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DERECHO DE LA CIRCULACIÓN

¿Es compatible la aplicación del factor de corrección en la Tabla IV por perjuicios económicos con el factor de corrección por lucro cesante? ¿O sólo se aplica al primer caso?

Coordinador: Vicente Magro Servet

Presidente de la Audiencia Provincial de Alicante. Doctor en Derecho.

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Se refiere la cuestión que se plantea a la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV (EDL 2004/152063) y su compatibilidad con la posibilidad de aplicar también y, al mismo tiempo, ese factor de corrección a la partida que pueda determinarse por un posible lucro cesante que, además, haya podido sufrir el perjudicado o si ese factor de corrección no puede duplicarse y aplicarse a dos conceptos distintos.

En la Tabla IV el factor de corrección por perjuicios económicos se integra con un porcentaje mínimo y máximo de aumento sobre la indemnización básica respecto de cada tramo en que se fijan los ingresos netos de la víctima calculados anualmente. Este factor aparece incluido, con estructura y contenido casi idénticos, en las Tablas II (fallecimiento), IV (lesiones permanentes) y V (incapacidades temporales).

En consecuencia, y a raíz de la jurisprudencia del TC, planteamos si la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección.


Este foro ha sido publicado en la "Revista Derecho de la Circulación", el 1 de diciembre de 2013.

Constituye doctrina jurisprudencial de la Sala 1ª del TS iniciada con la Sentencia del Pleno de 25 de marzo de 2010 (EDJ 2010/26264), y luego recogida en otras posteriores, que el lucro cesante por disminución de ingresos de la víctima en caso de incapacidad permanente, aunque no sea susceptible de ser resarcido íntegramente con arreglo al sistema legal de valoración del daño corporal incorporado a la LRCSCVM (EDL 2004/152063), sí cabe, al menos, que pueda ser compensado proporcionalmente (mediante la aplicación del factor de corrección por elementos correctores) por encima de lo que pueda resultar de la aplicación de los factores de corrección por perjuicios económicos y por lesiones permanentes previstos en la Tabla IV del Anexo, cuando concurran circunstancias que puedan calificarse de excepcionales, sin necesidad, en este caso, de limitarlo a los supuestos de prueba de la culpa relevante por parte del conductor.

Esta doctrina parte de que no está justificado obviar el carácter vinculante y la propia constitucionalidad del sistema en todo lo no comprendido en el apartado B) de la Tabla V del Anexo LRCSCVM (factor de corrección por perjuicios económicos en incapacidades transitorias, único aspecto afectado por la declaración de inconstitucionalidad efectuada por la Sentencia del TC nº 181/2000, EDJ 2000/13213; para el caso de culpa relevante judicialmente declarada).

Esta doctrina jurisprudencial declara que para la cuantificación del lucro cesante no basta estar al tenor literal del art. 1.2 LRCSCVM sino que la comprensión del sistema exige además valorar que el número 7 del apartado primero del Anexo enumera las circunstancias que se deben tomar en consideración, como factores de corrección de la indemnización básica, para asegurar la total indemnidad de los daños y perjuicios ocasionados, lucro cesante incluido, valorando criterios como las circunstancias económicas, incluidas las que afecten a la capacidad de trabajo y pérdida de ingresos de la víctima, circunstancias familiares y personales y la posible existencia de circunstancias excepcionales que puedan servir para la exacta valoración del daño, que no son en sí mismos suficientes para admitir que puedan resarcirse los daños más allá de los límites expresamente previstos en ellas, pero que sí gozan del valor de reglas de principio interpretativas y de cobertura de las lagunas existentes en las Tablas.

Partiendo entonces de que el principio de reparación íntegra del daño conlleva también la reparación del lucro cesante ligado a la imposibilidad de volver a trabajar, la cuestión es si el derecho del perjudicado se satisface con los incrementos sobre la indemnización básica que debe percibir por tal concepto que resultan de los factores de corrección por perjuicios económicos y por incapacidad permanente para la ocupación o actividad habitual, previstos en la Tabla IV del baremo (apartados primero y tercero, respectivamente), o si, por el contrario, cabe una compensación mayor de esa ganancia dejada de percibir -aunque no sea de forma íntegra sí, al menos, de manera proporcional-, rebasando los límites que representan dichos factores.

La jurisprudencia fijada a raíz de la citada Sentencia del TS de 25 de marzo de 2010, se pronuncia favorablemente a esta última posibilidad tras analizar la función de los diferentes factores de corrección de la indemnización básica por lesiones permanentes de la Tabla IV pues el contemplado por perjuicios económicos, aunque ciertamente está ordenado a la reparación del lucro cesante -porque se fija en función del nivel de ingresos de la víctima y se orienta a la reparación de perjuicios económicos- presenta una singularidad (aplicación de porcentajes de corrección sobre una cantidad cierta, la indemnización básica, pero ajena al concepto de lucro cesante ) que, aunque facilita la prueba del lucro (se basa en la presunción, no exige que se pruebe la pérdida de ingresos sino solo la capacidad de ingresos de la víctima), posibilita que las cantidades resultantes no resulten proporcionales, dando lugar a notables insuficiencias que deben ser corregidas, mientras que el factor de corrección por incapacidad permanente también resulta insuficiente dado que su objeto principal es reparar el daño moral ligado a los impedimentos derivados de cualesquiera ocupaciones o actividades habituales, sin que en él se comprenda la reparación del perjuicio patrimonial ligado a los impedimentos permanentes de la actividad laboral.

De esto se sigue que, aun cuando no está justificado obviar el carácter vinculante y la constitucionalidad del sistema en esta materia, la antinomia que existe entre el principio de resarcimiento íntegro de todos los daños causados a las personas en accidente de circulación y la cuantificación de la indemnización del lucro cesante por disminución de ingresos que resulta de la aplicación de los mencionados factores de corrección, justifica el acudir, a la hora de compensar más adecuadamente el citado lucro cesante, a los «elementos correctores» del apartado primero del número 7 del Anexo, que han de ser entendidos en sentido amplio a fin de comprender también los fundados en circunstancias excepcionales relacionadas con las personales y económicas de la víctima.

