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Civil

¿Pueden repetir las aseguradoras contra asegurados por delitos dolosos cometidos por los hijos existiendo póliza de seguro hogar y habiendo reclamado los perjudicados?

Coordinador: Vicente Magro Servet

Presidente de la Audiencia Provincial de Alicante (Doctor en Derecho).

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Se analiza por cinco Juristas la siguiente cuestión:

Nos planteamos una cuestión que está suscitándose con frecuencia en relación con los ilícitos penales cometidos por menores de edad en los casos en los que existe póliza de seguro hogar que respondería de daños causados por los hijos en base al art.1903 CC y art.61.3 de la Ley del menor que hace extensiva esta responsabilidad a los padres por los hechos cometidos por los hijos y con cobertura en estos casos del seguro hogar ante los perjudicados. Y es que ante el exceso de la violencia en diversos órdenes de la vida, la violencia juvenil provoca que ante las situaciones de obvia insolvencia de los menores de edad los perjudicados por los delitos por estos cometidos actúen civilmente contra los padres. Pero la cuestión que surge es si ante delitos de carácter doloso en los que el perjudicado ha ejercitado la acción directa contra la aseguradora y los padres, cuando la compañía abona la indemnización a este perjudicado nos planteamos si puede, a su vez, repetir la aseguradora contra los padres al tratarse de un delito doloso por el que ha tenido que responder por la póliza y la acción directa y en base a la no asegurabilidad del dolo. ¿Puede obligarse a los padres a pagar a la aseguradora el importe por esta satisfecho cuando tenían una póliza de seguro hogar?


Este foro ha sido publicado en la "Revista de Jurisprudencia", número 2, el 15 de septiembre.


Para bien responder a la presente cuestión, es preciso hacer dos consideraciones previas.

La primera es que «la acción de repetición es recuperatoria, independiente y autónoma, carente de apoyo contractual alguno, y que se concede al asegurador en los casos en que paga a pesar de la inexistencia de contrato, o en aquellos casos en que, aun existiendo contrato, hay causa legal o contractual de exclusión de cobertura. En estos casos, y partiendo de que el perjudicado siempre debe resultar indemne, el pago que hace la aseguradora sería objetivamente indebido, al no estar soportado por causa contractual alguna, u otra legítima de atribución» (López y García de la Serrana).

La segunda consideración parte del dogma de la inasegurabilidad del dolo, que al tener su causa y fundamento en que nadie puede asegurar las consecuencias de sus hechos intencionados, pues faltaría la aleatoriedad característica del contrato de seguro (TS 17-4-15), juega solo respecto del asegurado, esto es, de las acciones y omisiones intencionalmente dañosas realizadas por él.

Sin embargo, cuando el asegurado debe responder por hecho doloso de un hijo menor de edad (art.1903 CC -EDL 1889/1- y 61.3 de la Ley del Menor -EDL 2000/77474-), el fundamento de esa responsabilidad no es ordinariamente el dolo propio del padre-asegurado, sino la culpa in vigilando o in educando, o el riesgo creado por el padre al educar mal o no vigilar bien al hijo, que en alguna medida es culpable del daño para el tercero. Solo habrá dolo propio del padre cuando cometa el daño junto con el hijo, o coopere con este a la producción del daño, o lo induzca a perpetrarlo.

En esta línea se mueve el art.76 LCS, pues cuando regula el derecho de repetición del asegurador contra el asegurado no lo hace depender simplemente de que la causa del daño sea dolosa, sino de que el daño «sea debido a conducta dolosa del asegurado».

Así pues, cuando la póliza de seguro hogar cubra la contingencia de daños causados por el asegurado o por las personas a su cargo, y el daño fuera dolosamente causado por persona distinta del asegurado, la aseguradora no puede reclamar al padre-asegurado las cantidades que pagó al perjudicado, salvo que exista cláusula de exclusión de ese concreto supuesto, que figure expresa y válidamente aceptada.

Si las partes no hubiesen pactado la referida exclusión en la póliza, la aseguradora no tendría facultad de repetición contra el asegurado, pues no habría pago indebido por parte de la primera, ni por tanto enriquecimiento injusto del asegurado, sino pago justificado en virtud del principio de autonomía de la voluntad que rige el contrato de seguro.

