Conócenos

PENAL

La continuidad delictiva en el incumplimiento de las penas de localización permanente y TBC

Coordinador: Gemma Gallego

Magistrada. Servicios Especiales

  • Imprimir

Dentro del Título III del Código Penal, que abarca el tratamiento de las penas y sus reglas especiales de aplicación, el art. 73 -EDL 1995/16398- establece que "al responsable de dos o más delitos se le impondrán todas las penas correspondientes a las diversas infracciones para su cumplimiento simultáneo, si fuera posible, por la naturaleza y efectos de las mismas".

No obstante lo anterior, el art. 74 -EDL 1995/16398- configura a renglón seguido, la estructura del denominado "delito continuado":

"el que en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión, realice una pluralidad de acciones u omisiones que ofenda a uno o varios sujetos e infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza, será castigado como autor de un delito o falta continuados, con la pena señalada para la infracción más grave, que se impondrá en su mitad superior".

La apreciación de la continuidad, y por tanto, la aplicación de la regla ordenada por el precepto anterior -EDL 1995/16398-, no supone especial complicación (...) a excepción hecha de lo que acontece con ciertas penas, cuya ejecución "de tracto sucesivo" sí viene planteando, de hecho, problemas de interpretación.

Estamos hablando de las penas de localización permanente y de trabajos en beneficio de la comunidad, cuyos términos de ejecución, se recogen no sólo en los arts. 37 y 49 del propio Código Penal -EDL 1995/16398-, otorgando facultades al juez o Tribunal sentenciador, sino también en el RD 515/2005 de 6 mayo -EDL 2005/33546-, que reconoce a Instituciones Penitenciarias, el diseño del plan de dicha ejecución, a desarrollar a través de la Oficina de Penas y Medidas Alternativas.

La cuestión a resolver en este Foro, es la relativa a la aplicación de la continuidad delictiva en relación al cumplimiento de estas penas (...) que está dando diferentes respuestas judiciales a la concreta pregunta de si debe apreciarse que quien deja de cumplir varias jornadas, en el marco de una misma condena, ya de trabajos en beneficio de la comunidad, ya de localización permanente, incurre en un delito continuado.


Este foro ha sido publicado en la "Revista de Jurisprudencia", número 3, el 21 de julio de 2011.

La cuestión que se somete a consideración no recibe en el momento actual una respuesta unitaria a nivel jurisprudencial. Si bien, desde un punto de vista de estricta legalidad, cabría admitir la posibilidad de aplicar la continuidad delictiva a quien en el marco de una misma condena dejara de cumplir varias jornadas, lo cierto es que atendidas las peculiaridades que presenta la ejecución de ambas penas, parece más acorde con su naturaleza jurídica no hacer uso de la continuidad delictiva y considerar que nos encontramos ante un delito unitario, ello por los razonamientos que se pasan a exponer:

En primer lugar, a la vista de la regulación legal relativa al modo de cumplimiento de ambas penas que se efectúa, tanto en nuestro Código Penal -EDL 1995/16398-, como en el RD 515/2005 de 6 mayo -EDL 2005/33546-, -modificado por el RD 1849/2009 de 4 diciembre (EDL 2009/265135)-, que regula las circunstancias de ejecución de tales pena, para su ejecución se requiere que los servicios sociales penitenciarios del lugar de residencia del penado elaboren, con su concurso, un "plan de cumplimiento". Dicho plan que puede establecer un cumplimiento continuado o en días alternos, y en cuya elaboración participa el propio penado y la Administración Penitenciaria, supone una importante novedad que las diferencia del resto de penas contempladas en nuestro Código Penal.