La jurisprudencia citada declara que la aplicación del factor corrector de la Tabla IV, que permite tener en cuenta los elementos correctores del Anexo, primero 7, exige que concurran una serie de requisitos:

1) Que se haya probado debidamente la existencia de un grave desajuste entre el factor de corrección por perjuicios económicos y el lucro cesante futuro realmente padecido.

2) Que éste no resulte compensado mediante la aplicación de otros factores de corrección, teniendo en cuenta, eventualmente, la proporción en que el factor de corrección por incapacidad permanente pueda considerarse razonablemente que comprende una compensación por la disminución de ingresos, ya que la falta de vertebración de la indemnización por este concepto de que adolece la LRCSCVM no impide que este se tenga en cuenta.

3) Que la determinación del porcentaje de aumento debe hacerse de acuerdo con los principios del Sistema y, por ende, acudiendo analógicamente a la aplicación proporcional de los criterios fijados por las Tablas para situaciones que puedan ser susceptibles de comparación. De esto se sigue que la corrección debe hacerse en proporción al grado de desajuste probado, con un límite máximo admisible que, en este caso, es el que corresponde a un porcentaje del 75% de incremento de la indemnización básica, pues este es el porcentaje máximo que se fija en el factor de corrección por perjuicios económicos.

4) Que la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección.

5) Que el porcentaje de incremento de la indemnización básica debe ser suficiente para que el lucro cesante futuro quede compensado en una proporción razonable, teniendo en cuenta que el Sistema no establece su íntegra reparación, ni ésta es exigible constitucionalmente. En la fijación del porcentaje de incremento debe tenerse en cuenta la suma concedida aplicando el factor de corrección por perjuicios económicos, pues, siendo compatible, se proyecta sobre la misma realidad económica.

En conclusión, cuando el lucro cesante efectivamente sufrido por la víctima que ha sufrido lesiones permanentes no consigue ser reparado mediante la aplicación del factor de corrección de perjuicios económicos (primera categoría de la tabla IV) y ni siquiera con la imputación parcial de la indemnización correspondiente al factor de corrección de incapacidad para la ocupación o actividad habitual de la víctima (tercera categoría de la tabla IV) en el caso de que esta última procediera, es posible acumular la indemnización correspondiente al factor de corrección de los elementos correctores excepcionales previstos en el Anexo Primero-7 (sexta categoría de la tabla IV) que se concretará en un porcentaje no superior al 75% sobre la indemnización básica con el objeto de lograr la compensación del lucro cesante futuro en una proporción razonable aunque no se obtenga su íntegra reparación.

Tanto el porcentaje del factor de corrección de perjuicios económicos como el porcentaje del factor de corrección sobre elementos correctores (lucro cesante no indemnizado) del Anexo Primero-7 recaen sobre la indemnización básica de las lesiones permanentes. En el caso del primer factor de corrección referido el porcentaje se fija atendiendo a un dato objetivo como son los ingresos netos anuales de la víctima por trabajo personal. Para la fijación del porcentaje del segundo factor de corrección hemos de tener en cuenta la suma ya concedida por el factor de corrección por perjuicios económicos y la suma correspondiente al lucro cesante aún no reparado sin que en ningún caso pueda superar el 75%.

Los diversos factores de corrección que se contienen en las tablas responden a conceptos indemnizables diferentes, que añaden un plus de perjuicio que tratan de corregir a través de unas indemnizaciones con unos límites mínimo o máximo (cuando no ambos) o mediante la aplicación de unos porcentajes sobre las cantidades básicas a indemnizar.

Cuando se sustanció ante el TC la corrección de la aplicación en todo caso como sustitutiva de la indemnización por daños y perjuicios económicos al lesionado, la aplicación del factor existente en la Tabla, la resolución del Alto Tribunal desligó la necesaria aplicación de ésta si se acreditará un perjuicio económico superior.

Expresamente, el TC abordando un recurso de amparo en el que se planteaba un supuesto por no haber incluido la indemnización por lucro cesante a un conductor de auto–taxi, declaró que es preciso cuantificarlo si así se pretende, sin que el factor automático de corrección previsto en la Tabla V del Anexo (EDL 2004/152063) pueda sustituir a la indemnización por lucro cesante, siempre y cuando se pretenda por el demandante y se acredite (Sentencia del TC nº 49/2002, EDJ 2002/5751).

La Sentencia del TS de 25 de marzo de 2010 (EDJ 2010/26264) expuso no obstante que es preciso que se pruebe debidamente la existencia de un grave desajuste entre el factor de corrección por perjuicios económicos y el lucro cesante futuro realmente padecido para que opere un rebase, una compensación mayor de esa ganancia dejada de percibir -aunque no sea de forma íntegra sí, al menos, de manera proporcional-, rebasando los límites que representan la suma de los factores correctores de la Tabla IV pues el contemplado por perjuicios económicos, aunque ciertamente está ordenado a la reparación del lucro cesante- porque se fija en función del nivel de ingresos de la víctima y se orienta a la reparación de perjuicios económicos- presenta una singularidad (aplicación de porcentajes de corrección sobre una cantidad cierta, la indemnización básica, pero ajena al concepto de lucro cesante) que, aunque facilita la prueba del lucro (se basa en la presunción, no exige que se pruebe la pérdida de ingresos sino solo la capacidad de ingresos de la víctima), posibilita que las cantidades resultantes no resulten proporcionales, dando lugar a notables insuficiencias que deben ser corregidas, mientras que el factor de corrección por incapacidad permanente también resulta insuficiente dado que su objeto principal es reparar el daño moral ligado a los impedimentos derivados de cualesquiera ocupaciones o actividades habituales, sin que en él se comprenda la reparación del perjuicio patrimonial ligado a los impedimentos permanentes de la actividad laboral.

