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El factor de corrección por perjuicios económicos de la Tabla IV. Problemas en su aplicación

Por Juan J. Hurtado Yelo

Magistrado. Doctor en Derecho.

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En este trabajo se analiza el problema tantas veces discutido de la aplicación del factor corrector por perjuicios económicos de la Tabla IV del Anexo de la LRCSCVM (EDL 2004/152063). En concreto se analiza si su aplicación es automática, así como el porcentaje concreto en el que ha de aplicarse cuando no hay ingresos o estos son parciales.

I. Introducción

La determinación de los daños y perjuicios derivados de accidente de circulación ha sufrido un proceso evolutivo gradual, donde ha pasado por diversas soluciones, y ello hasta la aprobación de la LRCSCVM que ha introducido en su Anexo, el denominado "Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación". Este sistema, desde ahora Baremo, se aplica, como dice su apartado Primero.1 "a la valoración de todos los daños y perjuicios a las personas ocasionados en accidente de circulación, salvo que sean consecuencia de delito doloso", y si bien su existencia significa que se ha ganado en seguridad jurídica, en cuanto ya existe un conjunto de normas para valorar estos daños, también tiene muchos puntos de duda y discusión en su aplicación concreta.

Este Baremo es complejo en cuanto a su estructura. En primer lugar, contiene una serie de normas, primera y segunda, donde se contienen reglas de importancia acerca de la aplicación de dicho Baremo. Luego, este Baremo contiene un Anejo, que se divide en diversas tablas, que estructuran las reglas para determinar el importe de los daños y perjuicios que puede sufrir la víctima de un accidente de circulación, con diversos supuestos al respecto.

Así la Tabla I del Baremo contiene las indemnizaciones básicas por muerte, es decir aquellos supuestos donde la víctima fallece; esta tabla, contiene reglas muy diversas respecto de las cantidades a percibir por los familiares más allegados del finado, y las diversas situaciones que se pueden dar. La Tabla II regula los factores de corrección en caso de fallecimiento del perjudicado. Es decir estamos ante una tabla complementaria de la I, en la inteligencia que con las indemnizaciones básicas por muerte no se satisface de modo pleno los daños y perjuicios producidos, tanto morales como materiales. En esta tabla se tiene en cuenta los ingresos que tenía la víctima en el momento de fallecimiento, circunstancias familiares especiales, etc. La Tabla III también es muy importante, pues regula las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes, las conocidas como secuelas. En esta tabla se establece el valor del punto de secuela en atención a la edad de la víctima. La Tabla IV complementa la anterior, III, pues regula los factores de corrección de las lesiones permanentes, secuelas, también en la inteligencia que con las indemnizaciones básicas por dichas lesiones no queda indemnizado de forma plena los daños que producen en el perjudicado las lesiones permanentes. Así en esta tabla también se tiene en cuenta factores variados como, perjuicios económicos, daños morales, etc. La Tabla V regula las indemnizaciones por incapacidad temporal, es decir indemnizaciones por días de baja, impeditivos o no, y de hospitalización, esta tabla es compatible con las indemnizaciones por lesiones permanentes. Llama la atención que en esta tabla se regulen tanto las indemnizaciones básicas como los factores de corrección por incapacidad temporal. Por último la Tabla VI clasifica y valora las secuelas, es decir estaríamos ante una tabla complementaria de la Tabla III y IV, en cuanto se refiere también a las secuelas. Esta última tabla no está exenta de polémica, pues aun cuando parece una tabla estructurada de forma exhaustiva, hay lesiones permanentes susceptibles de clasificarse en más de una secuela, al menos de forma aparente.

Pues bien, como ya hemos avanzado, la interpretación del Baremo no está exenta de polémica, en cuanto han sido y son muchas las cuestiones que suscitan dudas en su aplicación. En concreto, y en lo que a este trabajo se refiere, vamos a analizar la interpretación que hay que darle a la Tabla IV del Baremo, factor corrector de indemnizaciones básicas por lesiones permanentes, en concreto al apartado perjuicios económicos, donde se establecen determinados porcentajes en relación con los ingresos de la víctima.

La determinación de si la aplicación de este factor es meramente automático, es decir de oficio, una vez que se acredita que la víctima sufre secuelas y está en edad laboral, es un tema importante a dilucidar, a modo como ocurriría en el supuesto de la aplicación de los intereses del art. 20 LCS (EDL 1980/4219).