En segundo lugar, y en relación con los TBC, nos encontramos con que el propio art. 49,6ª a) CP -EDL 1995/16398-, dispone que los servicios sociales comunicarán al Juez de Vigilancia penitenciaria si el penado se ausenta del trabajo durante "al menos dos jornadas" siempre que ello suponga un rechazo voluntario por su parte al cumplimiento de la pena, encontrándonos además, con que ante tal contingencia, dicho Juez puede acordar que continúe su ejecución, en el mismo u otro centro, o entender que el penado ha incumplido la pena, en cuyo caso se deducirá testimonio para proceder por el delito del art. 468 CP. El quebrantamiento de esta pena, exige pues el incumplimiento de más de una jornada de trabajos, y además no se produce de forma automática tras dicho incumplimiento, sino que exige una doble valoración. Por un lado, que tal incumplimiento suponga un rechazo voluntario al cumplimiento de la pena, y por otro, que pese a ello, el Juez de Vigilancia no entienda procedente proseguir con el cumplimiento de la pena, lo que evidencia una vez más su especial naturaleza.

Finalmente, uno de los principales argumentos esgrimidos por nuestros Tribunales a la hora de denegar la aplicación de la continuidad delictiva, es la afirmación de que no puede considerarse de peor condición a quien incumple de forma parcial e intermitente una de estas penas, que a quien las incumple de forma plena, dado que en este último caso mas grave se viene entendiendo de forma uniforme por nuestros Tribunales que se comete un único ilícito penal y no un delito continuado.

Por lo anteriormente expuesto, en el supuesto que se somete a consideración, no parece adecuado afirmar que nos encontremos ante distintos actos delictivos autónomos capaces de integrar la figura del delito continuado, sino ante una sola acción natural y jurídica, siguiendo en este sentido el criterio jurisprudencial consolidado que afirma, que existirá unidad de acción y no pluralidad de acciones, cuando sean percibidas por un tercero no interviniente como una unidad por su realización conforme a una única resolución delictiva y se encuentren vinculadas en el tiempo y en el espacio. Todo ello sin perjuicio de tener en consideración el número de ausencias o incumplimientos, como elementos indicadores de la gravedad de la conducta del sujeto, a la hora de individualizar la pena conforme a los criterios establecidos en el art. 66 CP -EDL 1995/16398-.

La apreciación de la figura de la continuidad delictiva (regulada en el art. 74 CP -EDL 1995/16398-) a los casos de quebrantamiento de condena por incumplimiento de las penas de localización permanente (art. 37 CP) o de trabajos en beneficio de la comunidad (art. 49 CP) cuando el penado incumple durante varias jornadas las obligaciones derivadas de dichas penas resulta problemática por la existencia de líneas diversas en la jurisprudencia de las Audiencias Provinciales al respecto.

