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Cláusulas limitativas de derechos y delimitadoras del riesgo en las pólizas de seguro y sus consecuencias jurídicas

Coordinador: Vicente Magro Servet

Presidente de la Audiencia Provincial de Alicante. Doctor en Derecho.

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La diferencia entre cláusulas limitativas de derechos y cláusulas delimitadoras del riesgo ha sido una fuente de gran litigiosidad. De suyo es importante conocer y saber cómo se integran éstas en el contrato de seguro. Pero ¿cómo deben incorporarse éstas en el contrato y cuáles son las diferencias entre unas y otras y los efectos jurídicos que se derivan de su plasmación en las pólizas de seguro de circulación?

Este foro ha sido publicado en el "Boletín Derecho de la Circulación", el 1 de julio de 2012.

La distinción entre cláusulas delimitativas del riesgo y limitativas de los derechos del asegurado no ha sido pacífica.

En la Sentencia del Pleno de la Sala 1ª del TS de 11 de septiembre de 2006 (EDJ 2006/299573), dictada con el propósito de mantener un criterio uniforme y procurar el reforzamiento de los principios de seguridad jurídica e igualdad en la aplicación de la Ley, y sin desconocer la casuística propia del Derecho de seguros, y la dificultad que en la práctica presenta la distinción entre unas y otras cláusulas, ha establecido doctrina para la aplicación del criterio que se entiende correcto en torno a la distinción entre cláusulas delimitadoras del riesgo y aquellas otras que restringen los derechos de los asegurados y, que se manifiesta en los siguientes términos: "Esta Sala, en la jurisprudencia más reciente, que recoge la sentencia de 30 de diciembre de 2005, viene distinguiendo las cláusulas limitativas de los derechos del asegurado -las cuales están sujetas al requisito de la específica aceptación por escrito por parte del asegurado que impone el artículo 3 LCS-, de aquellas otras que tienen por objeto delimitar el riesgo, susceptibles de ser incluidas en las condiciones generales y respecto de las cuales basta con que conste su aceptación por parte de dicho asegurado. Según la STS de 16 octubre de 2000, "la cláusula limitativa opera para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido, y la cláusula de exclusión de riesgo es la que especifica qué clase de ellos se ha constituido en objeto del contrato".

Las cláusulas delimitadoras del riesgo son, pues, aquéllas mediante las cuales se concreta el objeto del contrato, fijando qué riesgos, en caso de producirse, por constituir el objeto del seguro, hacen surgir en el asegurado el derecho a la prestación, y en la aseguradora el recíproco deber de atenderla. La jurisprudencia mayoritaria declara que son cláusulas delimitativas aquellas que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial (SSTS de 2 de febrero 2001, EDJ 2001/2005; de 14 mayo 2004, EDJ 2004/31366; y de 17 marzo 2006, EDJ 2006/29179). Ello permite distinguir lo que es la cobertura de un riesgo, los límites indemnizatorios y la cuantía asegurada o contratada, de las cláusulas del contrato que limitan los derechos de los asegurados, una vez ya se ha concretado el objeto del seguro

La cláusula limitativa de los derechos del asegurado, según exige el art. 3 de la Ley de Contrato de Seguro (EDL 1980/4219), ha de ser especialmente destacada y aceptada expresamente y por escrito; por el contrario, en el caso de una cláusula meramente delimitadora del riesgo cubierto no está sujeta a la citada formalidad, y que, de incluirse en el condicionado general, su eficacia sólo estaría condicionada a que conste acreditado su conocimiento y aceptación por el asegurado como formando parte integrante de la póliza.

Como se plantea en la cuestión suscitada, no es fácil en ocasiones, la determinación de una cláusula limitativa de los derechos del asegurado y su diferenciación de una cláusula delimitadora del riesgo concertado.

A este respecto sobre la condición de cláusula delimitadora del riesgo y limitativa de derechos puede consultarse la STS de 16 de octubre de 2000 (EDJ 2000/37059), según la cual "la cláusula limitativa opera para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido, y la cláusula de exclusión de riesgo es la que especifica qué clase de ellos se ha constituido en objeto del contrato." Esta distinción ha sido aceptada por la jurisprudencia de la Sala Civil del Tribunal Supremo en las anteriores de 16 de mayo de 2000 (EDJ 2000/10878) y las que cita.

Por el contrario, las cláusulas delimitadoras del riesgo son aquellas mediante las cuales se concreta el objeto del contrato, fijando qué riesgos, en caso de producirse, por constituir el objeto del seguro, y hacen surgir en el asegurado el derecho a la prestación, y en la aseguradora el reciproco deber de atenderla; la jurisprudencia mayoritaria declara que son cláusulas delimitativas aquéllas que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial (SSTS de 2 de febrero 2001, EDJ 2001/2005; de 14 mayo 2004, EDJ 2004/31366; y de 17 marzo 2006, EDJ 2006/29179).

