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MERCANTIL

¿Deben personarse los acreedores en todas las secciones del concurso para ser tenidos por parte en cada una de ellas?

Coordinador: Alberto Arribas Hernández

Magistrado de la Sección 28ª de la Audiencia Provincial de Madrid (especializa en asuntos de lo mercantil)

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La tramitación del procedimiento concursal se ordena en distintas secciones, concretamente seis, cuyo contenido viene determinado legalmente en el artículo 183 de la Ley Concursal, pudiendo abrirse en cada una de ellas las pieza separadas que resulten necesarias o convenientes para la ordenación de las actuaciones.

Partiendo de la anterior premisa, el artículo 184.1 ordena que el deudor y la administración concursal sean reconocidos como parte en todas las secciones del concurso sin necesidad de comparecencia en forma. Por el contrario, el apartado tercero del citado precepto, para la actuación de los acreedores en el proceso concursal, exige su expresa comparecencia por medio de procurador y asistidos por letrado, salvo determinadas actuaciones que pueden realizar sin necesidad de comparecer en forma, concretamente, la comunicación de créditos, la formulación de alegaciones y la asistencia e intervención en las juntas.

En este marco se plantea una cuestión de indudable transcendencia práctica como es si los acreedores para ser tenidos por parte en las distintas secciones del concurso deben comparecer en forma en cada una de las secciones -para lo que bastaría presentar un escrito en cualquiera de ellas pero indicando su voluntad de personarse en todas las secciones del concurso- o si, por el contrario, aunque no se indique así, la comparecencia en forma en cualquiera de las secciones es suficiente para que se le tenga por comparecido en todas ellas.

Como es lógico, de mantenerse esta segunda tesis, desde el momento en que un acreedor comparezca en cualquiera de la secciones del concurso deberán notificársele todas y cada una de las resoluciones que se dicten en el resto de las secciones durante toda la tramitación del proceso aunque su personación obedezca a alguna circunstancia puntual como la impugnación de la lista de acreedores o el inventario o la mera comunicación de su crédito que, a pesar de no exigir la comparecencia en forma, por los motivos que fueren, el acreedor decide hacerla mediante escrito presentado por procurador y suscrito por letrado, todo ello con las consecuencias procesales que pudieran derivarse, en su caso, de la omisión de la notificación de las resoluciones dictadas en el resto de las secciones.

La opinión mayoritaria de los expertos se decanta por la tesis favorable a considerar como parte en todas las secciones del concurso al acreedor que se persona en forma en cualquiera de ellas con algunas excepciones derivadas de la propia Ley concursal como la necesaria comparecencia en forma en la sección sexta o las peculiaridades de la atribución de la condición de parte en los incidentes concursales.


Este foro ha sido publicado en el "Boletín Derecho Mercantil", el 1 de julio de 2011.

La legitimación para ser parte en el procedimiento concursal se atribuye a unos sujetos de forma automática y previa personación en forma a otros. El artículo 184 de la Ley Concursal, relativo a la representación y defensa procesales, en su punto primero, sólo permite ser reconocidos como parte en todas las secciones, sin necesidad de comparecencia en forma, al deudor y a los administradores concursales.

Además, pueden ser citados como parte en todo el proceso o en alguna sección tanto el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) como el Ministerio Fiscal.

Previa comparecencia en forma se reconoce legitimación a los acreedores y quienes acrediten ser titulares de un interés legítimo. Los titulares de un interés legítimo deben comparecer en forma, asistidos por letrado y procurador en cualquier fase del procedimiento (artículos 23 y 31 LC).

Por lo que respecta a los acreedores, éstos actuarán representados por procurador y asistidos por letrado para solicitar la declaración de concurso, comparecer en el procedimiento, interponer recursos, plantear incidentes o impugnar actos de administración. Sin necesidad de comparecer en forma, podrán, en su caso, comunicar créditos y formular alegaciones, así como asistir e intervenir en la junta (Artículo 184.3 LC).