La respuesta a la pregunta suscitada dependerá del contenido de lo pactado en la póliza, y en consecuencia de la cobertura de su contenido. Si bien la mayoría de las pólizas sino la totalidad, contienen una transposición del art.19 LCS -EDL 1980/4219-, por ser de contenido y aplicación general, que dispone que el asegurador estará obligado al pago de la prestación, salvo en el supuesto de que el siniestro haya sido causado por mala fe del asegurado. Cabe entrar luego en la polémica del carácter limitativo o delimitador de este tipo de cláusulas, que en realidad vienen a guardar buena lógica con la exigencia de la buena fe en la relación entre las partes de un contrato de seguro, y en el carácter aleatorio del mismo.

No existen dudas sobre el ámbito de responsabilidad de los padres en estos casos, ya que el art. 20 CP señala que la exención de responsabilidad criminal declarada en los núms. 1.º, 2.º, 3.º, 7.º y 10 del art. 8 -EDL 1980/4219- no comprende la de responsabilidad civil, la cual se hará efectiva -por los hechos que ejecuten los menores de dieciséis años- por aquellas personas que las tengan bajo su potestad o guarda legal, siempre que hubiere por su parte culpa o negligencia. Y en parejos términos opera el art-1903 CC -EDL 1889/1- (La obligación que impone el artículo anterior es exigible, no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder. Los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda).

El problema es entender la existencia aquí de mala fe en el asegurado, en la medida en que la responsabilidad civil, aquí deviene de hecho de tercero (los hijos en potestad), si bien no faltan argumentos para entender que dentro del concepto mala fe del asegurado, también se incluyen los de aquéllas personas de quien se deba responder, en este caso de los hijos, y en muchos de los condicionados así se establece.

Y ya que en el caso sustanciado en que está acreditada la mala fe de los hijos pues han sido declarados culpables de la comisión de un hecho calificado como delictivo por la jurisdicción penal, entiendo que les será comunicable su responsabilidad civil a los padres, a salvo que éstos logren acreditar que por el motivo que fuere no se encontraren bajo su guarda, o que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño (según expresión final del art.1903 CC -EDL 1889/1-).

Habrá que estar al caso concreto y dentro de este a las condiciones generales y particulares del seguro de hogar suscrito por el tomador.

Una de las coberturas principales a cubrir por la póliza del seguro de hogar es la «responsabilidad civil del inmueble», pero también se pueden establecer en el mismo otras coberturas anexas, tales como la «responsabilidad civil del cabeza de familia».

--El principal problema que suele acontecer es cuando la cobertura no se encuentra bien definida, lo que, después, acaecido el siniestro, origina serios problemas de interpretación del contrato. Hay supuestos en que dentro del capítulo dedicado al riesgo genérico de «responsabilidad civil» no se contiene ninguna mención a los hechos concretos o actividades productores del riesgo, ni se contiene diferenciación ni delimitación alguna de actuaciones o actividades; solo, v.gr., una mención genérica a que serán los derivados de la responsabilidad que pudiera competer al asegurado en cuanto cabeza de familia por personas por las que deba responder ex art.1903 CC -EDL 1889/1-.

Pues bien, entendemos que en casos como el expuesto, la respuesta a la cuestión que se nos formula en esta ocasión no puede ser otra que negativa, puesto que el título de imputación por el que se establece la responsabilidad civil del (progenitor) asegurado no lo es por hecho doloso, sino por la responsabilidad general que establece tanto el CC -EDL 1889/1- como el art.61.3 LO 5/2000 -EDL 2000/77474-.

La responsabilidad del asegurado (padre del menor) no derivaría de un hecho doloso: no se puede confundir la causa mediata con la inmediata. Ciertamente la causa mediata de esa responsabilidad es un hecho intencional (el cometido por el menor), pero la inmediata se basa únicamente en una responsabilidad de corte objetivo, aunque ligada a la denominadas culpa in vigilando y culpa in educando, en la que el acto del menor actúa como desencadenante, pero no como fundamento de la responsabilidad paterna.

Así pues, en casos como el expuesto, entendemos que no sería de aplicación lo dispuesto en el art.19 LCS -EDL 1980/4219- (cuya invocación haría a buen seguro la aseguradora) que excluye la cobertura cuando el siniestro ha sido causado "por mala fe del asegurado" pues ni quien causa el siniestro es el asegurado, ni la mala fe o el dolo se puede referir a quien ostenta la condición de asegurado. En definitiva, la cobertura en este tipo de casos no lo es directamente para un hecho doloso, sino para una responsabilidad por hecho ajeno, de ahí la obligación de la aseguradora de cubrir el daño.