Pero sin lugar a dudas, el aspecto más problemático al estudiar este factor corrector, es su aplicación concreta. En efecto, como se ha dicho es requisito necesario para poder aplicar este factor de corrección, la existencia de lesiones permanentes así como que la víctima esté en edad laboral. Partiendo de estos datos, la Tabla IV, en su apartado de perjuicios económicos, fija cuatro tramos de porcentajes para calibrar su importe, que van desde el 0% hasta el 75% de la cantidad abonada por lesiones permanentes. El problema pues es graduar esos porcentajes, en principio habría que acudir sólo a los ingresos de la víctima para fijarlos; en concreto la duda surge en los casos que la víctima no justifique ingresos económicos, qué porcentaje aplicar, el del 10%, u otro, y en base a qué criterios. Pero también surgen dudas cuando hay ingresos y éstos no superan el primer tramo, v.gr. si una víctima acredita ingresos de 15.000 € anuales, hay que plantearse si le corresponde un determinado porcentaje hasta el 10% establecido, o ha de cobrar ese 10% en cualquier caso. Es decir cómo aplicar los porcentajes indicados en el Baremo en relación con los ingresos del perjudicado.

Pues bien, al estudio de estos problemas jurídicos se dedica este trabajo. En él se van a analizar distintas sentencias del TS y de las Audiencias Provinciales que se ocupan de estos asuntos. Para dicho objeto, en primer lugar es necesario analizar la función o finalidad de este factor corrector por perjuicios económicos de la Tabla IV, luego se estudiará la aplicación o no automática de este factor, terminando por el tema central de este trabajo, la aplicación concreta del factor en atención a los ingresos de la víctima.

II. La finalidad o significado del factor de corrección por perjuicios económicos de la Tabla IV

Con carácter previo al estudio de las distintas cuestiones que surgen con la aplicación del factor corrector por perjuicios económicos de la Tabla IV del Baremo, hay que hacer una serie de reflexiones en torno al significado o finalidad de este factor. Ello puede ser de sumo interés para determinar qué daños ha querido el legislador paliar con este factor, lo cual puede darnos pautas para su aplicación concreta.

El TS a lo largo de distintas sentencias ha tenido ocasión de pronunciarse acerca de los problemas que se estudian en este trabajo, la aplicación del factor corrector por perjuicios económicos de la Tabla IV del Baremo de la LRCSCVM.

Esencial en esta materia es la sentencia del TS, Sala 1ª, nº 228/2010, de 25 de marzo (EDJ 2010/26264), que más que dar reglas sobre la aplicación de este factor corrector, explica la función y significado del mismo: "este factor de corrección está ordenado a la reparación del lucro cesante, como demuestra el hecho de que se fija en función del nivel de ingresos de la víctima y se orienta a la reparación de perjuicios económicos. La regulación de este factor de corrección presenta, sin embargo, características singulares. Su importe se determina por medio de porcentajes que se aplican sobre la indemnización básica, es decir, sobre un valor económico orientado a resarcir un daño no patrimonial, y se funda en una presunción, puesto que no se exige que se pruebe la pérdida de ingresos, sino sólo la capacidad de ingresos de la víctima. De esta regulación se infiere que, aunque el factor de corrección por perjuicios económicos facilita a favor del perjudicado la siempre difícil prueba de lucro cesante, las cantidades resultantes de aplicar los porcentajes de corrección sobre una cuantía cierta, pero correspondiente a un concepto ajeno al lucro cesante (la indemnización básica) no resultan proporcionales, y pueden dar lugar a notables insuficiencias".

Por lo tanto, el TS sienta un vínculo estrecho entre este factor de corrección y el lucro cesante, es decir la ganancia dejada de obtener como consecuencia del accidente de circulación, en este caso derivado de las lesiones permanentes sufridas por el perjudicado. El concepto de lucro cesante es un concepto genérico, pues como dice el art. 1106 CC (EDL 1889/1) se refiere a la ganancia dejada de obtener, o como dice la jurisprudencia menor (Sentencia de AP A Coruña, nº 452/2010, de 20 de diciembre; EDJ 2010/315720), también se incluye el valor o importe de cualquier utilidad o ventaja patrimonial cuya adquisición por el perjudicado se haya visto frustrada, precisamente por la actuación negligente del sujeto causante del daño. El propio TS en la sentencia indicada, reconoce que con la aplicación de este factor puede no ser suficiente para indemnizar el lucro cesante, de tal modo que en sentencias como la de Sala 1ª, nº 229/2010, de 29 de marzo (EDJ 2010/62019), se admite que otros factores de esta Tabla IV tengan por finalidad también la indemnización del lucro cesante, v.gr. el factor corrector de elementos correctores (la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección).