Ello permite distinguir lo que es la cobertura de un riesgo (Tienen esta naturaleza las que establecen «exclusiones objetivas» conforme prevé la STS de 9 de noviembre de 1990 -EDJ 1990/10219- de la póliza o restringen su cobertura en relación con determinados eventos o circunstancias, siempre que respondan a un propósito de eliminar ambigüedades y concretar la naturaleza del riesgo en coherencia con el objeto del contrato o en coherencia con el uso establecido), los límites indemnizatorios y la cuantía asegurada o contratada, de las cláusulas del contrato que limitan los derechos de los asegurados, una vez que ya se ha concretado el objeto del seguro, por cuanto nada tienen que ver con estas, sino con las delimitativas, en cuanto pertenecen al ámbito de la autonomía de la voluntad, constituyen la causa del contrato y el régimen de los derechos y obligaciones del asegurador, y no están sujetas a los requisitos impuestos por la Ley a las limitativas, conforme el artículo 3, puesto que la exigencia de este precepto no se refiere a una condición general o a sus cláusulas excluyentes de la responsabilidad de la aseguradora, sino a aquéllas que son limitativas de los derechos de los asegurados.

Respecto de la inclusión de unas y otras dentro del clausulado de una póliza, el art 3 de la LCS (EDL 1980/4219) viene a diferenciar su incorporación, siendo las limitativas de los derechos del asegurado sujetas al requisito de la específica aceptación de las mismas, para lo que generalmente viene a exigirse que se destaquen de algún modo (generalmente con una tipología en negrita) del resto de condiciones contractuales. El resto de condiciones incorporadas, por tanto también las delimitadoras, bastan sean aceptadas por el asegurado de modo genérico. Así viene a deducirse entre otras de la STS de 17 de octubre de 2007 (EDJ 2007/175195).

La infracción de la obtención de la expresa aceptación por escrito de una cláusula limitativa, por parte del asegurado, traerá como consecuencia, que el límite obrante en el condicionado no le podrá ser opuesto, y ello opera para todo tipo de contratos de seguro.

La jurisprudencia más reciente viene distinguiendo las cláusulas limitativas de los derechos del asegurado – las cuales están sujetas al requisito de la específica aceptación por escrito por parte del asegurado que impone el art. 3 LCS; EDL 1980/4219 –, de aquellas otras que tienen por objeto delimitar el riesgo, susceptibles de ser incluidas en las condiciones generales y respecto de las cuales basta con que conste su aceptación por parte de dicho asegurado.

Según la STS 961/2000, de 16 de octubre, recurso de casación núm. 3125/1995 (EDJ 2000/37059) "la cláusula limitativa opera para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riego objeto del seguro se ha producido, y la cláusula de exclusión de riesgo es la que especifica qué clase de ellos se ha constituido en objeto de contrato. Esta distinción ha sido aceptada por la jurisprudencia de esta Sala (sentencia de 16 de mayo de 2000 y las que cita)".

En el seguro de accidentes, el sentido limitativo o no de las cláusulas introducidas en el contrato es susceptible de ser examinado, entre otros criterio, en contraste con el concepto que contiene el art. 100 LCS sobre el accidente como riesgo asegurado, definido como "la lesión corporal que deriva de una causa súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado, que produzca invalidez temporal o permanente o muerte" (vid. Entre otras muchas, STS de 20 de junio de 2000, recurso de casación núm. 2218/1995; EDJ 2000/13145).

Debiendo considerarse esa delimitación legal como suficiente para una general delimitación del riesgo asegurado como objeto del seguro de accidentes, cualquier restricción que se introduzca en la póliza en cuanto a las causas o circunstancias del accidente o las modalidades de invalidez resultantes debe ser considerada como limitativa de los derechos del asegurado en tanto no responda a una concreción o desarrollo coherente con las causas de exclusión que la ley contempla indirectamente al exigir que la causa del accidente sea súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado.

Así, por ejemplo de acuerdo con la doctrina de la Audiencia Provincial de Girona, la cláusula que excluye en un póliza los accidentes producidos en situación embriaguez manifiesta debe considerarse, así, como limitativa, por cuanto, la referida situación de embriaguez, aunque sea manifiesta, no constituye ni demuestra por sí misma la concurrencia de intencionalidad del asegurado en la producción del accidente. –vid. Sentencia de AP Girona, Sección 1ª, núm. 134/07, de 12 de abril de 2007, Rollo de Apelación Civil núm. 92/07–.

