El Derecho

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Josep Oriol Rusca

"Trabajaremos por un colegio participativo y abierto a toda la abogacía"

Oriol Rusca Nadal, decano del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB).

"Dar oportunidades a los jóvenes, expresar nuestra opinión sin ambigüedades y acercar la institución a los colegiados en un contexto de transparencia, modernización y austeridad" son los deberes marcados en la agenda del representante de la Abogacía de Barcelona, Oriol Rusca Nadal. Sobre el presente y futuro del ICAB, la profesión y de la actualidad legislativa nos habla el decano en esta extensa entrevista.

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-Enhorabuena, en primer lugar, por su nombramiento. ¿Cuáles son sus objetivos a corto y medio plazo como decano del Colegio de Abogados de Barcelona?

Un objetivo fundamental es acercar el ICAB a los colegiados. Hemos puesto ya en marcha el "Teléfono rojo" del Diputado de Guardia (900500301), para que los colegiados que tengan alguna incidencia en el ejercicio de la profesión puedan contactar rápidamente con el colegio y exponernos su situación. Siguiendo esta misma línea, hemos instaurado un día, los miércoles, de 16.30 a 20h, para que los colegiados puedan hablar directamente con su decano o con un diputado de la Junta de Gobierno del ICAB.

Queremos dar más oportunidades a los jóvenes. Esto pasa por la reforma de la Bolsa de trabajo, que los abogados Seniors apadrinen a los abogados que inician su ejercicio y potenciar la formación continuada para todos los letrados.

Otra de las prioridades de la Junta de Gobierno del ICAB es el Turno de Oficio. Trabajaremos para que los más de 3.200 abogados del Turno tengan un pago justo, que valore los servicios que prestamos, la labor social que desarrollamos y para que el servicio sea independiente.

En estos tiempos de crisis económica y de cambios en el mercado laboral, el Colegio debe ayudar, más que nunca, a sus colegiados. Por eso, fomentaremos la colaboración y la solidaridad entre compañeros, y facilitaremos al abogado abrirse a nuevos mercados internacionales.

Nuestro proyecto se basa en la transparencia, la modernización y la austeridad. Este último punto, comporta el mantener las cuotas colegiales congeladas e incluso llegar a reducirlas a través de una política de cuotas por tramos, cuya viabilidad y calendario de ejecución estamos estudiando en estos momentos.

-En su campaña para la elección, reivindicó un cambio profundo de la institución, para resolver “problemas muy complejos”. ¿Cuáles son los más acuciantes?

Los principales problemas que tiene la corporación vienen motivados por los cambios legislativos.

Por un lado, el anteproyecto de Ley de Colegios y Servicios Profesionales que bajo la bandera de la liberalización del sector de la abogacía pretende dividir a ésta en dos tipos de colectivos: aquellos que no deben estar obligatoriamente colegiados y aquellos que sí.

Este hecho, no sólo comportará una pérdida de las garantías de los servicios que prestan los profesionales a sus clientes; sino que además cuestiona el papel fundamental que cumplimos los colegios de abogado y por ello, nos oponemos frontalmente.

El ICAB garantiza que las personas que ejercen la profesión tienen la formación para hacerlo, además, ofrece, por el hecho de ser colegiado, una póliza de responsabilidad civil y supone el control deontológico sobre los abogados garantizado en la medida que el examen está realizado por una comisión de expertos que tiene los conocimientos y experiencia y cuyo procedimiento se ajusta a los criterios de legalidad.

El actual texto pone en duda y pretende anular la mayoría de esas cuestiones y por ello, el ICAB no solamente ha de hacer valer el trabajo realizado hasta ahora, sino que se enfrenta a la necesidad de plantar cara a este tipo de pretensiones y dar una respuesta inmediata a algunas de las necesidades planteadas reivindicando nuestra posición como garantes de la calidad de nuestros colegiados.