En el ámbito de la jurisprudencia menor, la Sentencia de AP A Coruña nº 182/11, de 28 de abril (EDJ 2011/90246), también se pronuncia sobre la finalidad de este factor de corrección y qué es lo que se quiere indemnizar con el mismo, y es "la presunción legal de la existencia de posibles y futuros perjuicios económicos vinculados a la limitación que conlleva la secuela siempre que la víctima se encuentre en edad laboral, sin necesidad de justificar la realidad de unos ingresos derivados del trabajo personal al tiempo del accidente". Es decir se presume que las secuelas declaradas probadas son una limitación para el ejercicio de una actividad profesional en un futuro, por ello se aplica a quien está en edad laboral, y ello aunque no trabaje, es decir ad cautelam y respecto de un futuro. Esta concepción está también vinculada al lucro cesante, pues si entendemos que los dolores que conlleva toda secuela, queda indemnizada con la cantidad percibida por dichas secuelas permanentes, puntos determinados en relación con la edad de la víctima, nos quedaría como concepto indemnizable las restricciones o limitaciones que conllevan las secuelas en relación con la capacidad de trabajo, es decir las actividades que no puede realizar, o no puede realizar de modo pleno en un futuro, y ello es lo que indemnizaría este factor. Pero incluso esta sentencia dice que con este factor de corrección no sólo se quiere indemnizar el lucro cesante, sino otros conceptos de difícil prueba, "lo que el elemento de corrección trata de compensar es precisamente la existencia de gastos o perjuicios de difícil justificación, y por lo tanto exentos de prueba, asociados a las lesiones y no solamente el lucro cesante, de modo que no cabe exigir una adecuación proporcional entre este factor agravatorio y las ganancias dejadas de obtener". Como dice la sentencia, éstos conceptos a los que se refiere es de difícil prueba, y de más difícil concreción, la prueba es que no termina de concretarlos.

Desde otra perspectiva, pero sin concretar cuál es la finalidad del factor de corrección por perjuicios económicos de la Tabla IV, la Sentencia de AP Madrid, núm. 428/2011, sección 9ª, de 12 de septiembre (EDJ 2011/225919), lo sitúa genéricamente, al igual que respecto del mismo factor de la Tabla V, en "paliar el perjuicio que puede derivarse al lesionado de una aplicación matemática del resto de los Baremos".

En definitiva, tanto el TS como la llamada jurisprudencia menor, parecen situar en la compensación del lucro cesante, producido por las secuelas declaradas probadas, como el motivo o finalidad del factor de corrección objeto de estudio. Ahora bien, hay resoluciones que admiten otras finalidades añadidas a dicho lucro, aunque concatenadas con el mismo.

Particularmente, considero que cualquiera que sea el motivo o finalidad de dicho factor, ha de estar relacionado con los padecimientos causados por las secuelas. Si la indemnización básica por lesiones permanentes van dirigidas directamente a paliar el dolor físico o psíquico derivado de dichos padecimientos, parece claro que el factor corrector haya de ir dirigido a paliar otros daños, también relacionados con dichas lesiones permanentes, como puede ser el lucro cesante, y ello por los impedimentos que dichas lesiones pueden producir en un futuro, en forma de ganancias dejadas de obtener. Pero nada impide, que se quiera satisfacer con este factor otros daños también consecuencia de las lesiones permanentes, aunque de más difícil prueba y concreción.

III. Carácter automático del factor de corrección por perjuicios económicos

Otra de las cuestiones que surgen en torno a este factor de corrección, es la consideración del carácter automático o no en su aplicación. Es decir si cabe aplicarlo de oficio por el juez aunque la parte perjudicada no lo solicite, o si con dicha expresión se refiere más a la aplicación directa por el juez, una vez que la parte lo solicita, siempre que la víctima esté en edad laboral.