Por otra parte, ha de señalarse que, con arreglo a la doctrina mayoritaria de las Audiencias Provinciales, la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección.

Efectivamente, la indemnización por lesiones y secuelas está basada en el resarcimiento del daño moral sufrido como consecuencia de aquel menoscabo físico y al que se aplica un factor de corrección en base a los ingresos del perjudicado. Con independencia de que la persona en su actividad laboral tenga o no un lucro cesante y, por lo tanto, en modo alguno puede ser penalizado económicamente quien, pese a acreditar haber sufrido una disminución de sus ingresos como consecuencia directa del accidente de tráfico no se le resarza además de por lesiones y secuelas por este lucro cesante.

Así, por ejemplo, se pronuncian las Sentencias de AP Madrid de 25 de junio de 2013 (EDJ 2013/146926) y la de AP Sevilla de 20 de mayo de 2008 (EDJ 2008/251594) que señala que "dicho factor corrector no tiene por finalidad indemnizar el lucro cesante ligado a la pérdida de ingresos laborales o profesionales (para lo que resultaría manifiestamente inhábil), sino que responde a un concepto distinto, integrado por todo el cúmulo de gastos, de diversa naturaleza y volumen individual generalmente pequeño, que lleva consigo la lesión y cuya causalidad, necesidad y cuantía resultarían de muy difícil si no imposible acreditación conforme a las reglas generales del onus probandi, por lo que el legislador ha optado por resarcirlos de modo global y presuntivo, considerando que su cuantía ha de ser, a grandes rasgos, proporcional al nivel económico del lesionado, manifestado en sus ingresos anteriores al accidente."

Consecuentemente, entiendo que si la aplicación al caso concreto permite dar por acreditado una grave desproporción entre la aplicación porcentual por factores y la acreditada por lucro cesante, cabe un aumento que debe hacerse de acuerdo con los principios del Sistema y, por ende, acudiendo analógicamente a la aplicación proporcional de los criterios fijados por las Tablas para situaciones que puedan ser susceptibles de comparación, y que por tanto la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección.

A la hora de poder determinar los daños y perjuicios derivados de accidente de circulación debemos estar, tas un proceso evolutivo gradual, a la actual LRCSCVM (EDL 2004/152063) que contiene, el denominado “Baremo” complejo en cuanto a su estructura y cuya interpretación no está exenta de polémica, en cuanto han sido y son muchas las cuestiones que suscitan dudas en su aplicación concreta.

El TS a lo largo de distintas sentencias ha tenido ocasión de pronunciarse acerca de los problemas que plantean y concretamente lo relativo a la aplicación del factor corrector por perjuicios económicos de la Tabla IV del Baremo de la meritada norma. Entre ellas, destaca la Sentencia de su Sala 1ª, nº 228/2010, de 25 de marzo (EDJ 2010/26264), que fija una relación estrecha entre este factor de corrección y el lucro cesante, es decir, la ganancia dejada de obtener como consecuencia del accidente de circulación, en este caso derivado de las lesiones permanentes sufridas por el perjudicado. Reconoce que con la aplicación de este factor puede no ser suficiente para indemnizar el lucro cesante. En la siguiente Sentencia nº 229/2010, de 29 de marzo (EDJ 2010/62019), se admite que otros factores de esta Tabla IV tengan por finalidad también la indemnización del lucro cesante, como ocurre con el factor corrector de elementos correctores, esto es, la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV en materia de elementos correctores para la compensación del lucro cesante, es compatible, según esta Sentencia, con el factor de corrección por perjuicios económicos.

En la Sentencia del TS, Sala 1ª, nº 599/2011, de 20 de julio (EDJ 2011/204900), se dice que, el sistema de ambos factores correctores por perjuicios económicos, en lesiones temporales y permanentes, es muy distinto; de modo que, el factor corrector por lesiones temporales para su aplicación, no sólo exige estar en edad laboral sino acreditar ingresos, mientras que, en el factor corrector por lesiones permanentes, basta sólo con estar en edad laboral para percibirlo, al menos hasta el 10% del primer tramo.

Entiendo que, para determinar el daño hay que tener presente el principio de reparación íntegra de daños y perjuicios ocasionados (“restitutio in integrum”) y ello se desprende, de lo dispuesto por el art. 1.2 de la LRCSCVM, que considera como daños y perjuicios que fundamentan la responsabilidad aquéllos «…causados a las personas, comprensivos del valor de la pérdida sufrida y de la ganancia que hayan dejado de obtener, previstos, previsibles o que conocidamente se deriven del hecho generador, incluyendo los daños morales». Atendiendo, por lo tanto, al principio de reparación íntegra del daño, la responsabilidad civil por daños a la persona en accidente de circulación abarca el lucro cesante.

A la hora de proceder a la cuantificación del lucro cesante, el Anexo primero 7 considera, para el aseguramiento de la total indemnidad de daños y perjuicios «las circunstancias económicas, incluidas las que afecten a la capacidad de trabajo y pérdida de ingresos de la víctima, las circunstancias familiares y personales y la posible existencia de circunstancias excepcionales que puedan servir para la exacta valoración del daño causado».

Pues bien, si se parte de la exigencia de la íntegra reparación al perjudicado de un accidente de circulación por el daño sufrido, esta queda contrariada por los límites que derivan de la aplicación del baremo y de otro lado, la Sentencia del TC nº 181/2000 (EDJ 2000/13213) fija un punto de inflexión, al contemplar la indemnización del lucro cesante padecido realmente por la víctima que resulte acreditado a través de la prueba de los ingresos económicos que se dejan de percibir en los casos de incapacidad temporal y que superen los fijados por la Tabla V del Baremo en su apartado B en los casos en los que hubiera intervenido culpa relevante del conductor causante.