La comparecencia de los acreedores y su personación en el concurso, no les atribuye la condición de parte en todo el procedimiento y en todas las secciones del mismo, sin perjuicio de que les sean notificadas todas las resoluciones que se fueran dictando.

Además, la reforma operada por el artículo 6.9 del Real Decreto-Ley 3/2009, de 27 de marzo, no permite tampoco otra interpretación ni otra resolución a la consulta planteada tras la modificación introducida en el artículo 175.2 de la Ley Concursal, al manifestar que "los interesados podrán personarse y ser parte en la sección – en la de calificación – en el plazo de quince días a contar desde la publicación prevista en el artículo anterior".

Una vez abierta la sección sexta para la calificación del concurso, en cualquiera que sea el supuesto a que se refiere el artículo 163.1 de la Ley Concursal, la misma permite que "cualquier acreedor o persona que acredite un interés legítimo" pueda personarse para alegar por escrito cuanto considere relevante para la calificación del concurso como culpable (artículo 168.1 LC).

Por tanto, para comparecer en la sección sexta del concurso cualquier acreedor, tanto los acreedores concursales como los acreedores contra la masa, deberán comparecer mediante abogado y procurador (artículo 184.3 y 4 LC).

Con arreglo a esta modificación, para que los acreedores y demás interesados puedan ser considerados como parte deben personarse expresamente en la sección sexta de calificación del concurso y manifestarlo en tal sentido.

Esto justifica que los acreedores no puedan ser considerados como parte en el proceso concursal y en todas sus secciones, como ocurre con el deudor o con la administración concursal por su simple comparecencia y personación en el concurso.

A diferencia de lo que ocurre con los procedimientos ordinarios que, con la doctrina, podríamos decir que tienen un discurrir rectilíneo, el procedimiento concursal, por la complejidad que deriva de su condición de juicio universal exige la existencia de varias vías de avance simultáneas (SENÉS, C.; Comentario de la Ley Concursal; Thomson Civitas; Madrid (2004); pág.2727). De ahí que, en consonancia con dicha necesidad, el artículo 183 LC contemple un procedimiento dividido en varias secciones que permitan que el procedimiento concursal sea tramitado en distintos frentes. Según dicho precepto "el procedimiento de concurso se dividirá en las siguientes secciones, ordenándose las actuaciones de cada una de ellas en cuantas piezas separadas sean necesarias o convenientes".

La ordenación del concurso en secciones responde a la necesidad de clasificar y racionalizar las actuaciones que se practican en el seno del procedimiento concursal. Más que de una división de las actuaciones, se trata de articular un método procesal que permita que el procedimiento concursal alcance la finalidad que la Ley le atribuye: el pago ordenado a los acreedores a través de alguna de las soluciones previstas legalmente. No se trata, por tanto, que el legislador haya considerado que las actuaciones procesales del procedimiento concursal deban incardinarse en secciones aisladas entre sí, sino que la división del proceso en secciones obedece a una mera finalidad instrumental para la mejor articulación del procedimiento concursal con el objetivo de un más eficiente cumplimiento de su finalidad.

La racionalización del procedimiento concursal a través de secciones que incorporarán las actuaciones relacionadas con la materia propia de cada sección responde, fundamentalmente, a la necesidad, citada más arriba, de que el procedimiento concursal sea capaz de avanzar en varios frentes de manera simultánea. Esta finalidad puede apreciarse por la materia que la Ley atribuye a cada una de las secciones que configuran el procedimiento concursal.

Las primeras cinco secciones relacionadas por el artículo 183 LC conforman el núcleo necesario del procedimiento concursal. Se trata de secciones de obligatoria existencia en todo procedimiento concursal. Frente a lo anterior, la sección sexta es una sección especial y, por tanto, eventual. Sólo se abrirá en aquellos casos en que concurran los requisitos exigidos por el artículo 163 LC.