A la vista de cuanto se ha expuesto, las cláusulas limitativas de derecho que se incorporen en las pólizas de seguro deberán ser aceptadas expresamente por escrito por el asegurado si quieren oponerse al mismo en caso de siniestro.

En materia del seguro de responsabilidad civil derivado de la circulación de vehículos a motor, es de gran trascendencia e importancia la clara distinción entre lo que pueda constituir una cláusula limitativa de derechos del asegurado y, por el contrario, lo que constituye una cláusula delimitadora del riesgo. Los efectos jurídicos que se derivan de la aplicación de uno u otro concepto es de singular importancia a la hora de determinar cuáles son o no los derechos del asegurado y si determinado supuesto causante de un daño se encuentra o no comprendido dentro del ámbito asegurador de la póliza. A este recepto recordemos que ya el art. 3 LCS (EDL 1980/4219) es el que establece la distinción entre condiciones generales y particulares, entendiendo en este último supuesto que en el caso de que la póliza de seguro contemple cláusulas limitativas de los derechos del asegurado deben destacarse de modo especial y deben ser específicamente aceptadas por escrito. Por tanto, la primera conclusión a la que entiendo podemos llegar es que lo que constituye una cláusula limitativa de derechos debe ser calificada como condición particular del seguro, ser destacada especialmente en la póliza y específicamente aceptada por el propio asegurado. En cambio, las cláusulas delimitadoras del riesgo en las pólizas de seguro, a mi juicio, vienen a constituir un elemento propio del contenido del contrato. Es evidente que dichas cláusulas delimitadoras del riesgo están concretando los límites de aquello que se asegura, tanto por lo que se refiere al supuesto en base al cual producido un supuesto generador de responsabilidad civil entra en juego el seguro, así como los propios límites cuantitativos y personales de éste. Ya apuntaba el TS en su Sentencia de la Sala Civil de 8 de marzo de 2007 (EDJ 2007/13405), que la diferenciación entre las cláusulas delimitadoras del riesgo y las estipulaciones delimitativas de los derechos del asegurado no siempre constituía una tarea fácil, y citaba en aquella sentencia numerosas resoluciones a través de las cuales nuestro Alto Tribunal había intentado llevar a cabo una diferenciación entre una y otras clases de cláusulas. En Sentencia de 17 de abril de 2001 (EDJ 2001/5996) el Tribunal Supremo define la cláusula delimitativa como aquella que es susceptible de incluirse en las condiciones generales para formar parte del contrato, quedando sometida al régimen de aceptación genérica sin la necesidad de la observancia de los requisitos de incorporación que se exigen por la ley a las cláusulas limitativas de derechos. En cambio, la cláusula limitativa opera para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido, y la cláusula de exclusión del riesgo es la que especifica qué clase de ellos se han constituido en objeto del contrato.

La distinción, ciertamente, no es fácil, pero tradicionalmente el TS ha insistido en la distinción entre lo que es la cobertura de un riesgo, es decir, los límites indemnizatorios y la cuantía asegurada o contratada, supuestos éstos en los que estaríamos hablando de cláusulas de-limitadoras del riesgo, de aquellas otras que limitan los derechos del asegurado y que precisan de su aceptación expresa. La Sentencia del Pleno del TS de 11 de septiembre de 2006 (EDJ 2006/299573) recoge la doctrina que se ha venido perpetuando en la jurisprudencia posterior. Insiste el Tribunal Supremo en esta Sentencia que las estipulaciones delimitadoras del riesgo son las cláusulas que tienen por finalidad delimitar el objeto del contrato, concretando, en definitiva, sus riesgos, cuantía, plazo y ámbito espacial, mientras que las cláusulas limitativas de derechos tienen como finalidad limitar, condicionar o modificar el derecho del asegurado y, por tanto, la indemnización cuando el riesgo objeto del contrato se hubiere producido.

En materia circulatoria esta distinción es notoriamente trascendente, toda vez que el seguro de responsabilidad civil derivado de la conducción de vehículos a motor, es una especialidad del seguro de responsabilidad civil general de la LCS que, de acuerdo con el art. 76 de dicha norma, confiere al perjudicado o sus herederos acción directa contra el asegurador para exigirle el cumplimiento de la obligación de indemnizar, siendo inmune esta acción a las excepciones que pudieran corresponder al asegurador contra el asegurado. En este sentido entiendo que mientras que esta acción directa podrá verse perturbada por las cláusulas delimitadoras del riesgo, difícilmente podrá ser atacada en cuanto a su ejercicio por un perjudicado respecto a las cláusulas limitativas de derechos, por tratarse de una cuestión referente exclusivamente a la relación contractual entre asegurador y asegurado.