La casuística demuestra que, los perjuicios que derivan de la imposibilidad de volver a trabajar en cualquier profesión cualificada pueden ser muy superiores a los que compensa el factor de corrección derivado de una estricta aplicación del baremo y en tal caso, la cuestión a resolver es, cómo se considerará satisfecho el derecho del perjudicado a la reparación íntegra del daño. Una solución la apunta, la mencionada Sentencia del TS nº 228/2010, de 25 de marzo (EDJ 2010/26264), la cual reviste en un gran paso en beneficio de la reparación integral del daño al permitir rebasar los límites expuestos pretendiendo una indemnización al menos proporcional. La Sentencia concluye con que, el lucro cesante a consecuencia de la disminución de ingresos de la víctima en el supuesto de incapacidad permanente no se resarce íntegramente sujetándose al baremo, pero sí puede compensarse proporcionalmente mediante la aplicación del factor de corrección por elementos correctores superando lo que resulte de la corrección por perjuicios económicos y por incapacidad permanente cuando concurran circunstancias que puedan ser calificadas de excepcionales, sin necesidad, en este caso, de limitarlo a los casos en los que se pruebe la culpa relevante por parte del conductor. En el supuesto concreto, resulta la aplicación del incremento de un 40% sobre la indemnización básica por secuelas, en atención a la compensación, siquiera proporcional, del lucro cesante padecido.

Ante un supuesto concreto, me alineo con los que opinan que, habrá que acudir en primer lugar a la prueba efectiva del daño, y subsidiariamente, para impedir que un daño quede sin resarcir por defecto de la prueba de la cuantía, el órgano juzgador deberá fundar la valoración del daño en estos parámetros, de modo que, si es resulta acreditado a través del cauce procedimental un daño patrimonial en su vertiente de lucro cesante superior a las previsiones del baremo, debe resarcirse el mismo.

A modo de conclusión, entiendo que, examinando cada caso, la víctima debe ser indemnizada proporcionalmente por encima de lo que resulta de aplicar de manera estricta el factor de perjuicios económicos previsto en el baremo, eso sí, siempre bajo la concurrencia de circunstancias excepcionales.

La cuestión planteada nos invita a reflexionar en orden a si a la hora de determinar las indemnizaciones a favor de la víctima de un accidente de tráfico en el que se han causado daños personales es compatible la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV por perjuicios económicos, con un factor de corrección por lucro cesante. A mi juicio, es perfectamente compatible la aplicación del factor corrector de la Tabla IV, por perjuicios económicos, con el factor corrector por lucro cesante pues, en definitiva, en nuestro derecho de daños constituye un principio general el que la finalidad del resarcimiento es precisamente la reparación in integrum del daño producido, principio éste que podemos observar en el art. 1 del RDLeg 8/2004, que aprueba el Texto Refundido de la Ley de Responsabilidad y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor (EDL 2004/152063) y que, a su vez, lo entiendo coincidente con la doctrina que emana del art. 1106 CC (EDL 1889/1). El art. 1.2 del Texto Refundido señala que los daños y perjuicios causados a las personas son comprensivos del valor de la pérdida sufrida y de la ganancia que haya dejado de obtener, daños y perjuicios que pueden ser previstos, previsibles o que conocidamente se deriven del hecho generador y en los que se incluyen los daños morales.

A este respecto, la Tabla IV del baremo contempla la aplicación de factores de corrección para las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes, criterios de corrección que aparecen perfectamente definidos en la citada tabla y que tienen una cuantificación de límites económicos. Podríamos pensar que con la aplicación de estos criterios correctores, en cuanto dependen del nivel de ingresos de la víctima, ya de por sí es más que suficiente para corregir cualquier pérdida patrimonial que el perjudicado en el accidente de circulación pueda sufrir como consecuencia del accidente en sí. Pero ello contrasta, a mi modo de ver, con la propia doctrina del TS y, en concreto, con la Sentencia de Pleno de 25 de marzo de 2010 (EDJ 2010/26264), que considera que el lucro cesante por disminución de ingresos de la víctima en caso de incapacidad permanente, aunque no sea susceptible de ser resarcido íntegramente con arreglo al sistema legal de valoración del daño corporal incorporado a la Ley de Responsabilidad y Seguro en materia de Circulación de Vehículos a Motor, sí que cabe, al menos, que pueda ser compensado proporcionalmente mediante la aplicación del factor de corrección por elementos correctores, por encima de lo que pueda resultar de la aplicación de los factores de corrección por perjuicios económicos y por incapacidad permanente previstos en la tabla IV del anexo, cuando concurran circunstancias que puedan calificarse de excepcionales sin necesidad, en este caso, de limitarlo a los supuestos de prueba de la culpa relevante por parte del conductor.

A mi modo de ver, la doctrina del TS contempla dos supuestos distintos en orden a la corrección de la indemnización que pueda percibir la víctima: a) en primer lugar, la aplicación de los factores de corrección que contempla la Tabla IV por perjuicios económicos para las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes; y b) la indemnización que se puede obtener en casos determinados por lucro cesante que no queda compensado por la aplicación de los factores de corrección de la propia Tabla IV en orden a las indemnizaciones básicas por lesiones permanentes.

Precisamente, al hilo de la sentencia del TS de 25 de marzo de 2010 y, especialmente, de conformidad con lo que apunta la sentencia de la Sala 1ª del TS de 20 de julio de 2011 (EDJ 2011/204900), en mi opinión, sí que cabe la compatibilidad tanto de la aplicación del factor de corrección de la tabla IV por perjuicios económicos con el factor de corrección por lucro cesante, y ello en base precisamente al principio de restitución íntegra del daño sufrido que, como bien dice la doctrina del TS, es susceptible, en aras de alcanzar tal objetivo, el que sea objeto de una compensación mayor y que vaya más allá de los límites previstos en la propia Tabla IV.

Por tanto, en cuanto que la jurisprudencia del TS viene a establecer que a raíz precisamente de la doctrina jurisprudencial que emana de la sentencia de 25 de marzo de 2010, la aplicación de los factores de corrección de la indemnización básica por lesiones permanentes no agota la restitución íntegra del perjuicio sufrido en aquellos supuestos en que efectivamente exista un lucro cesante que suponga la existencia de notables insuficiencias en la indemnización a recibir, entiendo plenamente compatible la aplicación del factor de corrección también en el supuesto de lucro cesante.