El concepto de "parte procesal" no se aviene mucho con la actuación prevista por el acreedor en el procedimiento concursal –salvo en el caso de los incidentes concursales-. Sea como fuere, lo cierto es que, de acuerdo con la Ley, el acreedor puede actuar en el concurso de dos modos distintos: interviniendo en el concurso de manera puntual cuando la Ley lo permite, o compareciendo en forma en el procedimiento concursal.

Para la última de las posibilidades apuntadas el artículo 184 LC dispone que "cualesquiera otros que tengan interés legítimo en el concurso podrán comparecer siempre que lo hagan representados por procurador y asistidos de letrado". Nótese que, cuando el artículo 184.4 LC se refiere a "cualquiera otro que tenga interés legítimo" –entre los que se hallan los acreedores- lo hace en relación con el procedimiento concursal –"en el concurso"-. De este modo, el artículo 184.4 LC no distingue entre cada una de las secciones para exigir la comparecencia en forma de los acreedores, sino que sencillamente alude de manera global "al concurso". Y para que esta comparecencia en "el concurso" tenga eficacia el precepto citado exige que se haga por medio de procurador y con asistencia letrada.

De manera paralela, en aquellos casos en que la Ley regula el modo de intervenir de los sujetos cuya presencia se estima necesaria, sin exigencia de procurador y abogado –el deudor y la administración concursal-, el artículo 184.1 LC dispone que serán reconocidos "en todas las secciones".

De lo que llevamos dicho se colige que la interpretación más plausible del artículo 184.4 LC es la que considera que no es precisa la comparecencia en forma de los que tengan "interés legítimo" en cada una de las secciones del concurso, sino que con la mera comparecencia en "el concurso" se les deberá tener por comparecidos en todas aquellas secciones que conformen el núcleo necesario en el que se dividen las actuaciones del concurso, salvo si el comparecido autolimita voluntariamente el alcance de su comparecencia o si la regulación específica de una determinada sección exige una comparecencia específica.

Una lectura teleológica del artículo 184 LC confirma la orientación antedicha. Lo tesis contraria supondría imponer artificiales barreras a quienes deseen comparecer en el concurso, exigiéndoles la presentación reiterada de varios escritos unidireccionales que nada añaden ni a la eficacia del procedimiento ni facilitan la consecución de su objetivo, sino que exigen el consumo injustificado e infructífero de medios de la Administración de Justicia, multiplicando, además, las posibilidades de que se produzcan casos de indefensión.

Capítulo aparte es la sección sexta del concurso. Decíamos más arriba que se trata de una sección especial en tanto que, a diferencia del resto de las secciones, no se encuentra necesariamente en todos los concursos, sino que se abrirá sólo en aquellos casos en que concurran los requisitos exigidos por el artículo 163 LC. Por tanto, no se halla entre las secciones que configuran el núcleo esencial del procedimiento concursal en tanto que su existencia es eventual.

La regulación que para la sección sexta contiene el artículo 168 LC nos indica que en la misma existe un concepto específico de parte así como un tiempo y forma concretos en los que comparecer, que no tienen su parangón en ninguna de las otras secciones que conforman el procedimiento concursal. De este modo, para ser considerado parte en la sección sexta es necesario tener la condición de acreedor o acreditar el interés legítimo, y además la comparecencia debe hacerse "dentro de los diez días siguientes a la última publicación que, conforme a lo establecido en esta Ley, se hubiere dado a la resolución judicial de aprobación del convenio o, en su caso, de apertura de la liquidación". De no observarse estas previsiones, quien ostente interés legítimo perderá la oportunidad procesal ofrecida por tal regulación. De esta razón no participa ninguna de las restantes secciones que conforman el núcleo esencial del concurso que, a nuestro juicio, no exigen una comparecencia en individual en cada una de ellas.