--Otra cosa distinta acontece si en la póliza se hace exclusión expresa del riesgo de la responsabilidad civil del asegurado por los hechos dolosos cometidos por las personas de las que deba responder ex art.1903 CC -EDL 1889/1-, supuesto que en virtud de lo dispuesto en el art.3 LCS -EDL 1980/4219- deberá estar expresamente incorporado a la póliza, suscrito y aceptado por el tomador del seguro, en cuanto cláusula limitativa de los derechos del asegurado.

--Por lo demás, cabe recordar que es perfectamente asegurable el dolo, tema éste muy tratado ya en materia de las acciones de repetición y aseguramiento de la responsabilidad en supuesto de accidentes de tráfico acaecidos para la influencia de bebidas alcohólicas. En efecto, tiene declarado el Tribunal Supremo que en los supuestos en que se contrata un seguro voluntario de responsabilidad civil, dado que las relaciones asegurador-asegurado se rigen por la autonomía de la voluntad, es preciso analizar si el riesgo está o no cubierto por dicho seguro, sin que sea dable considerar que la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas no puede ser objeto de aseguramiento (TS 7-7-06 -EDJ 2006/275366- y 13-11-08) ni correcto circunscribir el conflicto al ámbito del seguro obligatorio, ni mucho menos imputar a éste las cantidades que pague la aseguradora, al existir un acuerdo entre las partes que cubre el evento acaecido, mientras que no conste su expresa exclusión.

En primer lugar, hemos de partir de la dicción del art.61.3 LO 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores -EDL 2000/77474-, establece: «Cuando el responsable de los hechos cometidos sea un menor de dieciocho años, responderán solidariamente con él de los daños y perjuicios causados sus padres, tutores, acogedores y guardadores legales o de hecho, por este orden. Cuando éstos no hubieren favorecido la conducta del menor con dolo o negligencia grave, su responsabilidad podrá ser moderada por el Juez según los casos.» Al igual que dispone el art. 1903 CC -EDL 1889/1- se trata de una responsabilidad de naturaleza objetiva vinculada a la culpa in vigilando y a la culpa in educando.

En segundo lugar, en los seguros multirriesgo hogar normalmente se incluye una cláusula de un tenor similar al siguiente: «el objeto de la cobertura es garantizar, hasta el límite de la suma asegurada al efecto, el pago de las indemnizaciones de las que el asegurado pudiera resultar civilmente responsable (...) siempre y cuando tales responsabilidades se deriven de los supuestos previstos en esta cobertura y sean consecuencia de actos u omisiones, de carácter culposo o negligente, que le pudieran ser imputables en base a los mismos». Esto es, vienen a cubrir la responsabilidad civil del cabeza de familia-asegurado tanto por actos propios como por actos de otros, entre ellos, sus hijos menores que están bajo su custodia cuando causen daños a terceros que tengan su origen o no en un hecho delictivo.

En tercer lugar, el título de imputación de la responsabilidad del padre no es un acto doloso ni intencional; estas características son predicables de la conducta del hijo menor que si bien actúa como desencadenante de la responsabilidad del padre no constituye el fundamento de la responsabilidad paterna.

En cuarto lugar, no es aplicable el artículo el art.19 LCS -EDL 1980/4219- que excluye la cobertura cuando el siniestro ha sido causado «por mala fe del asegurado» pues ni la mala fe ni el dolo se pueden referir a quien ostenta la condición de asegurado (el padre). La cobertura no es directamente para un hecho doloso del padre, sino para una responsabilidad por hecho doloso cometido por el hijo.

En conclusión, en las condiciones antedichas no podrá la Aseguradora que cubre el riesgo de la responsabilidad civil del padre respecto de los actos cometidos por sus hijos menores repetir contra los padres la indemnización abonada al perjudicado respecto del hecho delictivo cometido por su hijo menor.

La cuestión sobre las posibilidades jurídicas de recobro por la aseguradora que hubiera indemnizado por razón de un ilícito penal doloso de menores de edad frente a sus padres asegurados, puede examinarse tanto desde la perspectiva del ejercicio de un derecho de repetición de la aseguradora -art.1903 CC -EDL 1889/1-, art.76 LCS -EDL 1980/4219-, 63 Ley Menores -EDL 2000/77474- y 117 CP, EDL 1995/16398- como desde la perspectiva de un derecho de subrogación de la misma -art.43 LCS.