Efectivamente la cuestión planteada es de las que suscita mayores controversias en el foro judicial y no es fácil dar una respuesta al respecto; es más, salvo supuestos extremos suele revestir una extraordinaria complejidad la calificación de una concreta cláusula contractual como delimitadora del riesgo asegurado o limitativo del derecho del asegurado.

Lo que se viene admitiendo, al menos desde el plano teórico, es la distinción entre ambas figuras: se estará en presencia de una cláusula delimitadora del riesgo asegurado cuando sea de las que contribuyan a especificar, concretar y determinar el riesgo que es objeto de cobertura en el contrato de seguro en el que está inserta, mientras que se estará ante una cláusula limitativa del derecho del asegurado cuando sea de las que, sobre el riesgo cubierto en el contrato, restringe, condiciona o modifica el derecho del asegurado a cobrar la indemnización al producirse el siniestro.

¿Cómo se deben plasmar una y otra? También parece haber acuerdo en que para la validez y eficacia de una cláusula delimitadora del riesgo asegurado basta el consentimiento del tomador del seguro que da nacimiento al contrato de seguro. El consentimiento originador del contrato de seguro se extiende a todas y cada una de las cláusulas delimitadoras del riesgo asegurado, resultando para ello indiferente que estén ubicadas en las condiciones particulares o generales, que no se destaquen de modo especial y que no estén específicamente aceptadas por escrito. Y, dado que, el tercer perjudicado que ejercita la acción directa, ha de basarse en la existencia del contrato de seguro, uno de cuyos elementos esenciales es el consentimiento de los contratantes, incurriría en flagrante contradicción de sostener que no se han consentido las cláusulas delimitadoras del riesgo asegurado, pues ello implicaría alegar ausencia de consentimiento contractual que abocaría a la inexistencia del contrato de seguro en el que se fundamenta la demanda. La tercera y última de las frases del párrafo primero del art. 3 LCS (EDL 1980/4219) no es de aplicación a las cláusulas delimitadoras del riesgo asegurado.

Para la validez y eficacia de una cláusula limitativa del derecho del asegurado no basta el genérico consentimiento contractual ni que el tomador reconozca que la conocía y la consintió, ya que el citado art. 3 LCS exige, por un lado que "se destaque de modo especial", y, por otro lado, que "se acepte específicamente por escrito"; precepto que tiene carácter imperativo, de ahí que su inobservancia acarrea la nulidad de pleno derecho de la cláusula, que deberá tenerse por no puesta. El tercer perjudicado que ejercita la acción directa puede alegar que la cláusula limitativa del derecho del asegurado que le opone el asegurador demandado, es radicalmente nula no debiendo tenerse por puesta, al no haberse destacado de modo especial o no haber sido aceptada específicamente por escrito, incumbiendo al asegurador demandado la carga de la prueba del cumplimiento de estos dos requisitos imprescindibles para la validez y eficacia de la cláusula limitativa del derecho del asegurado. Además, la exigencia legal es de aplicación tanto esté inserta la cláusula limitativa del derecho del asegurado en una condición general o particular.

En la práctica, ¿cuándo una concreta cláusula contractual es calificable como delimitadora del riesgo asegurado o limitativo del derecho del asegurado? Como se ha dicho es realmente complicada su determinación. Aparte de la abundante jurisprudencia sobre la aplicación de la normativa del seguro privado y la interpretación de contratos de seguro, es interesante la referencia a dos sentencias del TS, que afectan a la distinción señalada. Así, la Sentencia de 26 de febrero de 1997 (EDJ 1997/1250) estimó que se trataba de una limitativa (cuya validez se negó) y dice literalmente: "El contrato de seguro contempló como evento cuyo riesgo es objeto de cobertura a indemnizar la muerte y la invalidez. Al interpretar la cláusula transcrita es claro y no deja dada que la intención de los contratantes es asegurar el doble riesgo de muerte o invalidez, por lo que cualquier cláusula que limite, reduzca o excluya algún supuesto dentro de uno u otros de los riesgos, si se produce el siniestro, debe ser considerada como cláusula limitativa".

Por su parte, la Sentencia de 24 de febrero de 1997 (EDJ 1997/117), por el contrario, estimó que la cláusula que excluía del riesgo una concreta situación no era cláusula limitativa sino "delimitación concreta del objeto del seguro" y dice literalmente: "La literalidad de los documentos se impone, por lo que no ha de tenerse en cuenta los supuestos de ineficacia de las condiciones limitativas del riesgo, que la jurisprudencia civil viene estableciendo, por no ser de aplicación al caso que enjuiciamos casacionalmente, toda vez que no se trata de supuesto de desconocimiento efectivo y concurrente del alcance del riesgo garantizado, ya que la exclusión se manifiesta de forma expresa, precisa y destacada, y con repetición en todos los documentos referentes al contrato".