En consecuencia, a mi juicio, es perfectamente compatible la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV por perjuicios económicos, con el factor de corrección por lucro cesante.

Para centrar la cuestión creemos de interés destacar que existe un estrecho vínculo entre el factor de corrección establecido en la Tabla IV del Baremo (EDL 2004/152063) y el lucro cesante; el TS ha tratado esta cuestión sentando esta relación al declarar que: "este factor de corrección está ordenado a la reparación del lucro cesante, como demuestra el hecho de que se fija en función del nivel de ingresos de la víctima y se orienta a la reparación de perjuicios económicos. La regulación de este factor de corrección presenta, sin embargo, características singulares. Su importe se determina por medio de porcentajes que se aplican sobre la indemnización básica, es decir, sobre un valor económico orientado a resarcir un daño no patrimonial, y se funda en una presunción, puesto que no se exige que se pruebe la pérdida de ingresos, sino sólo la capacidad de ingresos de la víctima. De esta regulación se infiere que, aunque el factor de corrección por perjuicios económicos facilita a favor del perjudicado la siempre difícil prueba de lucro cesante, las cantidades resultantes de aplicar los porcentajes de corrección sobre una cuantía cierta, pero correspondiente a un concepto ajeno al lucro cesante (la indemnización básica) no resultan proporcionales, y pueden dar lugar a notables insuficiencias".

Pero, además, puede suceder, y esto es importante, que la aplicación de dicho factor de corrección no sea suficiente para indemnizar el lucro cesante; en cuyo caso -como ha manifestado la Sentencia del TS, Sala 1ª, nº 229/2010, de 29 de marzo (EDJ 2010/62019)- se debe admitir que otros factores de esta Tabla IV tengan por finalidad también la indemnización del lucro cesante, v. gr. el factor corrector de elementos correctores; de ahí que se pueda afirmar que la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante debe entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección.

Sentado lo anterior que sirve para contestar la pregunta que se nos formula, pasamos a ahondar un poco más en la citada Sentencia para exponer los razonamientos jurídicos en que la Sala funda tal conclusión. Así, en el FJ 5º de dicha sentencia, al referirse a la indemnización de lucro cesante en el supuesto de incapacidades permanentes, declara lo siguiente:

“…como el Pleno de esta Sala tiene declarado, la solución a la cuestión relativa a la indemnización de lucro cesante por disminución de ingresos de la víctima en las situaciones de incapacidad permanente, viene facilitada por el tenor literal de las reglas tabulares. La Tabla IV, en efecto, se remite a los "elementos correctores" del apartado primero, número 7, del Anexo y establece un porcentaje de aumento o de reducción "según circunstancias". La intención original del legislador pudo ser la de referirse específicamente a los elementos calificados expresamente como correctores en el Anexo, primero, 7. Sin embargo, la literalidad del texto va mucho más allá, de tal suerte que una interpretación sistemática obliga a abandonar la intención de legislador y entender que los elementos correctores a que se refiere el citado apartado no pueden ser solo los expresamente calificados como de aumento o disminución, sino todos los criterios comprendidos en él susceptibles de determinar una corrección de la cuantificación del daño; por consiguiente, también los fundados en circunstancias excepcionales relacionadas con las circunstancias personales y económicas de la víctima…”.

Pues bien, de lo expuesto se sigue que el factor de corrección de la Tabla IV, que permite tener en cuenta los elementos correctores del Anexo, primero, 7, debe aplicarse siempre conforme a los siguientes parámetros:

- Se haya probado debidamente la existencia de un grave desajuste entre el factor de corrección por perjuicios económicos y el lucro cesante futuro realmente padecido.

- Éste no resulte compensado mediante la aplicación de otros factores de corrección, teniendo en cuenta, eventualmente, la proporción en que el factor de corrección por incapacidad permanente pueda considerarse razonablemente que comprende una compensación por la disminución de ingresos, ya que la falta de vertebración de la indemnización por este concepto de que adolece la LRCSCVM no impide que éste se tenga en cuenta.

A juicio de esta Sala, la aplicación del expresado factor de corrección debe sujetarse, además, a los siguientes principios:

- La determinación del porcentaje de aumento debe hacerse de acuerdo con los principios del Sistema y, por ende, acudiendo analógicamente a la aplicación proporcional de los criterios fijados por las Tablas para situaciones que puedan ser susceptibles de comparación. De esto se sigue que la corrección debe hacerse en proporción al grado de desajuste probado, con un límite máximo admisible, que en este caso es el que corresponde a un porcentaje del 75% de incremento de la indemnización básica, pues éste es el porcentaje máximo que se fija en el factor de corrección por perjuicios económicos.

- La aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección.

- El porcentaje de incremento de la indemnización básica debe ser suficiente para que el lucro cesante futuro quede compensado en una proporción razonable, teniendo en cuenta que el sistema no establece su íntegra reparación, ni ésta es exigible constitucionalmente.

En la fijación del porcentaje de incremento debe tenerse en cuenta la suma concedida aplicando el factor de corrección por perjuicios económicos, pues, siendo compatible, se proyecta sobre la misma realidad económica.

- El porcentaje de incremento sobre la indemnización básica por incapacidad permanente no puede ser aplicado sobre la indemnización básica concedida por incapacidad temporal, puesto que el Sistema de valoración únicamente permite la aplicación de un factor de corrección por elementos correctores de aumento cuando se trata de lesiones permanentes a las que resulta aplicable la Tabla IV.

Por tanto, a modo de conclusión, se puede decir, junto con la doctrina expuesta, que el lucro cesante por disminución de ingresos de la víctima en caso de incapacidad permanente no es susceptible de ser resarcido íntegramente con arreglo al sistema de valoración pero sí de ser compensado proporcionalmente (mediante la aplicación del factor de corrección por elementos correctores) por encima de lo que pueda resultar de la aplicación de los factores de corrección por perjuicios económicos y por incapacidad permanente cuando concurran circunstancias que puedan calificarse de excepcionales.