En el caso de la subrogación la cuestión es con mucho más diáfana. En efecto, por las razones que a continuación se dirán podemos afirmar que en caso alguno podría la aseguradora subrogarse en la posición de los asegurados para reclamar frente al causante directo del ilícito, el menor, y por consecuencia, en modo circular, frente a los responsables del mismo, los progenitores asegurados, por la indemnización dada por razón de un ilícito penal cometido por un menor de edad de la que fueran los asegurados responsables conforme a lo dispuesto en el art. 1903 CC -EDL 1889/1- y 63 LM -EDL 2000/77474-. Y ello porque, a pesar de que la subrogación se articula como un instrumento jurídico dirigido a equilibrar la situación patrimonial de la aseguradora que paga al perjudicado en cumplimiento de un deber legal frente a este, pese a que dicho pago fue indebido con relación a su asegurado, el art.43.3 LCS -EDL 1980/4219-, dispone de manera explícita que «el asegurador no tendrá derecho a la subrogación contra ninguna de las personas cuyos actos u omisiones den origen a responsabilidad del asegurado, de acuerdo con la Ley, ni contra el causante del siniestro que sea, respecto del asegurado, pariente en línea directa o colateral dentro del tercer grado civil de consanguinidad, padre adoptante o hijo adoptivo que convivan con el asegurado.». La norma no trata de evitar sino que por la vía de la subrogación se acabe reclamando al propio asegurado.

Es cierto sin embargo que el precepto tiene como excepción el caso de que la responsabilidad proviniera de dolo o tuviera amparo mediante un contrato de seguro, caso en el que en todo caso, la subrogación quedaría limitada a lo que otrora constara en el propio contrato. Pero se trata de casos específicos que habría que analizar en función de las circunstancias concurrentes.

En suma, podemos entender que con carácter general no es posible el mecanismo de la subrogación de la aseguradora que satisface la indemnización en el caso de los ilícitos de menores, porque se excluye expresamente el uso de la subrogación en los casos de responsabilidad por tercero en los casos que contempla. Es preciso por tanto analizar la cuestión desde la perspectiva del derecho de repetición para valorar las posibilidades de la aseguradora frente a los padres del menor causa del siniestro indemnizado cuando éste constituye un ilícito penal.

En relación a ello, el art.76 de la L 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro -EDL 1980/4219-, dispone que el perjudicado o sus herederos tendrán acción directa contra el asegurador para exigirle el cumplimiento de la obligación de indemnizar, sin perjuicio del derecho del asegurador a repetir contra el asegurado, en el caso de que sea debido a conducta dolosa de éste, el daño o perjuicio causado a tercero. Por otro lado, el art.63 LM -EDL 2000/77474- contempla específicamente la acción directa del perjudicado por las acciones de los menores contra la aseguradora si la hubiera.

Estos preceptos hay que ponerlos en primer lugar en relación al art.19 LCS -EDL 1980/4219- que dispone que «el asegurador estará obligado al pago de la prestación, salvo en el supuesto de que el siniestro haya sido causado por mala fe del asegurado.».

Esta norma es interesante al caso de lo que nos ocupa porque excluye que el asegurador esté obligado a indemnizar al propio asegurado por un siniestro ocasionado por mala fe de éste. En el caso de actos de menores de índole penal, la aseguradora no puede excluirse como se infiere del art.63 LM -EDL 2000/77474-, sin perjuicio de que el daño o perjuicio causado a éstos en el ámbito de cobertura del seguro sea debido a la conducta dolosa del asegurado pudiendo, en este caso, ejercerse la facultad de repetición frente al asegurado que le reconoce el art.76 LCS -EDL 1980/4219- y 63 LM.

Ahora bien, para que la acción de repetición pueda tener lugar es preciso que haya por los asegurados una conducta reprochable. El art.1903 CC -EDL 1889/1- dice que la responsabilidad por tercero, que incluye la de los padres y tutores por los daños causados por los hijos que están bajo su guarda, cesa cuando las personas (...) prueben que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño. Esta limitación de responsabilidad, vinculada a lo que disponen los art.19 y 76 LCS -EDL 1980/4219- sobre conducta de mala fe o dolo del asegurado como presupuesto del derecho liberador o recuperatorio de la obligación de la aseguradora según los casos, pone de relieve que no hay automatismo en la figura de la repetición de la aseguradora.