Clarifica la cuestión la Sentencia del TS de 11 de septiembre de 2006 (EDJ 2006/299573), dictada con un designio unificador, precisa que deben excluirse del concepto de cláusulas limitativas de los derechos del asegurado aquellas que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial, incluyendo en estas categorías la cobertura de un riesgo, los límites indemnizatorios y la cuantía asegurada o contratada, y así dice textualmente que:

"No tienen carácter limitativo de los derechos del asegurado las cláusulas delimitado-ras del riesgo, que son, pues, aquellas mediante las cuales se individualiza el riesgo y se establece su base objetiva. Tienen esta naturaleza las que establecen "exclusiones objetivas" de la póliza o restringen su cobertura en relación con determinados eventos o circunstancias, siempre que respondan a un propósito de eliminar ambigüedades y concretar la naturaleza del riesgo en coherencia con el objeto del contrato (fijado en las cláusulas particulares, en las que figuran en lugar preferente de la póliza o en las disposiciones legales aplicables salvo pacto en contrario) o en coherencia con el uso establecido. No puede tratarse de cláusulas que delimiten el riesgo en forma contradictoria con el objeto del contrato o con las condiciones particulares de la póliza, o de manera no frecuente o inusual.

No son cláusulas limitativas de los derechos del asegurado las que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial, incluyendo en estas categorías la cobertura de un riesgo, los límites indemnizatorios y la cuantía asegurada o contratada. Las cláusulas delimitadoras del riesgo establecen exclusiones objetivas de la póliza o restringen su cobertura en relación con determinados eventos o circunstancias, siempre que respondan a un propósito de eliminar ambigüedades y concretar la naturaleza del riesgo en coherencia con el objeto del contrato (fijado en las cláusulas particulares, en las que figuran en lugar preferente de la póliza o en las disposiciones legales aplicables salvo pacto en contrario) o en coherencia con el uso establecido y no puede tratarse de cláusulas que delimiten el riesgo en forma contradictoria con el objeto del contrato o con las condiciones particulares de la póliza, o de manera no frecuente o inusual...".

En definitiva, entendemos que pese al esfuerzo por clarificar y unificar las posturas que hace la última STS expuesta, la cuestión sigue siendo discutida y sigue sin desaparecer la conflictividad que viene acompañando la liquidación de los siniestros.

Las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados no contravienen formalmente el rigor imperativo de la ley, simplemente recortan, constriñen, presionan, en definitiva, limitan directa o indirectamente aquellos derechos (cfr. art. 73.1 LCS; EDL 1980/4219), de ahí que parea su incorporación al contrato (normalmente en las condiciones particulares) se preciso salvar las garantías formales a que se refiere el art. 3.1 LCS (aceptación específica y suscripción por escrito), perdiendo su eficacia y validez (nulidad) si no se incorporan al contrato de seguro de esta forma.

Las cláusulas de delimitación del riesgo a que provee el contrato de seguro vienen a precisar su ámbito aplicativo, a determinar su objeto, a configurar de la mejor forma el contenido y alcance del riesgo entrevisto cuya cobertura se pretende. Para su incorporación al contrato bastará que estén destacadas y aceptadas de forma genérica (en las condiciones generales), por lo que es suficiente el consentimiento general del tomador en orden a la conclusión del contrato para la validez y consiguiente oponibilidad.

Sobre la distinción entre cláusulas limitativas de derechos y delimitadoras del riesgo se ha pronunciado la STS, Sala 1ª, de 11 de septiembre de 2006 (EDJ 2006/299573), del Pleno de la Sala, dictada con un designio unificador, la cual, invocando la doctrina contenida en las SSTS, Sala 1ª, de 16 de octubre de 2000 (EDJ 2000/37059), de 2 de febrero de 2001 (EDJ 2001/2005), de 14 de mayo de 2004 (EDJ 2004/31366) y de 17 de marzo de 2006 (EDJ 2006/29179), seguida posteriormente, entre otras, por la nº 880/2011, de 28 de noviembre (EDJ 2011/340849), la nº 895/2011, de 30 de noviembre (EDJ 2011/344350), y la nº 82/2012, de 5 de marzo (EDJ 2012/37476), sienta una doctrina que, en resumen, considera delimitadoras del riesgo las cláusulas que tienen por finalidad concretar el riesgo, esto es, el objeto del contrato, fijando que riesgos, en caso de producirse, por constituir el objeto del seguro, hacen surgir en el asegurado el derecho a la prestación, y en la aseguradora el recíproco deber de atenderla, determinando pues qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial, tratándose de cláusulas susceptibles de ser incluidas en las condiciones generales y respecto de las cuales basta con que conste su aceptación por parte de dicho asegurado; mientras que cláusulas limitativas de derechos son las que operan para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido, las cuales están sujetas, en orden a su validez y como expresión de un principio de transparencia legalmente impuesto, a los requisitos de: (a) ser destacadas de modo especial; y (b) ser específicamente aceptadas por escrito (art. 3 LCS).