También están sobre la mesa otros proyectos legislativos, como el de la Asistencia Jurídica Gratuita, que no sólo no resuelve los problemas o carencias que este beneficio padecía, sino que puede incluso agravarlos. Es acuciante que de una vez por todas, se reconozca el papel imprescindible que los abogados del turno de oficio realizan cada día; pero también que se dote al abogado que ejerce en defensa de los que menos tienen, de los mismos elementos y recursos de defensa de los que puede valerse cualquier otra persona, incluyendo, por ejemplo, la ayuda de un traductor o intérprete para preparar dicha defensa.

Este es un problema endémico que exige, por nuestra parte, una contundente postura de exigencia por el reconocimiento sin fisuras del abogado.

En clave interna, nos preocupa la poca participación de los colegiados en las últimas elecciones. Por ello, entre otras medidas, elaboraremos un plan de comunicación externa para que las informaciones sobre el colegio "lleguen" y para estimular que los colegiados sientan, de verdad, que el ICAB es su casa; al tiempo que vamos a realizar acciones concretas por las que el ICAB irá hasta los despachos de los abogados y no esperará a que éstos vengan a nosotros.

-En su campaña también hizo mucho hincapié en la trasparencia y austeridad en la gestión del ICAB…

Nuestra insistencia viene de la máxima fundamental por la que la transparencia y la austeridad deben siempre presidir la gestión de cualquier institución y desde la mayor responsabilidad que recae sobre la Junta de Gobierno cuando lo que se gestiona no son dineros propios sino de todo un colectivo.

Para ahondar más en la transparencia, estamos analizando todos los servicios que se ofrecen en este momento y queremos ofrecer a los colegiados esta información para que pueda conseguirse entre todos una verdadera optimización de los recursos..

Pero es que además, aplicar la máxima austeridad nos llevará a conseguir que el colegiado tenga menos cargas obligatorias y pague, en su caso, por los servicios que utiliza, los cuales, además pueden beneficiarse de una gestión de economía de escala.  Ello será la base de nuestra meta financiera basada en lo que llamamos la cuota por tramos.

-Los últimos meses se han caracterizado por mucha actividad legislativa que afecta de manera directa a la profesión: Ley de Tasas, Ley de Servicios Profesionales, Ley de Justicia Gratuita, o la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial. ¿Podría hacernos una breve valoración de lo que supone o sus consecuencias?

Efectivamente, estamos viviendo un verdadero alud de iniciativas legislativas que afectan a la justicia en general pero también, de una manera sangrante a la abogacía.

Lo que nos preocupa por encima de todo es que en general se está realizando sin escuchar a las diversas partes implicadas e incluso a contracorriente de lo que la mayoría de los ciudadanos o de los que trabajamos en la justicia estamos reclamando.

Esta actitud poco dispuesta a escuchar opiniones contrarias se lleva incluso al ámbito de la administración autonómica puesto que, en la mayoría de ocasiones, se está legislando demostrando una clara tendencia a invadir las competencias autonómicas lo que nos preocupa muchísimo, no sólo por lo que de perversión del sistema autonómico puede suponer, sino porque ello cercena la proximidad entre los distintos interlocutores y por tanto, ahonda todavía más, en esa falta de comprensión de lo que puede estar ocurriendo en el día a día alejando las respuestas adaptadas a cada ámbito territorial.

Un ejemplo muy claro lo tenemos sobre la mesa con la reforma de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita. Desde el Ministerio de Justicia han salido hasta 4 borradores de anteproyecto, respecto de los cuales, el ICAB y la abogacía catalana en su conjunto, ha hecho enmiendas o alegaciones a cada uno de ellos. En ninguno de esos casos, no sólo no parece haberse acogido ninguna de las propuestas que hacíamos si no que ni siquiera se ha dado respuesta para acusar recibo.

No se puede modificar una ley tan importante como la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita y no tener en cuenta la opinión de los profesionales que prestamos el servicio diariamente o que no se valore el esfuerzo y labor que los abogados realizamos en la defensa de los derecho y de las libertades de los ciudadanos más necesitados.