Las normas procesales generales aplicables a los procesos concursales se encuentran establecidas en el Título VIII de la Ley Concursal ("LC"). Como es de todos conocido, el procedimiento se divide en determinadas secciones, cuya numeración y contenido aparecen relacionados en el artículo 183 LC. En la materia que se somete a consideración, es relevante el artículo 184 LC, relativo a la "representación y defensa procesales" de las partes. En su apartado 1, se establece que "en todas las secciones serán reconocidos como parte, sin necesidad de comparecencia en forma, el deudor y los administradores concursales". A los acreedores se refiere el apartado 3, según el cual "para solicitar la declaración de concurso, comparecer en el procedimiento, interponer recursos, plantear incidentes o impugnar actos de administración, los acreedores y los demás legitimados actuarán representados por procurador y asistidos de letrado. Sin necesidad de comparecer en forma, podrán, en su caso, comunicar créditos y formular alegaciones, así como asistir e intervenir en la junta", añadiendo el apartado 4 que "cualesquiera otros que tengan interés legítimo en el concurso podrán comparecer siempre que lo hagan representados por procurador y asistidos de letrado".

En una primera aproximación a estos preceptos, dejando al margen las cuestiones relativas a la exigencia de representación por procurador y asistencia letrada, se podría dar la impresión de que, así como el deudor y los administradores concursales serán reconocidos como parte en todas las secciones del procedimiento sin necesidad de comparecencia en cada una de ellas, no hay una previsión similar relativa a los acreedores. Ello serviría o podría utilizarse como apoyo a la exigencia a estos últimos de personación individual y específica en cada sección del concurso para ser tenidos como partes.

No es ésa, sin embargo, una solución que parezca ajustada a la Ley Concursal. Uno de los principios de la Ley, proclamado desde su Exposición de Motivos, es el de "la unidad de procedimiento de concurso", sin perjuicio de la división de ese procedimiento en diferentes secciones. La exigencia de personación en todas y cada una de las secciones se compadecería difícilmente con ese principio, además de ir en contra de otros generales básicos de todo procedimiento civil, como los de economía y eficacia, e incluso incidir en otros fundamentales como el de seguridad jurídica o el de defensa, en la medida en que pudiera provocar la pérdida no justificada de oportunidades procesales a los acreedores que no hicieron esa personación individual en cada sección. Todas las secciones del proceso concursal forman parte de ese procedimiento principal y único, de manera que, una vez personado el acreedor, habrá de tenerse por parte a todos los efectos, salvo en el único caso previsto por el legislador en el que se exige una personación específica y al que seguidamente se hará referencia. Otra cosa son los incidentes concursales regulados en los artículos 192 y ss. LC, que se han de tramitar por los cauces del juicio verbal y, en los que, por previsión expresa del artículo 193.1 LC, sólo habrán de ser parte el demandante y aquellos contra quienes se dirija la demanda incidental y cualesquiera otros que ostenten posiciones contrarias a lo pedido por la parte actora.

