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Congreso de los Diputados

Proposición de reforma del reglamento del Congreso de los Diputados

Por Susana Camarero Benítez

Diputada

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El Congreso de los Diputados ha aprobado una Proposición de Reforma de su Reglamento que pretende conciliar el derecho de los parlamentarios a votar en sesión plenaria y el imperativo de que la adopción de los acuerdos en las Cámaras se realice con todas las garantías, posibilitando en supuestos tasados  la emisión del voto personal por un procedimiento no presencial.

Se trata de una iniciativa que lleva un largo camino recorrido y que ha llegado a su recta final. Hace casi 7 años se inició el camino, encargando al Gobierno poner en marcha las medidas y reformas necesarias para que los diputados puedan compatibilizar los permisos de maternidad y paternidad y de baja por enfermedad con el ejercicio de sus funciones parlamentarias.  El Gobierno trajo un informe en junio de 2009 a la Comisión de Igualdad donde mantenía diversas posibilidades, de ahí se desvió a la Comisión de Constitucional que el 30 de junio de 2010 aprobó un Informe que acordaba un plazo de 6 meses para la adopción de las modificaciones reglamentarias necesarias para facilitar el voto por medios telemáticos.

Ya la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres,  recoge en su Disposición final 7ª que “el Gobierno promoverá el acuerdo necesario para iniciar un proceso de modificación de la legislación vigente con el fin de posibilitar los permisos de maternidad y paternidad de las personas que ostenten un cargo electo.

Un largo recorrido para aprobar una reforma que lograse superar una deficiencia histórica en el Reglamento del Congreso.

Se trata de algo tan simple, pero tan complicado en la práctica como conciliar el derecho que tienen las madres y los padres a disfrutar del periodo de baja, legalmente establecido para supuestos de maternidad, paternidad, adopción y acogimiento, con el ejercicio de sus responsabilidades como parlamentarios. Una posibilidad que debe ser extendida a los supuestos de largas o graves enfermedades que requieran tratamientos que impidan el desarrollo de la función parlamentaria.

Durante estos años se han estudiado diversas alternativas y analizado el derecho comparado, y las soluciones adoptadas en países de nuestro entorno, descartando algunas opciones:

a)     Cualquier fórmula de Delegación de Voto, sujetándose al art. 79.3 de la Constitución,  “el voto de Senadores y Diputados es personal e indelegable”.

b)    La sustitución del diputado, utilizada en países como Irlanda, Portugal o Dinamarca. Que requiere de la modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, así como la modificación del Reglamento de la Cámara relativos a las causas de suspensión y pérdida de la condición de diputado.

c)      Tampoco se considera viable en el Parlamento español. el ejercicio del “pairing” o “cortesía parlamentaria” (más propio de sistemas bipartidistas).

Por lo que la fórmula finalmente elegida es la del uso de los medios telemáticos para el ejercicio del derecho al voto en las sesiones plenarias, en aquellas votaciones no susceptibles de fragmentación o modificación.

Manteniendo que la reforma debe hacerse fijando de forma clara todas las garantías para que la puesta en marcha  de este sistema sea compatible con el respeto al art. 79.3 de la CE y siempre asegurando el uso de forma limitada y ante supuestos justificados y tasados, y con la garantía de que a pesar de ser un voto no presencial, es ejercido por la persona legitimada para hacerlo, mediante el control que la Mesa de la Cámara estime conveniente.

Se aprueba, con esta Proposición, la modificación de los  arts. 79 y 82 del Reglamento del Congreso, a fin de permitir el voto telemático con verificación personal, que será aplicable a aquellas votaciones que se produzcan en sesión plenaria respecto a las que exista certeza en cuanto al modo y momento en que se produzcan.

El art.79.3 permitirá computar como presentes en la votación a los miembros de la Cámara que, pese a estar ausentes, hayan sido expresamente autorizados por la Mesa para participar en la misma.

Y el art. 82.2 “ En los casos de embarazo, maternidad, paternidad o enfermedad grave en que, por impedir el desempeño de la función parlamentaria y atendidas las especiales circunstancias se considere suficientemente justificado, la Mesa de la Cámara, podrá autorizar en escrito motivado que los diputados emitan sus voto por procedimiento telemático con comprobación personal, en las sesiones plenarias en aquellas votaciones que, por no ser susceptibles de fragmentación o modificación, sea previsible el modo y el momento en que se llevarán a cabo.