A mi juicio, la respuesta a la cuestión que se plantea pasa ineludiblemente por el examen de las normas que regulan cada una de estas penas en la parte general del CP -EDL 1995/16398-. Así, en lo que respecta a la apreciación de la continuidad delictiva a los delitos de quebrantamiento de condena del art. 468 CP en los casos en que se incumpla la pena de localización permanente (art. 37 CP), creo que no existe razón alguna que justifique un tratamiento diferenciado respecto de otras figuras delictivas en las resulta posible la modalidad continuada. Aún cuando es cierto que alguna línea de la jurisprudencia menor (representada por las SSAP Madrid -sec. 16ª- de 29-12-2009 -EDJ 2009/357200- y -sec. 3ª- de 19-1-2007 -EDJ 2007/47730-) ha sostenido que "no procede aplicar la continuidad delictiva al cometerse el quebrantamiento de la condena de localización permanente desde el momento en que (el acusado) se ausentó de su domicilio si causa justificada, siendo indiferente que en el período de cumplimiento de la pena realice la conducta antijurídica uno o varias veces", debe tenerse presente que la Circular de la FGE nº 2/2004, de 22-12-2004 (§ IV.5) -EDL 2004/184606-, ha defendido que las consecuencias jurídicas de un incumplimiento de la localización permanente deben incluir la deducción de testimonio por el delito de quebrantamiento del condena del art. 468 CP y, además, la continuación de la ejecución de la localización permanente quebrantada (mediante una nueva liquidación de condena, en su caso). A ello se añade que, a diferencia del antecedente de los arrestos de fines de semana cuya regulación en el art. 37,3 CP en su redacción original establecía que si el condenado incurría en dos ausencias no justificadas, el Juez de Vigilancia deducía testimonio por el quebrantamiento de condena, el testimonio por quebrantamiento de la pena de localización permanente podrá expedirse ante cualquier incumplimiento del deber de permanencia que revista entidad suficiente, no siendo necesario que las ausencias se detecten en más de un día. En consecuencia, el quebrantamiento posterior al inicial incumplimiento de entidad suficiente de la pena de localización permanente que haya determinado la correspondiente deducción de testimonio debería dar lugar a la continuidad delictiva al amparo del art. 74 CP, pues, en caso contrario, quedaría sin efecto, de hecho, la pena de localización permanente que está siendo objeto de ejecución, una vez constatado el primer incumplimiento y ordenada la deducción de testimonio por el Juez de Vigilancia Penitenciaria competente. En todo caso, es necesario tener presente que el sólo hecho de que el condenado se haya ausentado de su domicilio o del lugar de ejecución de la pena de localización permanente durante más de una jornada antes de la deducción de testimonio por el Juez de Vigilancia Penitenciaria no supone necesariamente que existan tantas infracciones aisladas de quebrantamiento de condena (sobre las que se construirá la continuidad delictiva) como jornadas en que se concretó dicha ausencia, toda vez que (como se señala expresamente en la Circular de la FGE nº 2/2004) "para evaluar globalmente la entidad de los incumplimientos y si concurren o no indicios de quebrantamiento será conveniente analizar conjuntamente el informe de la Policía en el que se especifique el total de los incumplimientos detectados". Esto supone, en definitiva, que la pluralidad de actos individuales de ausencia del penado a los que el Juez de Vigilancia Penitenciaria haya atribuido, por su entidad o relevancia, la condición de indicios de quebrantamiento de condena a los efectos de la correspondiente deducción de testimonio no deberían dar lugar a la continuidad delictiva, sino ser considerados unitariamente como una sola infracción penal.

La solución debe ser diversa en el supuesto de la pena de trabajos en beneficio de la comunidad del art. 49 CP -EDL 1995/16398-. En este caso, como se señala en la ya citada Circular de la FGE nº 2/2004 (§ V.2 y 6) -EDL 2004/184606-, la funcionalidad de la pena está subordinada al requisito esencial de contar con el consentimiento del penado, y ello implica que, en los supuestos de trabajos en beneficio de la comunidad como pena originaria en los que proceda deducir testimonio por quebrantamiento de condena como respuesta al incumplimiento concretado en la ausencia del trabajo durante al menos dos jornadas laborales (art. 49,6ª,a) CP), no sería viable intentar además el cumplimiento de las jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad no ejecutadas. La relevancia del consentimiento del penado en la imposición y ejecución de los trabajos en beneficio de la comunidad excluye cualquier otra interpretación, y en este sentido es de destacar que el art. 49,6ª pár. penúltimo CP ordena al Juez de Vigilancia Penitenciaria optar -alternativa y no cumulativamente- bien por reanudar el cumplimiento (si llega a la conclusión de que no hay propiamente quebrantamiento) o por deducir testimonio (si llega a la conclusión de que hay indicios de delito). En consecuencia, una vez deducido testimonio por quebrantamiento de condena al considerar el Juez de Vigilancia Penitenciaria que el penado ha incumplido la pena de trabajos en beneficio de la comunidad, no sería posible considerar que la no reanudación del trabajo en beneficio de la comunidad pueda constituir una infracción penal susceptible de integrar un delito continuado de quebrantamiento de condena.