Pero, sobre todo, resulta harto complicado encontrar respaldo legal a una exigencia de este tipo. No se considera suficiente la diferencia aparente entre deudor y administradores concursales, de un lado, y acreedores y otros legitimados, de otro, que se puede ver en los apartados 1 y 3-4 del artículo 184 LC, respectivamente, que se acaban de dejar reproducidos. En la norma se mezclan disposiciones relativas a la determinación de la condición de parte con las propias de los requisitos de postulación y defensa. Lo que está diciendo el apartado 1 es, lisa y llanamente, que el deudor y los administradores concursales no tienen necesidad de comparecer en el procedimiento para ser tenidos por parte (sin perjuicio de que el deudor deba actuar representado por procurador y asistido de letrado -apartado 2-); mientras que en los apartados 3 y 4 se está propiamente haciendo referencia a que, para las actuaciones allí enunciadas, es necesario que los acreedores y otros legitimados lo hagan con la representación y asistencia indicadas. Pero en ningún momento se exige una personación individualizada en cada una de las secciones del procedimiento concursal. Es más, la propia Ley Concursal contiene disposiciones que abonan la conclusión contraria. La primera está en el propio apartado 3 del artículo 184 LC, cuando, en relación con las exigencias de postulación y asistencia letrada de los acreedores, simplemente se refiere a "comparecer en el procedimiento", en términos generales y sin limitación de ningún tipo ni indicación de que la comparecencia haya de serlo de forma individual en todas y cada una de las secciones del procedimiento. Existe otra disposición que discurre por este mismo camino. Es, como se anunciaba, el artículo 168.1 LC, en la redacción dada por el Real Decreto-ley 3/2009, de 27 de marzo, de medidas urgentes en materia tributaria, financiera y concursal ante la evolución de la situación económica, según el cual, en el plazo allí establecido, "cualquier acreedor o persona que acredite interés legítimo podrá personarse y ser parte en la sección alegando por escrito cuanto considere relevante para la calificación del concurso como culpable". Es el único caso en que la Ley exige una personación individual y específica en una sección, la de calificación. No hay ninguna previsión relativa a las demás secciones. Ello sólo puede entenderse como confirmación de que, para ser tenido como parte en las restantes, basta con la comparecencia en el procedimiento en la forma exigida por el artículo 184.3 LC. De hecho, esta interpretación es la única que dota de contenido a la previsión establecida en el artículo 168.1 LC. Si para ser tenido parte el acreedor hubiera de personarse en cada una de las secciones, no se alcanzaría a entender el sentido práctico de la exigencia del artículo 168.1 LC, que sería, así, redundante o innecesaria.

Con independencia de cuanto se ha dejado expuesto, no puede dejar de reconocerse que se está ante una cuestión de índole eminentemente práctica y que dista de ser pacífica. De hecho, existe disparidad de criterios en los órganos de la especialidad mercantil. Algunos exigen la personación individualizada (por ejemplo, los Juzgados de lo Mercantil nº 6 y 7 de Madrid); otros entienden que basta con una sola personación, salvo en el caso de la sección sexta (la mayoría de los demás); e incluso hay alguno que introduce matizaciones adicionales, como ocurre con el Juzgado de lo Mercantil nº 9 de Madrid, que en la sección sexta entiende que no basta con la mera personación del acreedor para ser tenido por parte, sino que, además, ha de formular alegaciones sobre la calificación del concurso como culpable. Es más, recientemente se ha conocido que la Sección 28ª de la Audiencia Provincial de Madrid, por Auto de 29 de abril de 2011, ha respaldado el criterio del Juzgado de lo Mercantil nº 7 de Madrid, en ese caso puesto de manifiesto en un Auto del Juzgado de 10 de enero de 2008 dictado en el conocido procedimiento concursal de Fórum Filatélico, S.A. Este mismo criterio ha sido mantenido por la Audiencia Provincial de Zaragoza en Auto de 14 de marzo de 2008.

Así las cosas, la recomendación práctica final es intentar conocer el criterio de cada concreto órgano judicial y actuar de conformidad con ese criterio, por más que sea una recomendación que introduce alguna dosis de inseguridad y, además, esté formulada al margen del puro análisis técnico-jurídico con el que sería deseable afrontar en exclusiva el problema planteado. Otra recomendación, todavía más práctica, sería consignar en la personación que ésta se hace a los efectos de ser tenido por parte en todas las secciones del procedimiento concursal.

Son diversas las claves que la Ley Concursal presenta para responder la cuestión formulada. El punto de partida se encuentra en el artículo 184-3 donde se establece que para solicitar la declaración de concurso, comparecer en el procedimiento, interponer recursos, plantear incidentes o impugnar actos de administración, los acreedores...actuarán representados peor procurador y asistidos de letrado, norma donde a la postre lo que se establece lo relativo a la postulación, estableciendo la intervención obligatoria de los profesionales que señala con la excepción que la norma contiene respecto de al comunicación de créditos, formulación de alegaciones y asistencia e intervención en la Junta.