En definitiva, lo importante para calificar una cláusula como limitativa es que el asegurado vea limitados o restringidos sus derechos con relación, por ejemplo, a los que le han sido atribuidos en la parte de la póliza que negoció, que serán los plasmados en las condiciones particulares y no en las generales, predispuestas exclusivamente por la aseguradora para ser incorporadas a una pluralidad de contratos, exigiendo para la oposición de cualquier limitación contenida en estas que conste su expresa aceptación en la forma prevista en el art. 3 LCS, añadiendo que la claridad de la póliza en la identificación de las garantías cubiertas convierte en insuficiente, por contradictoria con ella, la declaración asumida como propia por el tomador de conocer y aceptar las limitaciones establecidas en las condiciones generales, tanto más si el contenido de estas no se transcribe y sólo se identifica el número de cada uno de los artículos que las incorporan, eso sí, con su respectivo epígrafe. Se trata de una referencia insuficiente al respecto (STS, Sala 1ª, de 18 de mayo de 2009, rec. 40/2004; EDJ 2009/82794).

Es cierto que ha existido una polémica doctrinal centrada en diferenciar entre las denominadas cláusulas limitativas de derechos del asegurado en relación a las condiciones generales de la póliza y las que no siéndolo, también condicionan el riesgo asumido por la aseguradora, cláusulas o condiciones conocidas como delimitadoras del riesgo.

Encontrar una definición teórica de éstas últimas resulta menos complejo que desarrollar tal tarea respecto de las primeras, y ello por cuanto las delimitadoras del riesgo están referenciadas al objeto mismo del contrato, de modo tal que han podido ser definidas como aquéllas mediante las cuales se concreta el objeto del contrato, fijando qué riesgos, en caso de producirse, por constituir el objeto del seguro, hacen surgir en el asegurado el derecho a la prestación, y en la aseguradora el recíproco deber de atenderla.

La jurisprudencia mayoritaria ha dicho, a partir de tal consideración, que son cláusulas delimitativas aquéllas que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial (SSTS de 2 de febrero 2001, EDJ 2001/2005; de 14 mayo 2004, EDJ 2004/31366; y de 17 marzo 2006, EDJ 2006/29179).

Es a partir de esta caracterización que es posible comprender mejor los elementos que especifican las cláusulas limitativas y que, desde un punto de vista jurisprudencial, como se ha fijado en la Sentencia de Pleno del TS de 11 de septiembre de 2006 (EDJ 2006/299573), no son sino los circundantes al objeto del contrato de seguro en tanto, partiendo de él, se dirigen a "restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido".

Por tanto, mientras unas cláusulas definen en sus elementos, el objeto del contrato, otras las matizan, y mientras las primeras se asumen al prestar el consentimiento contractual, firmando la póliza correspondiente en cuanto pertenecen al ámbito de la autonomía de la voluntad, constituyen la causa del contrato y el régimen de los derechos y obligaciones del asegurador, las segundas están sometidas a un régimen jurídico diferenciado en tanto para efectivamente condicionar aquél objeto, deben ser preeminente informadas al tomador del seguro, lo que la ley presume cuando se cumplimentan dos requisitos formales en la forma de exposición de las mismas, en primer lugar, resaltándolas o destacándolas respecto de las condiciones generales o particulares no limitativas y, en segundo lugar, siendo expresa, diferenciada y particularmente suscritas por el tomador del seguro -art. 3 LCS (EDL 1980/4219)-.

Por tanto, la cláusula de exclusión de riesgo es la que especifica qué clase de ellos se ha constituido en objeto del contrato mientras que la cláusula limitativa opera para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido. Una se refiere al objeto del contrato, otra a la restricción del mismo.

La forma de trasladar las cláusulas limitativas de derechos del asegurado queda, tal cual hemos descrito, caracterizada por la propia Ley y requiere de un documento especial y diferenciado, firmado por el tomador del seguro de forma adicionada a la póliza y sus condiciones generales o si, están integradas en el condicionado general, que se destaquen sobre tales condiciones generales y se suscriban expresamente.