Tal cuestión se plantea cuando son varias las jornadas de trabajo a las que deja de asistir el penado o varios los días en que se ausenta del domicilio designado para el cumplimiento de la localización permanente.

Entiendo que debe considerarse un solo delito aplicando lo que en la dogmática penal se conoce como "unidad natural de acción", es decir, una pluralidad de actos o acciones que son valorados como una unidad en tanto existe una continuidad y una vinculación interna entre los distintos actos entre sí, respondiendo todos a un designio común que aglutine los diversos actos realizados (SSTS de 5-11-2008 -EDJ 2008/217213-, 23-06-2005 -EDJ 2005/113570-).

Existirá unidad de acción y no una pluralidad de acciones, entendida ambas en el sentido de relevancia penal, cuando la pluralidad de acciones sean percibidas por un tercero no interviniente como una unidad por su realización conforme a una única resolución delictiva y se encuentren vinculadas en el tiempo y en el espacio.

La jurisprudencia ha considerado que existe unidad natural de acción (SSTS de 15-02-1997 -EDJ 1997/653-, 2-09-97, 19-06-99 -EDJ 1999/13790-, 7-05-99 -EDJ 1999/8166-, 4-4-2000 -EDJ 2000/7045-) "cuando los movimientos corporales típicos se repiten dentro de un mismo espacio y de manera temporalmente estrecha".

En esta dirección la doctrina considera que la teoría de la "unidad natural de acción" supone varias acciones y omisiones que están en una estrecha conexión espacial y temporal que puede reconocerse objetivamente y con una vinculación de significado que permita una unidad de valoración jurídica y que pueden ser juzgados como una sola acción. En este sentido, se ha señalado que esta solución está prevista para en casos en los que un primer acto encadenado estrictamente a otros que hace posibles, o supone la preparación para un determinado objetivo, o cuando los actos siguientes se desarrollan o proceden directamente del precedente.

La Sala Segunda del Tribunal Supremo en Sentencia de 30 diciembre 2010 -EDJ 2010/298196- entiende que tal doctrina de unidad normativa de acción era aplicable a los casos en que varias acciones se dirigen a la lesión de un mismo objeto y bien jurídico, careciendo de sentido descomponerlo en varios actos delictivos, por cuanto la lesión delictiva solo experimenta una progresión cuantitativa dentro del mismo injusto unitario y responde a la misma motivación (STS 580/2006 de 23 mayo -EDJ 2006/83849-).

En el caso de las penas de trabajos en beneficio de la comunidad y localización permanente, creo que debe considerarse que los incumplimientos posteriores al primero, en tanto van dirigidos al mismo fin, que no es sino desconocer el mandato de autoridad ínsito en la pena, son acciones u omisiones idénticas (no presentarse al trabajo o ausentarse del domicilio designado) y se suceden en un estrecho margen de tiempo, integran una unidad natural y normativa de acción, que debe castigarse como un solo delito y no un delito continuado.

La jurisprudencia menor consultada no estudia este aspecto, pero todas las sentencias relativas a quebrantamiento de localización permanente condenan por un solo delito aun cuando sean varios los días de ausencia del domicilio, al igual que por ejemplo se aplica el delito continuado en las infracciones de órdenes de alejamiento solo cuando incumplimientos dilatados en un mínimo espacio temporal, y mayoritariamente en los incumplimientos por abandono de familia impropio, en el que se manejan otras tesis como las que lo consideran delito permanente o de tracto sucesivo, pero me inclino , conforme al favor rei, que salvo periodos de incumplimiento muy distantes en el tiempo y numerosos , debe prevalecer la tesis del delito único, y el problema es que las nuevas reglas de conversión tras la LO 5/2010 -EDL 2010/101204-, van a permitir localizaciones permanentes por hasta dos años.