La aplicación del factor corrección de la Tabla IV (EDL 2004/152063) sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección (Sentencias del TS, Sala 1ª, de 25 de marzo de 2010, EDJ 2010/26264; de 31 de mayo de 2010, EDJ 2010/113275; de 20 de julio de 2011, EDJ 2011/242196; y de 30 de noviembre de 2011, EDJ 2011/337679), siempre que conste debidamente probado la existencia de un grave desajuste entre el factor de corrección por perjuicios económicos y el lucro cesante futuro padecido.

El cuestionamiento de la compatibilidad de aplicación de los dos factores referidos (lucro cesante y perjuicio económicos) deriva del hecho de que ambos se proyectan sobre la misma realidad económica (disminución de ingresos de la víctima en caso de incapacidad permanente), de suerte que el factor corrección por perjuicio económico esta ordenado también a la reparación del lucro cesante, como lo demuestra el hecho que se fije en función del nivel de ingresos de la víctima y que se oriente a la reparación de los perjuicios económicos. Precisamente por ello, a la hora de fijar el porcentaje de incremento por lucro cesante debe tenerse en cuenta la suma concedida aplicando el factor corrección por perjuicios económicos y deberá hacerse en proporción al grado de desajuste probado, con un límite máximo admisible del 75% de incremento de la indemnización básica, pues este es el porcentaje máximo que establece el Sistema de Valoración y que es el fijado en el factor corrección por perjuicios económicos.

Por último, debemos recordar que este factor de corrección por lucro cesante no puede ser aplicado sobre la indemnización básica concedida por incapacidad temporal (Tabla V), puesto que el Sistema del Valoración únicamente permite la aplicación de un factor de corrección por elementos correctores de aumento cuando se trata de lesiones permanentes a las que resulta aplicables la Tabla IV.

El TS ha consolidado como doctrina desde su resolución de 25 de marzo de 2010 (EDJ 2010/26264), el carácter vinculante del Baremo en lo atinente a la indemnización del lucro cesante por disminución de ingresos de la víctima en caso de incapacidad permanente, dicho de otro modo, reconoce de forma expresa el derecho a obtener indemnización por lucro cesante en los supuestos en que la víctima del accidente, por causa de su incapacidad, sufre pérdida de ingresos -lucro cesante-.

En justificación de tal doctrina, afirma el TS en su Sentencia de 20 de julio de 2011 (EDJ 2011/242196) que aquél reconocimiento adquiere sentido en el sistema legal de indemnización “…habida cuenta que el principio de reparación íntegra del daño rige tanto a la hora de su determinación como a la hora de su cuantificación, y que por daño hay que entender también el lucro cesante o ganancia dejada de percibir por la víctima, dada su imposibilidad de volver a trabajar para cualquier profesión cualificada a resultas de haber sufrido lesiones permanentes”.

Pero no sólo ha venido a efectuar tal reconocimiento sino que además, ha establecido que tal derecho ha de reconocerse en todo caso en que concurran las circunstancias que lo justifiquen sin que sea necesario que se trate de un supuesto de culpa relevante y, lo que es verdaderamente relevante para contestar a la pregunta que nos ocupa, que tal resarcimiento del lucro ha de hacerse en el marco del sistema legal del baremo acudiendo a los factores de corrección.

Sin embargo, la doctrina jurisprudencial se ha visto en la necesidad de reconocer que la vinculación al baremo implica que no en todo supuesto se podrá cumplir con el principio de la restitutio in integrum.

En efecto, establece el TS en Sentencia de 20 de julio de 2011 y las que cita, que en relación al lucro cesante por disminución de ingresos de la víctima “…aunque no sea susceptible de ser resarcido íntegramente con arreglo al sistema legal de valoración del daño corporal incorporado a la LRCSCVM, sí cabe, al menos, que pueda ser compensado proporcionalmente (mediante la aplicación del factor de corrección por elementos correctores) por encima de lo que pueda resultar de la aplicación de los factores de corrección por perjuicios económicos y por incapacidad permanente previstos en la Tabla IV del Anexo…”.

Es decir, que el resarcimiento del lucro cesante que ha de hacerse en el marco del baremo, no siempre permitirá una reparación completa y que sólo cabe aspirar a una satisfacción proporcional acudiendo a los factores de corrección por perjuicios económicos e incapacidad permanente de la Tabla IV.

Ello ha obligado a un pronunciamiento sobre si el criterio reparatorio del lucro cesante ha de ser la estricta aplicación de la Tabla IV del baremo, apartados primero -perjuicios económicos- y tercero -incapacidad permanente- o si, por el contrario, sería dable rebasar los límites de tales factores a fin de compensar la pérdida de las ganancias.

Pues bien, la respuesta judicial ha sido flexible pues la doctrina establecida a partir de la citada Sentencia del TS de 25 de marzo de 2010 ha sido la de optar por la posibilidad de rebasar los límites de los factores de corrección a la vista de que la aplicación estricta de los factores dan lugar a “…notables insuficiencias que deben ser corregidas, mientras que el factor de corrección por incapacidad permanente también resulta insuficiente dado que su objeto principal es reparar el daño moral ligado a los impedimentos derivados de cualesquiera ocupaciones o actividades habituales, sin que en él se comprenda la reparación del perjuicio patrimonial ligado a los impedimentos permanentes de la actividad laboral”, añadiendo que esos “…elementos correctores (son los) del apartado primero del número 7 del Anexo, que han de ser entendidos en sentido amplio a fin de comprender también los fundados en circunstancias excepcionales relacionadas con las personales y económicas de la víctima.”.