No se dice sin embargo en la Ley Concursal, sobre la necesidad o no de que la personación del acreedor, en la forma indicada, se haya de producir en todas y cada una de las secciones en que se divide el proceso concursal. Y es este silencio el que requiere de interpretación, interpretación que como señalaremos, no nos lleva a una respuesta unívoca en atención a lo que diremos.

En efecto, ante todo ha de entenderse que la estructuración del proceso concursal en Secciones –art 183 LC-, también en piezas separadas, no responde sino a la necesidad de ordenación material e intelectual del proceso en atención a su complejidad y finalidad. Cada sección, no compone un proceso concursal sino que constituye una parte de un único proceso. Desde este punto de vista podría concluirse que la personación per se en una Sección, implicaría en todo caso personación en el proceso concursal. Es más, la propia ubicación sistemática del artículo 184 indicado, al señalar las condiciones de postulación y excepciones al acreedor para ser tenido como parte en el proceso, a continuación de la descripción de la subdivisión del proceso en secciones, podría abundar esta respuesta.

Sin embargo es cierto que un examen de las normas de la Ley Concursal permite llegar a una conclusión no tan genérica.

En efecto, de un lado no deja de ser cierto que el artículo 184 sí especifica respecto del deudor lo que no hace respecto del acreedor pues en el número 1 de dicho precepto establece que en todas las secciones serán reconocidos como parte, sin necesidad de comparecencia en forma, el deudor y los administradores concursales, de donde, a contrario sensu, podría deducirse que la falta de referencia a tal circunstancia respecto de los acreedores debería entenderse como la exigencia de expresa personación en cada una de las secciones para ser tenidos por parte. Sin embargo, no solo ha de tenerse en cuenta que la ley está haciendo referencia en el 184-1 a partes necesarias del proceso concursal –deudor y administradores concursales-, sino que en otros preceptos de la ley, sí hay exigencias específicas de necesidad de personación de donde deducir exactamente lo contrario, es decir, que cuando nada se dice de necesidad de personación, al acreedor se le tiene por personado por el hecho de estarlo en cualquiera otra pieza del proceso concursal.

Sirvan dos ejemplos evidentes de lo señalado. De un lado lo relativo a la pieza Sexta, calificación donde, en su artículo 168-1 se establece que cualquier acreedor...podrá personarse y ser parte en la sección, de donde se deduce que la forma de ser parte en esta específica sección es mediante el acto formal de personación, no bastando la pre personación en otra pieza o sección del concurso. El otro ejemplo lo encontramos en relación al incidente concursal, artículos 193-2 en relación al 194-3 donde se hace referencia a las partes personadas en el incidente concursal.

Por el contrario, de otros preceptos se puede deducir la innecesaria específica personación en la sección correspondiente. Sirvan de ejemplos los artículos 33-1, relativo a la Sección segunda –administradores concursales- donde se previene que los administradores concursales podrán ser recusados por cualquiera de las partes legitimadas para solicitar la declaración de concurso, o el artículo 111-3 donde literalmente se establece que el auto de apertura de la fase de convenio se notificará...a todas las partes personadas en el procedimiento, expresión que no cabe interpretar sino en su más amplio sentido.

La conclusión que se alcanza es, desde mi punto de vista, que la personación del acreedor en la forma prevista en el artículo 184 de la Ley Concursal en cualquiera de las piezas, en particular en la primera-caso del solicitante del concurso- o en la sección cuarta –masa pasiva-, es bastante a los efectos de tenerlo como parte en el proceso concursal, quedando a salvo cuando la ley requiere, específicamente, de una personación ad hoc en alguna sección o pieza como es el caso más evidente de la Sección sexta –calificación-, lo que además, tiene una explicación que se racionaliza desde el punto de vista de la comunicación de los actos que constituyen formalmente la decisión primera recurrible en apelación a los efectos de reproducir las decisiones judiciales no recurribles directamente en apelación que, caso de entenderse la imperativa personación en cada pieza, dejaría de producirse respecto de aquellos acreedores que no estuvieran personados en la pieza donde se ha dictado dicha resolución a los efectos de obtener la revisión de la decisión judicial no recurrible.