En la cuestión que se plantea resulta ciertamente difícil establecer unos criterios generales seguros, sin tener en cuenta las cláusulas concretas cuya naturaleza plantea dudas. De hecho el mismo TS seguido una Jurisprudencia no uniforme, que la Sala Primera pretendió unificar a partir de la Sentencia del Pleno de 11 de septiembre de 2006 (EDJ 2006/299573), cuya argumentación ha sido reproducida en las posteriores (SSTS de 15 de julio de 2009, EDJ 2009/225058; y de 20 de abril de 2011, EDJ 2011/99503; entre otras) y a la que voy a hacer referencia.

Como punto de partida de la distinción se diferencian las cláusulas limitativas y, por tanto, sujetas a la necesidad de la expresa aceptación escrita del asegurado como exige el art. 3 LCS (EDL 1980/4219), de aquellas otras que tienen por objeto delimitar el riesgo, susceptibles de ser incluidas en las condiciones generales y respecto de las cuales basta con que conste su aceptación por parte de dicho asegurado.

La cláusula limitativa opera para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido, y la cláusula de exclusión de riesgo es la que especifica qué clase de ellos se ha constituido en objeto del contrato.

Las cláusulas delimitadoras del riesgo son aquéllas mediante las cuales se concreta el objeto del contrato, fijando que riesgos, en caso de producirse, por constituir el objeto del seguro, hacen surgir en el asegurado el derecho a la prestación, y en la aseguradora el recíproco deber de atenderla. Son cláusulas delimitativas aquellas que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial.

Las condiciones particulares, especiales y generales del contrato señalan el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura de forma positiva -determinados daños- y de forma negativa -ciertos daños o, mejor, ciertas causas del daño- quedando así delimitado el riesgo. Son por tanto cláusulas que, aun delimitativas, son susceptibles de incluirse en las condiciones generales para formar parte del contrato, quedando sometidas al régimen de aceptación genérica sin la necesidad de la observancia de los requisitos de incorporación que se exigen a las limitativas. No obstante y para una adecuada protección del asegurado, al tratarse de contratos tipo resulta exigible que su redacción sea clara y precisa, y que sean conocidas y aceptadas por el asegurado para lo cual resulta suficiente que en las condiciones particulares, por él suscritas, se exprese, de la misma forma clara y precisa, que conoce y ha recibido y comprobado las condiciones generales, cuando no se trata de condiciones que restringen los derechos del asegurado.

En este ámbito afirma la STS (Sala 1ª) de 20 de julio de 2011 (EDJ 2011/204891):

"Además esta Sala ha declarado (STS de 15 de julio de 2009 y 20 de abril de 2011 que «Determinado negativamente el concepto de cláusula limitativa, su determinación positiva, con arreglo a los distintos ejemplos que suministra la jurisprudencia, debe hacerse por referencia al contenido natural del contrato derivado, entre otros elementos, de las cláusulas identificadas por su carácter definidor, de las cláusulas particulares del contrato y del alcance típico o usual que corresponde a su objeto con arreglo a lo dispuesto en la ley o en la práctica aseguradora. De estos criterios se sigue que el carácter limitativo de una cláusula puede resultar, asimismo, de que se establezca una reglamentación del contrato que se oponga, con carácter negativo para el asegurado, a la que puede considerarse usual o derivada de las cláusulas introductorias o particulares. El principio de transparencia, que constituye el fundamento del régimen especial de las cláusulas limitativas, opera, en efecto, con especial intensidad respecto de las cláusulas que afectan a la reglamentación del contrato...".

Son cláusulas limitativas de derechos las que, una vez el riesgo objeto del seguro se ha producido, operan para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización, mientras que las cláusulas delimitadoras del riesgo son aquellas que tienen por finalidad concretar el objeto del contrato, estableciendo los supuestos que, de producirse, hacen surgir en el Asegurador la obligación de indemnizar al asegurado, radicando su diferencia en que, mientras las primeras, simplemente condicionan la indemnización, las segundas, al indicar qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial, pertenecen al ámbito de la autonomía de la voluntad, constituyendo la causa del contrato.

Las cláusulas limitativas de derechos se incorporan en el contrato mediante su específica aceptación por escrito por parte del asegurado, y requieren del Asegurador, como también señala el art. 3.1 LCS (EDL 1980/4219), que se destaquen "de modo especial" –resaltándola convenientemente en negrita o de otro modo ex profeso-, ya que reducen la cobertura básica del riesgo garantizado para casos singulares y sería poco razonable que el asegurado pudiera esperarse su oposición cuando estaba perfectamente definido como indemnizable en el clausulado especial, de modo que no puede entenderse cumplida la obligación legal exigida en el art. 3 LCS con la mera firma de una cláusula de estilo, ni con la inclusión sin más especificidad con una referencia genérica en las condiciones especiales del contrato.