Señalaremos para concluir que esta doctrina jurisprudencial exige para justificar la excepción aplicación de los elementos correctores del Anexo, primero 7, que concurran determinados requisitos que podemos resumir básicamente en dos, a saber, en primer lugar, que se pruebe el desajuste entre los factores de corrección por perjuicio económicos y el lucro cesante realmente padecido y, en segundo lugar, que se acredite que no hay compensación de tal desajuste con la aplicación de otros factores de corrección.

Resulta indudable que el factor de corrección por perjuicios económicos que contempla la Tabla IV del Baremo de la LRCSCVM (EDL 2004/152063) tiene por finalidad compensar el lucro cesante. Como es conocido la Sentencia del TC nº 181/00 (EDJ 2000/13213) declaró inconstitucional el apartado B) de la Tabla V del baremo, entre otras cuestiones, por no contemplar el total resarcimiento por lucro cesante del perjudicado, en los casos en que la responsabilidad derivara de culpa relevante y judicialmente declarada (no objetiva). Cabe plantearse sí dicha doctrina podría extenderse a los factores de corrección de la Tabla IV. La respuesta del TC ha sido negativa. En este sentido, manifiesta su Sentencia nº 258/2005 (EDJ 2005/171606) que: "el evento generador de la responsabilidad civil, la muerte de una persona, como el sujeto acreedor al pago, los padres, son distintos a los dispuestos en aquella, donde el evento es la lesión corporal con efectos de incapacidad temporal y el sujeto acreedor el propio accidentado."

Obviamente, el punto de partida de la Tabla V (perjuicio ya producido) es diferente del de la Tabla IV contemplada (perjuicio futuro) Excluyendo la extensión de doctrina establecida por la STC 181/00, debe acudirse a criterios de interpretación del texto del baremo. En este ámbito resulta ejemplar en sus planteamientos la Sentencia del TS, Sala 1ª, de 25 de marzo de 2010 (EDJ 2010/26264). La citada resolución parte del hecho incuestionable de que el factor de corrección contemplado tiene por finalidad indemnizar el lucro cesante, ya que se fija en atención a los ingresos de perjudicado y tiene por finalidad la reparación del perjuicio económico. Ello no obstante: “Su importe se determina por medio de porcentajes que se aplican sobre la indemnización básica, es decir, sobre un valor económico orientado a resarcir un daño no patrimonial, y se funda en una presunción, puesto que no se exige que se pruebe la pérdida de ingresos, sino sólo la capacidad de ingresos de la víctima. De esta regulación se infiere que, aunque el factor de corrección por perjuicios económicos facilita a favor del perjudicado la siempre difícil prueba de lucro cesante, las cantidades resultantes de aplicar los porcentajes de corrección sobre una cuantía cierta, pero correspondiente a un concepto ajeno al lucro cesante (la indemnización básica) no resultan proporcionales, y pueden dar lugar a notables insuficiencias".

Considera la citada Sentencia en su brillante argumentación a la que me remito, que el factor de corrección de la Tabla IV debe interpretarse en relación con los elementos correctores incluidos en el Anexo, primero, 7 del baremo, siempre que concurran las siguiente presupuestos, posibilitando incluir un plus por lucro cesante:

 1.- Se haya probado debidamente la existencia de un grave desajuste entre el factor de corrección por perjuicios económicos y el lucro cesante futuro realmente padecido. Este presupuesto contempla la doctrina general del lucro cesante establecida por una constante Jurisprudencia.

2.- Este no resulte compensado mediante la aplicación de otros factores de corrección, teniendo en cuenta, eventualmente, la proporción en que el factor de corrección por incapacidad permanente pueda considerarse razonablemente que comprende una compensación por la disminución de ingresos, ya que la falta de vertebración de la indemnización por este concepto de que adolece la LRCSCVM no impide que este se tenga en cuenta.

3.- La determinación del porcentaje de aumento debe hacerse de acuerdo con los principios del Sistema y, por ende, acudiendo analógicamente a la aplicación proporcional de los criterios fijados por las Tablas para situaciones que puedan ser susceptibles de comparación. De esto se sigue que la corrección debe hacerse en proporción al grado de desajuste probado, con un límite máximo admisible, que en este caso es el que corresponde a un porcentaje del 75% de incremento de la indemnización básica, pues éste es el porcentaje máximo que se fija en el factor de corrección por perjuicios económicos.

4.- La aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos, en virtud de la regla general sobre compatibilidad de los diversos factores de corrección.

5.- El porcentaje de incremento de la indemnización básica debe ser suficiente para que el lucro cesante futuro quede compensado en una proporción razonable, teniendo en cuenta que el sistema no establece su íntegra reparación, ni ésta es exigible constitucionalmente. En la fijación del porcentaje de incremento debe tenerse en cuenta la suma concedida aplicando el factor de corrección por perjuicios económicos, pues, siendo compatible, se proyecta sobre la misma realidad económica.

6.- El porcentaje de incremento sobre la indemnización básica por incapacidad permanente no puede ser aplicado sobre la indemnización básica concedida por incapacidad temporal, puesto que el Sistema de valoración únicamente permite la aplicación de un factor de corrección por elementos correctores de aumento cuando se trata de lesiones permanentes a las que resulta aplicables la Tabla IV.

Ahora bien, esta posibilidad de incrementar el resultado de la Tabla por lucro cesante, sólo será aplicable en los casos de incapacidad permanente. Además de la Sentencia comentada, se pronuncia en este sentido la de la misma Sala de 30 de abril de 2012 (EDJ 2012/89292).

La Sentencia del TC de 29 de junio de 2000 (EDJ 2000/13213) resolvió cuestión de inconstitucionalidad contra uno de los factores de corrección, y para tratar la valoración del lucro cesante y el daño emergente, declaró una inconstitucionalidad parcial exclusivamente del indicado factor correctivo al referirse a las indemnizaciones por incapacidad temporal, y sólo con el alcance expresado en sus fundamentos jurídicos.

 Así, es nulo el carácter vinculante de los factores de corrección por los perjuicios económicos cuando la culpa relevante judicialmente declarada, sea la causa determinante del daño a reparar.