En este punto sobre la aplicación automática del factor de corrección por perjuicios económicos de la Tabla IV, la Sentencia de AP Valencia, nº 33/2012, de 23 de enero (EDJ 2012/17461), se pronuncia al respecto y lo diferencia del mismo factor de la Tabla V, donde es necesario probar ingresos de la víctima. Es decir para esta sentencia su aplicación automática significa aplicarlo sin más, siempre que la víctima esté en edad laboral, frente al mismo factor de la Tabla V que requiere acreditar ingresos. Ahora bien, ¿supone ello que no es necesaria para la aplicación de este factor, la previa petición por el perjudicado?, no parece que sea ello lo que quiere decir la sentencia citada, ello no casa con el principio dispositivo que rige en el proceso civil. Parece más bien referirse con ello, a que una vez probada la existencia de secuelas, y quedando constancia en autos que la víctima está en edad laboral, no es necesario mayores requisitos para aplicar el factor, una vez solicitado por el perjudicado, por ello se dice que es de aplicación automática, que no quiere decir de oficio.

La Sentencia de AP Alicante nº 393/2000, de 1 de junio (EDJ 2000/35252), se refiere a las circunstancias genéricas para la aplicación de este factor, sin pronunciarse sobre su carácter o no automático. Esta sentencia considera que la aplicación de este factor dependerá de la existencia de, "circunstancias afectas a circunstancias económicas incidentes en la capacidad de trabajo y rendimientos económicos".

Particularmente considero que la aplicación del factor corrector por perjuicios económicos de la Tabla IV no es aplicable de oficio, es decir no ha de aplicarse por el juez sin previa petición de parte, pues a ello se opone los principios básicos del proceso civil, en concreto el principio dispositivo. Es decir con el carácter automático de este factor de corrección, se refiere a la aplicación del mismo en todo caso, siempre que la víctima esté en edad laboral, haya sufrido secuelas y haya solicitado su cuantificación. En estos casos, siempre se tendrá que aplicar alguna cantidad por este concepto.

IV. La graduación del factor de corrección por perjuicios económicos. Criterios dominantes

En este punto hay que reconocer que la discusión en torno a este factor de corrección, más que en aplicar o no dicho factor a la persona que está en edad laboral y no acredita ingresos, cosa que explícitamente permite el Baremo con esa llamada a pie de página, en la que afirma que se incluyen la víctima en edad laboral acredite o no ingresos, está en la determinación del porcentaje concreto que le corresponde al perjudicado. Así pues, el factor aparece dividido en diferentes tramos, el primero hasta el 10% de la cantidad percibida por lesiones permanentes, el problema es determinar qué porcentaje ha de corresponder al perjudicado en edad laboral y sin ingresos, ¿el máximo?, ¿otro porcentaje?, ¿en base a qué criterios?. Pues si bien los siguientes tramos se podrían entender que pueden dividirse en proporción a los ingresos por trabajo de la víctima, este primero es difícil de deslindar, pues la persona sin ingresos pero en edad laboral tiene derecho a algún tipo de porcentaje, aunque sea un 1% de la cuantía por lesiones permanentes.

En primer lugar, cabe destacar la Sentencia del TS, Sala 1ª, nº 443/2009, de 18 de junio (EDJ 2009/150895). Esta sentencia analiza distintas cuestiones acerca de la aplicación del Baremo de la LRCSCVM, y en concreto se refiere a la cuestión objeto de estudio. En concreto el TS dice que en el caso de víctima con edad laboral que no justifica ingresos por trabajo, cabe graduar el importe del factor corrector de la Tabla IV por perjuicios económicos, y para ello da unas pautas muy genéricas que no llega a concretar, "respecto de la víctima en edad laboral que no acredita ingresos; pero no justifica que el porcentaje aplicado deba ser el máximo correspondiente a dicho grado, sino que cabe que el tribunal, valorando las circunstancias concurrentes en el caso examinado y los perjuicios económicos de diversa índole que puedan presumirse o haberse acreditado, en aras del principio de total indemnidad de los daños causados consagrado en la Anexo primero, 7, en el que inspira el Sistema de valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, conceda un porcentaje inferior, dado que el señalado por la LRCSVM tiene carácter máximo («hasta el 10%») y no se establece limitación alguna dentro del abanico fijado por el legislador". En esta sentencia se refiere a dos conceptos genéricos para graduar dicho factor, las circunstancias concurrentes en el caso y los perjuicios económicos que puedan presumirse o queden acreditados.