Por el contrario, en el supuesto de las cláusulas delimitadoras del riesgo basta con su aceptación genérica, dado que son susceptibles de incluirse en las condiciones generales –que deben incluirse por el Asegurador en la proposición de seguro y necesariamente en la póliza de contrato o en documento complementario-, pero al quedar sometidas a lo que el TS llama "control de inclusión", deben igualmente constar redactadas de forma clara y precisa, para el efectivo conocimiento del asegurado, tal y como exige el mismo párrafo del antecitado art. 3 LCS al indicar que: "las condiciones generales y particulares se redactarán de forma clara y precisa", de modo tal que si el TS declarara la nulidad de alguna cláusula "de las condiciones generales de un contrato, la Administración Pública competente obligará a los Aseguradores a modificar las cláusulas idénticas contenidas en su pólizas".

1.- La cláusula limitativa opera para restringir, condicionar o modificar el derecho del asegurado a la indemnización una vez que el riesgo objeto del seguro se ha producido, y la cláusula de exclusión de riesgo es la que especifica qué clase de ellos se ha constituido en objeto del contrato. Esta distinción ha sido aceptada por la jurisprudencia de la Sala Civil del Tribunal Supremo en la Sentencia de 16 de mayo de 2000 (EDJ 2000/10878) y las que cita.

Deben excluirse del concepto de cláusulas limitativas de los derechos del asegurado aquellas que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial, incluyendo en estas categorías la cobertura de un riesgo, los límites indemnizatorios y la cuantía asegurada o contratada.

2.- Las cláusulas delimitadoras del riesgo son aquellas mediante las cuales se concreta el objeto del contrato, fijando qué riesgos, en caso de producirse, por constituir el objeto del seguro, y hacen surgir en el asegurado el derecho a la prestación, y en la aseguradora el reciproco deber de atenderla; la jurisprudencia mayoritaria declara que son cláusulas delimitativas aquéllas que determinan qué riesgo se cubre, en qué cuantía, durante qué plazo y en qué ámbito espacial.

3.- Respecto de la inclusión de unas y otras dentro del clausulado de una póliza, el art. 3 de la LCS (EDL 1980/4219) viene a diferenciar su incorporación, siendo las limitativas de los derechos del asegurado sujetas al requisito de la específica aceptación de las mismas, para lo que generalmente viene a exigirse que se destaquen de algún modo (generalmente con una tipología en negrita) del resto de condiciones contractuales. El resto de condiciones incorporadas, por tanto, también las delimitadoras, bastan sean aceptadas por el asegurado de modo genérico.

4.- Para la validez y eficacia de una cláusula delimitadora del riesgo asegurado basta el consentimiento del tomador del seguro que da nacimiento al contrato de seguro. El consentimiento originador del contrato de seguro se extiende a todas y cada una de las cláusulas delimitadoras del riesgo asegurado, resultando para ello indiferente que estén ubicadas en las condiciones particulares o generales, que no se destaquen de modo especial y que no estén específicamente aceptadas por escrito.

Para la validez y eficacia de una cláusula limitativa del derecho del asegurado no basta el genérico consentimiento contractual ni que el tomador reconozca que la conocía y la consintió, ya que el citado art. 3 LCS exige, por un lado que "se destaque de modo especial", y, por otro lado, que "se acepte específicamente por escrito"; precepto que tiene carácter imperativo, de ahí que su inobservancia acarrea la nulidad de pleno derecho de la cláusula, que deberá tenerse por no puesta.

5.- Lo importante para calificar una cláusula como limitativa es que el asegurado vea limitados o restringidos sus derechos con relación, por ejemplo, a los que le han sido atribuidos en la parte de la póliza que negoció, que serán los plasmados en las condiciones particulares y no en las generales, predispuestas exclusivamente por la aseguradora para ser incorporadas a una pluralidad de contratos, exigiendo para la oposición de cualquier limitación contenida en estas que conste su expresa aceptación en la forma prevista en el art. 3 LCS.

6.- La infracción de la obtención de la expresa aceptación por escrito de una cláusula limitativa, por parte del asegurado, traerá como consecuencia, que el límite obrante en el condicionado no le podrá ser opuesto, y ello opera para todo tipo de contratos de seguro.

Lefebvre - EL Derecho no comparte necesariamente ni se responsabiliza de las opiniones expresadas por los autores o colaboradores de esta publicación

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