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Adefam y Garrigues analizan las claves de la internacionalización de la empresa familiar

Para Clemente González Soler, presidente de ADEFAM, internacionalizar es más que exportar y ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad para la empresa española. En la jornada participaron Garrigues, ICEX, Caja Madrid y Club de Exportadores, y se analizaron los casos de Café y Té y Grupo Cosentino.

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Antonio Garrigues Walker Antonio Garrigues Walker

La Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Madrid (ADEFAM) y el despacho Garrigues han analizado en Madrid con un grupo de expertos la claves de la internacionalización de la empresa familiar, una realidad que, en palabras del presidente de la asociación, Clemente González Soler, "ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad para todas las empresas españolas, con independencia de su tamaño". "La internacionalización –dijo- constituye un paso más a la mera exportación y se asocia actualmente a una forma de crecer y de sobrevivir".

Según datos aportados por Enrique Verdeguer, director general de Información e Inversiones del ICEX, las exportaciones de las empresas españolas representan el 1,6% del del comercio mundial, evidenciándose una ligera pérdida de cuota de mercado por debajo de los valores registrados en el año 2000. De los 3 millones de empresas censadas en España, solo el 3,33% exporta y únicamente el 1,18% lo ha hecho de forma regular en los últimos cuatro años, unos datos que según Verdeguer muestran "la baja propensión relativa de las empresas españolas a exportar y por lo tanto la necesidad de mejorar dicha propensión".

Por zonas geográficas, según los datos del ICEX, las exportaciones españolas tienen como destino preferente la Unión Europea (67,7% del total en 2010), mientras que presentan una debilidad con respecto a los mercados norteamericano (4%), asiático (7,5%) y latinoamericano (5,4%). La debilidad de la exportación de productos españoles contrasta con los flujos de inversión, que superan ampliamente a los de entrada, hasta el punto de situarse España como el décimo país inversor del mundo.

Sobre la caracterización de las empresas exportadoras, el responsable del ICEX aseguró que las empresas que exportan son 5 veces mayores que las que no lo hacen; invierten el doble en formación, cuatro veces más en I+D y acreditan una productividad un 67% superior. Además, entre las ventajas de la internacionalización figura el hecho de que los países abiertos disponen de una renta per cápita superior, presentan mayores tasas de empleo, de mayor calidad y mejor retribuido. De ahí, que "el objetivo prioritario para España sea la internacionalización de las empresas españolas, con independencia de la contracción coyuntural de la demanda interna".

Abrir más embajadas

Para Balbino Prieto, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles, entidad que reúne a 100 compañías exportadoras que representan el 60% de la inversión española en el exterior, las empresas españolas tienen que incrementar su tamaño para lanzarse a la internacionalización y plantearse este reto como un requisito imprescindible para proteger su futuro. Señaló como requisitos adicionales contar con recursos económicos para plantearse el proceso en el medio y largo plazo, y disponer de un producto competitivo, con un valor añadido suficiente. Asimismo, aseguró que una reforma imprescindible es reforzar el servicio exterior de España, mediante la apertura de más oficinas comerciales y embajadas, como han hecho antes países como Alemania, Francia o Inglaterra. En este sentido, apuntó el caso de Holanda, un pequeño país que tiene más funcionarios en el servicio exterior que España. Por último, recomendó a las empresas invertir en "inteligencia empresarial", para sacar el máximo provecho de la información externa e interna que afecta a las empresas y sus mercados.

Miguel Ángel Montalvo, director de Comercio Exterior de Banca de Empresas de Caja Madrid, insistió en la necesidad de realizar un buen trabajo de análisis antes de abordar la internacionalización, y en este sentido recomendó a las empresas que acudan a las instituciones, tanto a las Cámaras de Comercio o al propio ICEX, como a las instituciones financieras. "Los bancos no sólo prestamos el dinero, también somos una fuente de información y de análisis de riesgos, y acompañamos a las empresas en su proceso de internacionalización. Intentamos mitigar los riesgos asumidos", señaló. Montalvo añadió que para internacionalizarse, las empresas tienen que vender valor añadido, una variable que dependerá del grado de desarrollo del país elegido para implantarse. Además, indicó que un camino para iniciarse en los mercados exteriores "poco conocido y lleno de oportunidades" es el que representan los organismos multilaterales y sus programas de licitación. "Son contratos transparentes, dotados con fondos y sin ningún riesgo", apuntó.

Herramientas legales y convencionales para afrontar la internacionalización

Roberto Delgado, socio de Garrigues, abordó los retos de la internacionalización desde la perspectiva jurídica. Desde su punto de vista, el asesoramiento legal tiene como objetivo anticipar y minimizar los riesgos inherentes a este tipo de procesos para afrontar los mismos con garantías. Se refirió a las principales herramientas legales y convencionales que existen para prevenir problemas en relación con los conflictos de leyes. En este sentido aludió a las normativas nacional e internacional. Entre las herramientas convencionales, destacó el contrato internacional para dotar de garantía y seguridad jurídica a las decisiones empresariales. En materia de resolución de conflictos, el socio de Garrigues aseguró que la vía que se está imponiendo en la práctica jurídica por su eficiencia y rapidez, a pesar de su coste, es el arbitraje. Para las empresas que estén pensando en dar el paso a los mercados exteriores, recomendó "medir bien las fuerzas y empezar poco a poco, sin constituir estructuras jurídicas que no sean flexibles" utilizando, por ejemplo, mecanismos como la sucursal antes de constituir entidades con personalidad jurídica propia como las filiales aunque lógicamente habrá que analizar las implicaciones en cada proyecto concreto.

Dos casos de éxito

En el transcurso de la jornada se analizaron los casos de internacionalización de las empresas españolas Café y Té y Grupo Cosentino. Gustavo Ron, presidente de la primera, con 115 establecimientos propios, que acaba de dar el salto al mercado británico, con 4 establecimientos en Londres bajo la enseña Café y Tapas, aseguró que la clave en el exterior es estudiar la ubicación de los locales y conocer bien el mercado y las costumbres locales.

Pilar Martínez-Cosentino, directora de Estrategia del Grupo Cosentino, especializado en la fabricación de superficies de cuarzo para cocinas y baños, con un 71% de su cifra total de negocio procedente del exterior, señaló que las claves de la internacionalización radican en tener un producto innovador, buena imagen de marca y un canal adecuado para llegar al cliente final. Asimismo, subrayó la importancia que para Cosentino supuso pasar de un modelo intuitivo a la hora de hacer negocios en el extranjero a otro basado en el análisis y la planificación. Martínez-Cosentino citó como factores clave: la adaptación a cada mercado sin renunciar a la ventaja competitiva que diferencia a la empresa; la explotación del éxito, en su caso haber pasado de fabricar materiales de construcción a productos de diseño y moda, y la profesionalización de los cuadros.

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