A tal efecto, el diputado cursará la oportuna solicitud mediante escrito dirigid a la Mesa de la Cámara, quien le comunicará su decisión, precisando, en su caso, las votaciones y el periodo de tiempo en el que podrá emitir el voto mediante dicho procedimiento. El voto emitido por este procedimiento deberá ser verificado personalmente mediante el sistema que a tal efecto establezca la Mesa y obrará en poder de la Presidencia de la Cámara con carácter previo al inicio de la votación correspondiente”.

Una fórmula que ha sido, puesta en marcha, de forma pionera en las Corts Valencianes la pasada Legislatura.

Con esta medida se corrige una deficiencia histórica del Reglamento del Congreso. Se supera una desigualdad injustificada, se normaliza una situación que no es normal, los legisladores, que trabajamos para dar solución a los problemas del  resto de la ciudadanía, también tenemos la obligación de solucionar aquellas cuestiones que nos afectan más directamente y que supone no solo una discriminación respecto a cualquier otro trabajador, sino, sobre todo una desigualdad.

La Conciliación y la corresponsabilidad no pueden estar vetadas a los cargos públicos, tenemos que hacer un esfuerzo por conseguir la mejor solución que termine con tantos años  de desigualdad. El Reglamento del Congreso fue concebido en una época donde la representación femenina era muy escasa (hoy supera el 37%), donde la presencia de jóvenes era residual y donde no existían estos permisos paréntales.

La Conciliación y la Corresponsabilidad es una prioridad, no hay igualdad sin conciliación.

Más allá de los grandes anuncios faltan hoy medidas reales, valientes, eficaces que supongan un avance respecto de la complicada situación que seguimos padeciendo de forma especial las mujeres trabajadoras con hijos.

Consideramos un avance importante, porque lo que se aprueba en el Parlamento tiene reflejo en la sociedad, nosotros somos un espejo en el que se mira la ciudadanía, por eso fue tan importante la puesta en marcha de la escuela infantil en el Congreso la pasada Legislatura, no porque los diputados o las diputadas la usemos regularmente, que es lo menos importante, sino  porque estamos lanzando un mensaje a la sociedad de que en los centros de trabajo tienen que haber este tipo de escuelas que facilitan la conciliación a madres y padres.

Se trata, ahora con esta medida, de dar un paso más para humanizar la política, porque al final todas estas discriminaciones que padecemos siguen siendo lastres para lograr la igualdad. Siguen siendo rémoras del pasado que nos impiden la plena participación de las mujeres en política con los mismos derechos y en igualdad de condiciones que los hombres, porque aunque el debate se planteé como la necesidad de permisos de maternidad y paternidad, la realidad es que seguimos siendo las mujeres las más perjudicadas. Hasta hoy, las diputadas llevamos la maternidad de forma distinta, estamos obligadas a acudir a las votaciones a los pocos días de dar a luz y renunciamos a vivir la natalidad con normalidad.

Las bajas por maternidad y paternidad deberían ser un derecho irrenunciable para cualquier trabajador, por lo que no estamos solicitando privilegios, sino buscando la normalización de una situación que todavía hoy no es normal, porque el ejercicio de un cargo público no puede entrar en colisión con la maternidad, ni con la paternidad.

Se corrige, con esta medida, una situación anacrónica, incluso una incoherencia al chocar la voluntad de los partidos políticos de avanzar en la participación de la mujer en los puestos de responsabilidad políticos, con la falta de los instrumentos necesarios para que la maternidad no sea un obstáculo en la vida política

Se demuestra una voluntad política firme de hacer las reformas necesarias para modernizar el Parlamento, para adaptarlo a los nuevos tiempos, para acabar con una discriminación sin sentido. Desde este momento, la unión de todos los grupos políticos permitirá construir un Parlamento más democrático, más justo y mejor.

 

 

 

 

Lefebvre - EL Derecho no comparte necesariamente ni se responsabiliza de las opiniones expresadas por los autores o colaboradores de esta publicación

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