 En este supuesto, la cuantía por los perjuicios económicos o las ganancias dejadas de obtener podrá ser establecida de manera independiente, y fijada con arreglo a lo que oportunamente se acredite en el correspondiente proceso, no vinculando los límites legales de la Tabla V (EDL 2004/152063), caso de ser superados.

Por el contrario, cuando se trate de resarcir daños ocasionados sin culpa (esto es en caso de responsabilidad objetiva o por riesgo), la indemnización por perjuicios económicos establecida en la tabla V operará como un auténtico límite vinculante no rebasable.

Esta sentencia que sólo afecta a la tabla V, y que en principio no tiene por qué ser exportable a la IV, salvo que se vuelva a plantear cuestión de constitucionalidad expresa y a reserva de su carácter extensivo impropio (ex art. 5.1 LOPJ, EDL 1985/8754) en la interpretación de las demás, habla de culpa “relevante” como opuesta a la “objetiva o por riesgo”, queriendo referirse a la culpa subjetiva o aquilina, y para ella establece la inconstitucionalidad de su aplicación cuando de la tabla resulte una cantidad inferior a la que podría ser acreditada por otras vías, pues entonces lo constitucional es superar los límites del Anexo hasta indemnizar todo lo probado.

No es justo que la víctima deba soportar parte del lucro cesante que le ha producido la acción culposa de tercero ajeno a él.

En consecuencia y en lo que hace a la Tabla IV, para tener en consideración cuestiones de justicia y equidad:

1º. Cuando no existe culpa relevante (por operar culpa objetiva o por riesgo), procede aplicar sin más, obligatoriamente, los factores de corrección y los límites del Anexo LRCSCVM. Cuando se trata de indemnizar los daños ocasionados sin culpa, la indemnización del Anexo opera automáticamente, sin posibilidad de aumentarse o decrecer, ya que nos encontramos ante un supuesto de culpa objetiva o por riesgo –igual para todos-,

2º. Cuando, por el contrario, exista culpa relevante (subjetiva o aquilina -que es la preponderante en los supuestos de accidentes de tráfico-):

- Si se acredita lucro cesante o daño emergente superior a la cantidad resultante de aplicar el factor de corrección, se tendrá en cuenta el importe acreditado sin vincular el tope límite del Anexo, lo que, contestando a la pregunta, incluye el lucro cesante que haya podido sufrir el perjudicado.

- Si se acredita lucro cesante o daño emergente inferior a la cantidad resultante de aplicar el factor de corrección, se aplica el tope.

- Si no se acredita lucro cesante o daño emergente, también se aplica el tope límite del factor de corrección.

RESPUESTA APROBADA POR UNANIMIDAD

Nuestros colaboradores concluyen que:

1º. Es doctrina jurisprudencial de la Sala 1ª del TS que el lucro cesante por disminución de ingresos de la víctima en caso de incapacidad permanente, aunque no sea susceptible de ser resarcido íntegramente con arreglo al sistema legal de valoración del daño, sí cabe que pueda ser compensado proporcionalmente (mediante la aplicación del factor de corrección por elementos correctores) por encima de lo que pueda resultar de la aplicación de los factores de corrección por perjuicios económicos y por lesiones permanentes previstos en la Tabla IV del Anexo (EDL 2004/152063), cuando concurran circunstancias que puedan calificarse de excepcionales, sin necesidad de limitarlo a los supuestos de prueba de la culpa relevante por parte del conductor.

2º. No obstante, la aplicación del factor corrector de la Tabla IV, que permite tener en cuenta los elementos correctores del Anexo, primero 7, exige que concurran una serie de requisitos:

a) Que se haya probado debidamente la existencia de un grave desajuste entre el factor de corrección por perjuicios económicos y el lucro cesante futuro realmente padecido.

b) Que éste no resulte compensado mediante la aplicación de otros factores de corrección, teniendo en cuenta, eventualmente, la proporción en que el factor de corrección por incapacidad permanente pueda considerarse razonablemente que comprende una compensación por la disminución de ingresos.

c) Que la determinación del porcentaje de aumento debe hacerse de acuerdo con los principios del Sistema y, por ende, acudiendo analógicamente a la aplicación proporcional de los criterios fijados por las Tablas para situaciones que puedan ser susceptibles de comparación. De esto se sigue que la corrección debe hacerse en proporción al grado de desajuste probado, con un límite máximo admisible, que en este caso es el que corresponde a un porcentaje del 75% de incremento de la indemnización básica.

d) Que la aplicación del factor de corrección de la Tabla IV sobre elementos correctores para la compensación del lucro cesante ha de entenderse que es compatible con el factor de corrección por perjuicios económicos.

e) Que el porcentaje de incremento de la indemnización básica debe ser suficiente para que el lucro cesante futuro quede compensado en una proporción razonable, teniendo en cuenta que el Sistema no establece su íntegra reparación, ni ésta es exigible constitucionalmente.

3º. La casuística demuestra que los perjuicios que derivan de la imposibilidad de volver a trabajar en cualquier profesión cualificada pueden ser muy superiores a los que compensa el factor de corrección derivado de una estricta aplicación del baremo y, en tal caso, la cuestión a resolver es cómo se considerará satisfecho el derecho del perjudicado a la reparación íntegra del daño.

4º. La literalidad del texto va mucho más allá, de tal suerte que una interpretación sistemática obliga a abandonar la intención de legislador y entender que los elementos correctores a que se refiere el citado apartado no pueden ser sólo los expresamente calificados como de aumento o disminución, sino todos los criterios comprendidos en él susceptibles de determinar una corrección de la cuantificación del daño; por consiguiente, también los fundados en circunstancias excepcionales relacionadas con las circunstancias personales y económicas de la víctima.

5º. No es justo que la víctima deba soportar parte del lucro cesante que le ha producido la acción culposa de tercero ajeno a él.

Lefebvre - EL Derecho no comparte necesariamente ni se responsabiliza de las opiniones expresadas por los autores o colaboradores de esta publicación

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