En cuanto a las circunstancias concurrentes, se puede referir a circunstancias concurrentes preexistentes al accidente, como puede ser una persona en una situación de paro duradero, de tal modo que con las lesiones permanentes se puede dificultar su vuelta a la actividad laboral; o la existencia de personas a su cargo, en caso que las lesiones permanentes también dificulten determinadas actividades laborales, y cualesquiera otras circunstancias siempre no reguladas en otros apartados del Baremo, y en concreto en la Tabla IV objeto de estudio. En cuanto a los perjuicios económicos, parece referirse la sentencia citada a gastos concretos que debe sustentar el perjudicado con motivo del accidente, y que no estén cubiertos por otro apartado del Baremo. Es de interés destacar en este punto, que la sentencia citada se refiere a perjuicios que puedan presumirse, lo cual a mi juicio sienta un criterio muy peligroso a la hora de graduar este factor de corrección, pues podría caerse en el error de valorar daños sólo posibles, no reales, para conceder mayor porcentaje de indemnización. En este contexto, no puede olvidarse la doctrina sentada por el TS en sentencias ya analizadas -Sentencia nº 228/2010, de 25 de marzo (EDJ 2010/26264)-, y en concreto sus referencias al lucro cesante como concepto final a satisfacer por este factor, en tanto en cuanto puede incluirse en los conceptos tan genéricos ya estudiados.

Otra resolución del TS importante en la materia, es la de la Sala 1ª, nº 599/2011, de 20 de julio (EDJ 2011/204900). En esta sentencia, el perjudicado reclama tanto el factor corrector por lesiones temporales y permanentes. En este punto, el TS deja bien claro que el sistema de ambos factores correctores por perjuicios económicos, en lesiones temporales y permanentes, es muy distinto. El factor corrector por lesiones temporales para su aplicación, no sólo exige estar en edad laboral sino acreditar ingresos; en el factor corrector por lesiones permanentes basta sólo con estar en edad laboral para percibirlo, al menos hasta el 10% del primer tramo.

Es interesante en relación con esta sentencia, la diferenciación que hace el TS entre ingresos de una persona por distintos conceptos reflejados en la declaración de la renta, e ingresos por trabajo, que son los derivados de una nómina. El perjudicado para cobrar el factor corrector por perjuicios económicos tanto en relación con las lesiones permanentes como temporales, aporta la declaración conjunta de la renta de su esposa y de él, y el TS dice que dicho medio de prueba no sirve para devengar el factor corrector por perjuicios económicos en caso de lesiones temporales, y graduar el mismo en caso de lesiones permanentes, siendo necesario demostrar exclusivamente los ingresos derivados del trabajo.

El TS en esta sentencia, no se pronuncia sobre la graduación del factor de corrección cuando no se acreditan ingresos, si bien se está en edad laboral. Esta sentencia dice que el juez puede atribuir directamente el 10% que marca el Baremo, o puede graduarlo con arreglo a las circunstancias existentes. El TS se limita a decir que en estos casos, el perjudicado puede adquirir hasta un 10% de la indemnización por lesiones permanentes, "a diferencia del factor de corrección por secuelas que si no es superior al 10% no necesita de la acreditación de los ingresos".

Distintas resoluciones de las Audiencias Provinciales, o también conocidas como "jurisprudencia menor", han tenido también ocasión de pronunciarse sobre determinados aspectos de la aplicación del factor corrector por lesiones permanentes.

Interesante es la Sentencia de AP A Coruña, nº 182/2011, de 28 de abril (EDJ 2011/90246). En dicha resolución se discute por la parte perjudicada, el que se le haya otorgado sólo un 3% del importe de las lesiones permanentes como factor corrector, y ello en un supuesto de víctima en edad laboral pero sin ingresos por trabajo, éste había solicitado un 10%. En este punto, lo primero que dice la sentencia citada es que el juzgador de instancia ha vulnerado el principio de congruencia en el dictado de la resolución, pues la compañía de seguros no impugnó en su día el otorgamiento del citado 10%. Con ello se llega a una conclusión importante, el juez no tiene facultad de revisar de oficio las peticiones del perjudicado relativas a las indemnizaciones a percibir conforme a Baremo, salvo que se oponga la parte contraria; si ésta no muestra oposición al respecto, el juez debe otorgar la indemnización solicitada, al margen que su criterio sobre la aplicación del Baremo sea distinto, como ocurre en este caso.