Se nos plantea si es necesario que los acreedores se personen en cada una de las secciones del concurso y la respuesta es afirmativa. Recordemos que el artículo 183 de la Ley Concursal fija las seis secciones en las que se divide el procedimiento concursal, la primera relativa a la tramitación de la fase común, la segunda sobre la administración concursal, la tercera sobre la masa activa, la cuarta sobre la masa pasiva, la quinta relativa al convenio o a la liquidación y la sexta relativa a la calificación.

El artículo 184 de la Ley Concursal en su apartado primero es el que responde a la pregunta que se plantea, puesto que establece que "en todas las secciones serán reconocidos como parte, sin necesidad de comparecencia en forma, el deudor y los administradores concursales" – el mismo apartado indica que serán parte, también, el FOGASA siempre que se pueda derivar responsabilidad y el Ministerio Fiscal en la sección sexta.

A sensu contrario, todos los demás interesados en el procedimiento – especialmente los acreedores – sólo serán parte en aquellas secciones en las que "comparezcan en forma", esto es, se personen específicamente por medio del procurador.

Dos preceptos más confirman esta conclusión: De un lado, el artículo 168 de la Ley Concursal, al referirse a la sección de calificación, establece que cualquier acreedor o cualquier persona que acredite interés legítimo podrá personarse y ser parte en la sección de calificación. Por lo tanto, tanto el artículo 168 confirma la regla que, con carácter general, recoge el artículo 184, esto es, que para ser parte en alguna o algunas de las secciones del concurso los acreedores deberán personarse expresamente en las mismas. Para terminar el artículo 185 LC permite a los acreedores que no hayan comparecido en forma, el examen de los autos, en la oficina judicial – personalmente o a través de abogado y procurador que los represente, y el precepto aclara que, en relación a este último, para este caso no estará obligado a personarse. Precisamente en una de las pocas resoluciones que figuran en las bases de datos que tratan sobre este tema, el Auto de la Audiencia Provincial de Barcelona (sección 15ª de 19 de junio de 2009), confirma que no existe la nulidad de actuaciones que invocaba el recurrente – a quien no se había considerado parte en un incidente – porque su personación no se había realizado en forma, conforme a lo previsto en el artículo 184, sino a los solos efectos del examen de autos previsto en el artículo 185.

Por todo ello, conforme a los preceptos citados, debemos entender que los acreedores (o cualquier interesado en el procedimiento, salvo el deudor y la administración concursal), tienen que personarse expresamente en aquellas secciones del concurso que les interese, para que se considere que han comparecido en forma.

El art. 183 Ley concursal (en adelante, LC) determina que a efectos de su tramitación el procedimiento concursal se dividirá en seis secciones, ordenándose las actuaciones de cada una de ellas en cuantas piezas separadas sean necesarias o convenientes. Por su parte, el art. 184 LC establece el régimen de representación y defensa procesales en el concurso y, en relación con ello, determina que el deudor y los administradores concursales serán reconocidos como parte en todas las secciones del proceso «sin necesidad de comparecencia en forma». Dicha calificación, incuestionable en relación con el deudor, es sin embargo más discutible en relación con los administradores concursales que constituyen, en todo caso, órgano del concurso pero no necesariamente parte de éste en sentido técnico-jurídico.