Siendo las penas de trabajos en beneficio de la comunidad y de localización permanente de distinta naturaleza en tanto que aquélla es pena restrictiva de derechos y ésta es pena privativa o restrictiva de libertad, en orden a su cumplimiento participan de ciertas características comunes, estando reguladas en el RD 515/2005 de 6 mayo -EDL 2005/33546-, por el que se establecen las circunstancias de ejecución de las penas de trabajos en beneficio de la comunidad y de localización permanente, de determinadas medidas de seguridad, así como de la suspensión de la ejecución de las penas privativas de libertad. De ésta regulación resulta que el plan de ejecución de dichas penas lo elabora Instituciones Penitenciarias a través de la Oficina de Penas y Medidas Alternativas y se caracteriza por la posibilidad de cumplimiento fraccionado. Así, el art. 37 CP -EDL 1995/16398- autoriza al juez o tribunal sentenciador que la pena de localización permanente se cumpla durante los sábados y domingos o de forma no continuada, mientras que el art. 49 CP, al regular la pena de trabajos en beneficio de la comunidad, se refiere a "jornadas laborales", lo que como es obvio supone la necesidad de incorporación diaria, consecutiva o no, a la realización del trabajo que deba realizar.

A pesar de los esfuerzos realizados por el legislador penal al prever expresamente en los arts. 37,3 y 49,6ª CP -EDL 1995/16398- las consecuencias del incumplimiento de éstas penas, llegando incluso a establecer, desde nuestro punto de vista de modo innecesario, que la falta al trabajo por causa justificada no se entenderá abandono de la actividad (art. 49,7ª CP), lo cierto es que, por la propia naturaleza del cumplimiento, cuando la ausencia al trabajo o al lugar del cumplimiento de la localización permanente, se produce en varias ocasiones, y sentado que estamos ante un delito de quebrantamiento de condena, debemos dilucidar si es posible la consideración de la continuidad delictiva.

A favor de la consideración de que no es posible aplicar la continuidad delictiva, se alinean los que entienden que el quebrantamiento de condena se comete desde el momento en que se produce la ausencia del trabajo o del domicilio sin causa justificada, siendo indiferente que en el período de cumplimiento de la pena, se realice la conducta antijurídica una o varias veces. Se justifica éste planteamiento considerando que no puede ser de mejor condición quien incumple en su totalidad la pena impuesta, lo que daría lugar a un solo delito de quebrantamiento de condena, que quien lo hace parcialmente (SSAAPP Madrid núm. 824/2009 de 29 diciembre -sec.16ª- -EDJ 2009/357200-; núm. 354/2007 de 13 septiembre -sec.15ª (EDJ 2007/186366)- y núm. 22/2007 de 19 enero -sec. 3ª (EDJ 2007/47730)-)

Con ser sugerente éste razonamiento, no lo compartimos. No consideramos determinante el hecho de que el que se ausenta siempre del lugar donde debe cumplir la pena de localización permanente o del lugar de la realización de los trabajos, sea castigado con menor intensidad como autor de un solo delito, que el que se ausenta en distintas ocasiones y es castigado como autor de un delito continuado, y ello porque por ese mismo argumento, también existiría un agravio comparativo entre el que incumple permanentemente y el que sólo se ausenta en una ocasión.

El delito continuado exige entre otros requisitos, según el art. 74 CP -EDL 1995/16398-, de un lado, la realización de una pluralidad de acciones u omisiones que infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual o semejante naturaleza, y, de otro, que las mismas se lleven a cabo en ejecución de un plan preconcebido o aprovechando idéntica ocasión. Se trata de una fórmula que permite unificar las distintas conductas, de por sí constitutivas de infracción penal, en un solo delito o falta, sobre la base de la identidad del autor y la existencia de un dolo único. Este es el caso que contemplamos. Estaríamos ante una pluralidad de acciones u omisiones, susceptibles de ser consideradas unitariamente bajo la abrazadera del art. 74 CP, sin que las mismas puedan ser juzgadas como una sola acción en aplicación de la teoría de la "unidad natural de acción", pues faltaría esa estrecha conexión espacial y temporal, objetivamente reconocible, y con una vinculación de significado que exige la jurisprudencia (STS núm. 1255/2006 de 20 diciembre -EDJ 2006/353265-, 820/2005 de 23 junio -EDJ 2005/113570-), ni se cubre todo el desvalor de las distintas ausencias, con la tipificación como un solo delito.