En cuanto a la graduación del factor, esta sentencia entiende que sin percibir ingresos el perjudicado, si está en edad laboral tiene derecho a obtener hasta un 10%, por lo que el juez puede conceder directamente esta cantidad, siendo necesario probar ingresos para superar ese 10%. Y es que la sentencia citada a mi juicio, sí da un criterio para graduar el importe del factor corrector, que si bien puede ser del 10% sin acreditar ganancia alguna, el juez debe concretar, y es que como dice la sentencia citada, "lo que el elemento de corrección trata de compensar es precisamente la existencia de gastos o perjuicios de difícil justificación, y por lo tanto exentos de prueba, asociados a las lesiones y no solamente el lucro cesante, de modo que no cabe exigir una adecuación proporcional entre este factor agravatorio y las ganancias dejadas de obtener". Por lo tanto, habría que estar a estos gastos derivados de las circunstancias de la víctima, para concretar la indemnización. Pero también, según la sentencia citada, puede acudirse al lucro cesante como elemento de comparación o determinación, si bien ese lucro cesante también podrá ser apreciado al aplicar otros apartados del Baremo, v.gr. Apartado Primero.7.

Expresamente se refiere a la graduación de los porcentajes en la aplicación del factor de corrección objeto de estudio, la Sentencia de AP Madrid, nº 212/2006, de 7 de junio (EDJ 2006/315562). Esta sentencia admite los dos sistemas a la hora de aplicar el factor, es decir tener en cuenta los ingresos concretos para determinar el porcentaje concreto a aplicar, por otro lado, aplicar automáticamente el 10%, cuando de víctima en edad laboral sin ingresos estemos hablando, "la idea rectora de la tabla de índices aumentativos por perjuicios económicos es que, dentro de cada tramo, el que se fije en concreto guarde relación con la que existe entre la también concreta ganancia neta por trabajo personal y el máximo y mínimo del tramo correspondiente. Si se aplicase estrictamente esta regla, asistiría la razón a los apelantes. No obstante, no se puede desconocer que, en la práctica judicial, está muy generalizado el criterio de aplicar, cuando los ingresos netos son mínimos, el índice máximo (del 10 %) porque, económicamente, en esos casos, el sacrificio marginal que representa cada nueva unidad de gasto o de pérdida de ingresos es notablemente mayor que cuando se disfruta de una posición económica saneada. Se trataría, pues, de una adecuación de la regla general por razones de equidad, permitida a tenor del artículo 3.2 del Código Civil. Como este entendimiento del funcionamiento del sistema no parece arbitrario, aun cuando no sea el único posible, no se encuentra razón para modificarlo en el caso revisado".

Entre las sentencias que permiten directamente otorgar el 10% de factor de corrección por perjuicios económicos, sin necesidad de probar ingreso alguno, está la Sentencia de AP Asturias, nº 393/2000, de 30 de junio (EDJ 2000/57023). Esta sentencia reconoce que el mero hecho de estar en edad laboral la víctima, puede suponer la aplicación del porcentaje del 10% por factor de corrección, y es que según la citada sentencia, "en este supuesto el factor determinante de la corrección no es la actual pérdida de rendimientos, sino la restricción que la lesión puede originar en su capacidad laboral futura, en atención a sus características, edad del lesionado". Por lo tanto, siguiendo la doctrina de esta sentencia, para graduar el factor de corrección habría que acudir a la influencia que las secuelas tienen en la capacidad laboral futura del perjudicado, el lucro cesante, su intensidad determinará el porcentaje de corrección y ello en clara armonía con la doctrina del TS (Sentencia nº 228/2010, 25 de marzo; EDJ 2010/26264) que sitúa el lucro cesante como elemento a indemnizar con este factor.

Admite la graduación dentro de este 10% la Sentencia de AP Salamanca, nº 115/2000, 23 de febrero (EDJ 2000/20141), si bien los criterios a aplicar son muy genéricos, se refiere sin más a las circunstancias del caso concreto, cajón de sastre que permite acudir a múltiples aspectos relacionados con las lesiones.