En relación con los acreedores del concursado, el propio art. 184, apartado 3 LC, determina que para la realización de determinadas actuaciones en el seno del procedimiento concursal y, entre ellas, comparecer en el propio procedimiento, deberán actuar representados por procurador y asistidos de letrado pero, paralelamente, determina igualmente que «sin necesidad de comparecer en forma, podrán, en su caso, comunicar créditos y formular alegaciones, así como asistir e intervenir en la junta». En orden a la delimitación del ámbito de aplicación de la normativa debe advertirse que al margen de la misma quedan algunas categorías específicas de acreedores que se rigen por un régimen diferente; en este sentido, el mismo art. 184, apartado 6, LC establece que lo dispuesto en dicho precepto se entiende sin perjuicio de lo previsto para la representación y defensa de los trabajadores en la Ley de procedimiento laboral, incluidas las facultades atribuidas a los graduados sociales y a los sindicatos, y de las administraciones públicas en la normativa procesal específica.

De este modo, por tanto, los acreedores podrán realizar ciertas actuaciones e intervenir en el procedimiento concursal sin comparecer en forma por lo que, para la realización de cualesquiera otras deberá procederse a la previa comparecencia en el proceso por medio de procurador y con la asistencia de un letrado. A partir de ello se plantea si los acreedores deberán comparecer en todas y cada una de las secciones del procedimiento como presupuesto para ser tenidas por parte en ellas o si, por el contrario, basta una única comparecencia que atribuiría la condición de parte en el proceso en su conjunto y, en consecuencia, legitimaría para intervenir en todas las secciones en las que se divide su tramitación.

En relación con la delimitación de las partes del proceso concursal, la LC adolece de cierta falta de rigor técnico-jurídico. En este sentido, parece asimilar la condición de parte a la comparecencia en forma en el proceso pero la comparecencia o personación no es circunstancia constitutiva de la condición de parte: únicamente habilita para actuar como parte pero no convierte al compareciente en parte del proceso. La propia LC permite la intervención en diferentes momentos del proceso a quien ha comparecido en forma, al margen de que pueda o no considerarse parte del proceso (así, el art. 193 LC relativo al incidente concursal determina que «cualquier persona comparecida en forma en el concurso podrá intervenir con plena autonomía en el incidente concursal coadyuvando con la parte que lo hubiera promovido o con la contraria»).

Siendo esto así es claro que el acreedor que ha comparecido en forma podrá intervenir en todas las secciones que componen el proceso concursal y no únicamente en aquélla en relación con la cual se ha realizado la comparecencia. En este sentido, la división en secciones es una mera ordenación procesal de las actuaciones que pueden desarrollarse en el seno de un proceso tan complejo como es el concursal. Se trata en consecuencia de una medida organizativa que trata de evitar que las incidencias ocurridas en relación con determinadas cuestiones puedan afectar al desarrollo procesal de otras, dotando así de mayor agilidad y rapidez al proceso en su conjunto. De este modo, las secciones están dotadas de cierta autonomía entre sí pero no son plenamente independientes (su tramitación ha de seguir un determinado orden temporal y, además, ha de ser coordinada dado que incluso la formación de algunas secciones depende de las actuaciones realizadas en otras). Por ello, no puede entenderse que las secciones constituyan compartimentos estancos de modo que el acreedor deba repetir su comparecencia en relación con cada una de ellas por lo que, realizada la comparecencia en forma en una sección del concurso, podrá intervenir en el resto de secciones.

Cuestión distinta es si dicha comparecencia en forma en una sección convierte al acreedor en parte del proceso concursal en su conjunto dado que, como hemos señalado anteriormente, la comparecencia es independiente de la condición de parte. Si por parte del proceso entendemos aquel que pide o contra quien se pide y como tal actúa en el proceso en defensa de su propio interés, no parece cuestionable que el acreedor que comparece en forma, pudiendo actuar sin necesidad de comparecer para realizar las actuaciones básicas para el ejercicio de su derecho de crédito (comunicar el crédito que mantiene frente al deudor, formular alegaciones y asistir e intervenir en la junta de acreedores), tiene voluntad de intervenir en éste en defensa de su interés y por ello ha de considerarse que asume la condición de parte del proceso en su conjunto.

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