Creo que no puede hablarse de continuidad delictiva cuando el quebrantamiento de una u otra pena se produce durante varias jornadas sucesivas.

Respecto del delito de quebrantamiento de la pena de trabajos en beneficio de la comunidad, hay que comenzar indicando, que si el condenado a dicha pena se ausentase una sola jornada el hecho sería atípico, dado que para que el delito de quebrantamiento se produzca el art. 49 CP -EDL 1995/16398­- exige que la ausencia se prolongue durante "al menos dos jornadas laborales" y "siempre que ello suponga un rechazo voluntario por su parte al cumplimiento de la pena". Es ese "al menos" lo que hace pensar que, sea cual fuere el tiempo en que se prolongue el incumplimiento, nos encontremos ante un único delito y no resulte, por tanto, de aplicación la figura de la continuidad delictiva. En segundo lugar, porque parece lógico pensar que la ausencia sucesiva no sea consecuencia de una nueva decisión por parte del sujeto, sino fruto del mantenimiento de éste en la voluntad incumplidora que desplegó el primer día que faltó, aquél en el que decidió no cumplir la pena. Por ello, será un único delito ya se trate de faltar dos jornadas, tres o más, con independencia del reflejo que pueda tener en la pena la extensión temporal del incumplimiento. Véase en el art. 49,6º CP, que los incumplimientos relevantes no son sólo los consistentes en faltar al trabajo, sino también un incumplimiento "de forma reiterada y manifiesta las instrucciones que se le dieren por el responsable de la ocupación", lo que indica que el dolo específico consiste en la voluntad del penado de sustraerse al cumplimiento, una deliberada voluntad de no realizar aquello a lo que venía obligado y que no es una prestación única sino una sucesión de prestaciones, ya que tampoco sería delito faltar una única vez a las instrucciones, sino, como se ha indicado "de forma reiterada".

Respecto de la pena de localización permanente, recogida en el art. 37 CP -EDL 1995/16398-, "su cumplimiento obliga al penado a permanecer en su domicilio o en lugar determinado fijado por el juez", creo que la respuesta debe ser la misma, por las mismas razones. Pues, tanto en uno como en otro caso, lo que se incumple es la pena impuesta, ya consista en realizar prestaciones sucesivas (como en los trabajos en beneficio de la comunidad), ya se trate de la obligación de no ausentarse de su domicilio durante un tiempo establecido (en la localización permanente). En ambos casos, por tanto, el incumplimiento de la obligación por parte del penado es una manifestación del no sometimiento a la Administración de Justicia. Por ello, hay que entender, que el quebrantamiento no puede dividirse artificialmente en tantos tramos como días, momentos o constataciones por parte de los Agentes de control o servicios sociales, se tenga noticia de la persistencia en el incumplimiento, sino que se trata de un único delito, aunque con carácter de cierta permanencia.

Aunque resulte paradójico, cuando el incumplimiento es continuo o mantenido en el tiempo, creo que no resulta de aplicación la continuidad del art. 74 CP -EDL 1995/16398-, y la razón fundamental es que no cabe entender que exista una pluralidad de acciones u omisiones diferenciadas sino una única acción.

Lefebvre - EL Derecho no comparte necesariamente ni se responsabiliza de las opiniones expresadas por los autores o colaboradores de esta publicación

feedburner

Suscríbase a nuestros contenidos

Atención al cliente: De lunes a viernes de 9 a 20 horas ininterrumpidamente. Tel 902 44 33 55 Fax. 915 78 16 17