La Sentencia de AP Madrid, nº 428/2011, de 12 de septiembre (EDJ 2011/225919), en cuanto a los ingresos que han de probarse, cuando se quiera superar el 10% indicado en el Baremo, o incluso hasta ese 10%, si entendemos que la aplicación de este primer tramo es proporcional a los ingresos de la víctima, entiende que ha de estarse a los ingresos por trabajo del año anterior.

Por último, la Sentencia de AP A Coruña de 17 de febrero de 2012 (EDJ 2012/17945), también estudia el problema de la graduación de los porcentajes que establece el Baremo al hablar del factor de corrección por perjuicios económicos, tanto de la Tabla IV como de la Tabla V. Ello se produce, al hilo de la reclamación de un perjudicado que solicita la aplicación del factor de corrección por perjuicios económicos, no constando ingresos y estando en edad laboral. La sentencia mencionada considera, partiendo de la doctrina del TS (Sentencias nº 5548/2011, EDJ 2011/204900; y nº 4433/2009, EDJ 2009/150895), que no se debe aplicar necesariamente el porcentaje del 10% cuando estemos ante una víctima que no acredita ingresos, "sino que cabe que el tribunal, valorando las circunstancias concurrentes en el caso examinado y los perjuicios económicos de diversa índole que puedan presumirse o haberse acreditado, en aras del principio de total indemnidad de los daños causados, conceda un porcentaje inferior, dado que el señalado tiene carácter máximo ( «hasta el 10%» ) y no se establece limitación alguna dentro del abanico fijado por el legislador". Este tribunal tampoco especifica qué circunstancias han de tenerse en cuenta para graduar dicha indemnización.

Particularmente, y en cuanto al primer tramo del factor de corrección por perjuicios económicos, cuando no hay ingresos de la víctima, considero que no puede caerse en un automatismo total, y debe graduarse el importe a indemnizar en atención fundamentalmente a las circunstancias de la víctima y sobre todo al lucro cesante producido por las lesiones permanentes. Ello porque dicho lucro cesante es el elemento principal a tener en cuenta en la aplicación de este factor, pues su indemnización es el fin principal. Si hay ingresos de la víctima, que no superan este umbral del 10% por factor corrector, entiendo que también debe de haber una graduación, en atención a las circunstancias vistas, salvo que sea el máximo previsto en este tramo, donde procederá la aplicación íntegra del 10%.

En el resto de tramos regulados en el Baremo, en principio se podría pensar en una aplicación automática de los mismos en proporción a los ingresos por trabajo de la víctima. No obstante considero, que no sólo ha de tenerse en cuenta el montante de estos ingresos por trabajo, además ha de tenerse en cuenta el lucro cesante derivado de las lesiones permanentes, ello ayudará a una aplicación más justa del factor, y a cumplir con la finalidad primordial del mismo satisfacer el lucro cesante. De tal forma que a mi juicio nada impide que dentro del tramo previsto en el Baremo, se pueda otorgar mayor porcentaje de indemnización derivada de este lucro cesante, que la que correspondería por los ingresos por trabajo de la víctima.

V. Conclusiones

Una vez analizadas las cuestiones precedentes, se podrían sentar a mi juicio las siguientes conclusiones:

- El factor corrector por perjuicios económicos de la Tabla IV del Baremo de la LRCSCVM, tiene como finalidad principal indemnizar el lucro cesante derivado de las lesiones permanentes sufridas por el perjudicado. Para ello habrá que tener en cuenta las circunstancias concretas del perjudicado.

- No se puede hablar de una aplicación de oficio de este factor de corrección por el Juez. Sí se puede hablar de una aplicación automática en el sentido de aplicación del factor, cuando es solicitado por el perjudicado, y éste esté en edad laboral.

- Cualquier persona en edad laboral sin ingresos por trabajo, ha de recibir un porcentaje del factor de corrección. La aplicación del factor ha de ser gradual en atención a los ingresos por trabajo de la víctima, y dentro del porcentaje establecido en el Baremo, en atención al lucro cesante de la víctima derivado de las lesiones permanentes. Ello porque satisfacer este lucro es la finalidad primordial de este Baremo. Esto significa que una persona sin ingresos pero en edad laboral, pueda alcanzar como indemnización el 10% de la indemnización por lesiones permanentes en atención al lucro cesante.


Este artículo ha sido publicado en el "Boletín Derecho de la Circulación", el 1 de noviembre de 2012.

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