En efecto, sin dolo, mala fe y con la prueba de diligencia por los asegurados para prevenir el daño causado por hijos, la aseguradora pierde el derecho a obtener, vía facultad de repetición, la indemnización satisfecha a los perjudicados -art.63 LM, EDL 2000/77474- pues en estos casos, la responsabilidad de la aseguradora es ex lege, sin perjuicio de los contenidos contractuales que en su caso se hubieren pactado.

En conclusión, las aseguradoras que satisfacen daños causados por un ilícito penal por menores de edad penal, tienen derecho a repetir contra los responsables de los mismos -padres o tutores o similares- siempre y cuando medie en la conducta de éstos reprochabilidad por dolo, mala fe o falta de cautelas para prevenir el daño.

1.- Cuando el art.76 LCS -EDL 1980/4219- regula el derecho de repetición del asegurador contra el asegurado no lo hace depender simplemente de que la causa del daño sea dolosa, sino de que el daño «sea debido a conducta dolosa del asegurado». Así pues, cuando la póliza de seguro hogar cubra la contingencia de daños causados por el asegurado o por las personas a su cargo, y el daño fuera dolosamente causado por persona distinta del asegurado, la aseguradora no puede reclamar al padre-asegurado las cantidades que pagó al perjudicado, salvo que exista cláusula de exclusión de ese concreto supuesto, que figure expresa y válidamente aceptada.

2.- Si las partes no hubiesen pactado la referida exclusión en la póliza, la aseguradora no tendría facultad de repetición contra el asegurado, pues no habría pago indebido por parte de la primera, ni por tanto enriquecimiento injusto del asegurado, sino pago justificado en virtud del principio de autonomía de la voluntad que rige el contrato de seguro.

3.- Por ello, la respuesta a la pregunta suscitada dependerá del contenido de lo pactado en la póliza, y en consecuencia de la cobertura de su contenido. Si bien la mayoría de las pólizas sino la totalidad, contienen una transposición del art.19 LCS-EDL 1980/4219-, por ser de contenido y aplicación general, que dispone que el asegurador estará obligado al pago de la prestación, salvo en el supuesto de que el siniestro haya sido causado por mala fe del asegurado. Cabe entrar luego en la polémica del carácter limitativo o delimitador de este tipo de cláusulas, que en realidad vienen a guardar buena lógica con la exigencia de la buena fe en la relación entre las partes de un contrato de seguro, y en el carácter aleatorio del mismo.

4.- En casos como el expuesto, entendemos que no sería de aplicación lo dispuesto en el art.19 LCS -EDL 1980/4219- (cuya invocación haría a buen seguro la aseguradora) que excluye la cobertura cuando el siniestro ha sido causado «por mala fe del asegurado» pues ni quien causa el siniestro es el asegurado, ni la mala fe o el dolo se puede referir a quien ostenta la condición de asegurado. En definitiva, la cobertura en este tipo de casos no lo es directamente para un hecho doloso, sino para una responsabilidad por hecho ajeno, de ahí la obligación de la aseguradora de cubrir el daño.

Otra cosa distinta acontece si en la póliza se hace exclusión expresa del riesgo de la responsabilidad civil del asegurado por los hechos dolosos cometidos por las personas de las que deba responder ex art.1903 CC -EDL 1889/1-, supuesto que en virtud de lo dispuesto en el art.3 LCS -EDL 1980/4219- deberá estar expresamente incorporado a la póliza, suscrito y aceptado por el tomador del seguro, en cuanto cláusula limitativa de los derechos del asegurado.

5.- No es aplicable el artículo el art.19 LCS -EDL 1980/4219- que excluye la cobertura cuando el siniestro ha sido causado «por mala fe del asegurado» pues ni la mala fe ni el dolo se pueden referir a quien ostenta la condición de asegurado (el padre). La cobertura no es directamente para un hecho doloso del padre, sino para una responsabilidad por hecho doloso cometido por el hijo.

Lefebvre - EL Derecho no comparte necesariamente ni se responsabiliza de las opiniones expresadas por los autores o colaboradores de esta publicación

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