que no sea el trabajo remunerado.

7º. Que la indemnización o compensación por esa falta de ingresos, pérdida de expectativas laborales o de formación académica, se debe hacer vía pensión compensatoria y no vía art. 1438 CC, no siendo admisible indemnizar el mismo concepto por dos vías diferentes.

Por lo tanto, entiendo que esos dos parámetros, SMI o Salario medio del servicio doméstico, está bien que se apliquen para fijar inicialmente la compensación que se debería abonar en abstracto, en función de los meses de convivencia conyugal, bajo el régimen de separación de bienes; pero la suma así obtenida se debe corregir o matizar aplicando los criterios antes mencionados.

Como conclusión, se puede decir que se tiene derecho a la compensación del art. 1438 CC siempre y cuando se esté casado en régimen de separación de bienes y se haya dedicado el solicitante, de forma exclusiva que no excluyente, a las tareas del hogar y cuidado de la familia. Exclusividad que no impide realizar trabajo, moderadamente remunerado, en empresas o negocios familiares, siempre que esa actividad no afecte a esa dedicación exclusiva y fundamental a la casa y familia. Este derecho no está limitado o condicionado a que el otro cónyuge haya tenido un enriquecimiento derivado esa dedicación.

Para fijar la cuantía no se pueden fijar reglas genéricas, sino que cada caso tiene sus circunstancias especiales, que deben ser valoradas, a fin de que, en la medida de lo posible, esa dedicación a las tareas domésticas sea debidamente compensada, pero sin que ello genere a favor de este cónyuge un enriquecimiento injusto o un empobrecimiento desproporcionado al otro.


Este artículo ha sido publicado en la "Revista de Derecho de Familia", el 1 de septiembre de 2017.

(Puedes consultar Legislación y Jurisprudencia en nuestra Base de Datos).


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