Con la Ley de Colegios Profesionales está pasando lo mismo. Ha salido ya un anteproyecto que claramente pretende reducir a los Colegios profesionales en meros invitados de piedra para la regulación del sector y que olvida que una buena garantía de los servicios y una mejor calidad para el cliente, no se consigue lanzando a las leyes de la oferta y la demanda la valoración de la experiencia y profesionalidad, sino facilitando que las corporaciones ejerzamos el control.

Sin embargo, esta propuesta ni siquiera obliga, por ejemplo, a tener una póliza de responsabilidad civil que es como si una nueva ley dijera que no hace falta tener seguro de coche para conducirlo. También pretende poner el control deontológico bajo los parámetros de personas que nunca han ejercido la abogacía y que, por lo tanto, desconocen la práctica diaria y las exigencias que esta profesión tiene, mucho más complejas que el aprendizaje teórico que puede obtenerse de unos estudios universitarios. Y por último, pretende permitir que puedan asesorar o defender a ciudadanos en sus intereses o resolver sus conflictos jurídicos, personas que no estarán colegiadas y por lo tanto, no estarán sujetas al control de los colegios.

No podemos tolerar esta situación porque el cliente sería quien finalmente "pagaría" las consecuencias de esta supuesta liberalización que, finalmente, sólo puede ir en detrimento del Estado de Derecho y de las garantías y seguridad jurídica imprescindibles.

En la misma línea de actividad legislativa impuesta sin escuchar, tenemos vigentes leyes como la de las Tasas Judiciales que están suponiendo para muchos ciudadanos un verdadero obstáculo para obtener la tutela judicial efectiva reconocida en la Constitución. Desde el ICAB no vamos a cesar en realizar cuantas acciones estén en nuestra mano para conseguir la derogación de esta ley y devolver al ciudadano la capacidad de acceder a los tribunales sin ningún tipo de impedimento para defender sus intereses.

Y sabemos que hay otras iniciativas legislativas en marcha de los que todavía no tenemos mucho datos pero que, dados los ejemplos anteriores, nos preocupan por las consecuencias de lo que puedan comportar. La ley Orgánica del Poder Judicial o la Ley de Demarcación y Planta Judicial pueden ser algunos ejemplos.

En esta última, por ejemplo, se ha comentado que escudándose en una necesidad de recortar gastos, hay propuestas de remodelación de los partidos judiciales que pueden suponer traslados de juzgados y lejanía para muchos ciudadanos de lo que eran sus tribunales. Estamos a la espera de un texto oficial, pero también en esta iniciativa, al ICAB nos encontraran al lado y al servicio de la defensa de los intereses de los ciudadanos y de quienes, se dedican profesionalmente a ello, los abogados.

-Es evidente que el ICAB es una institución muy sólida e importante en el panorama de la abogacía catalana y a nivel nacional; no obstante, ¿qué acciones va a emprender para reforzar su imagen, así como proyectar su presencia incluso, en el ámbito internacional?

Efectivamente, como usted ha dicho, el ICAB es una institución de referencia y siempre lo ha sido; no sólo para el sector de la abogacía sino para el conjunto de la sociedad.

Esta imagen que vamos a consolidar e incluso potenciar, no ha aparecido por casualidad, es el resultado de un trabajo riguroso, serio y de alto nivel jurídico que nos permite ser interlocutor y voz autorizada en la mayoría de los temas que se plantean como un conflicto de derechos. Tenemos los mejores profesionales y los mejores especialistas para emitir un dictamen o una valoración ante un problema jurídico.

Pero además, lo que debe fortalecerse es la capacidad de dar a conocer nuestra opinión autorizada de manera clara, contundente e inmediata; sin ambigüedades ni reticencias; en todos aquellos debates en los que una cuestión jurídica esté en cuestión. El discurso político no nos corresponde. Pertenece a otra esfera y a otros interlocutores; pero allí donde un valor jurídico sea cuestionado, allí donde el Estado de Derecho pueda verse perturbado, va a verse al Colegio de Abogados de Barcelona. Esto es lo que espera el colegiado de nosotros y también lo que espera la sociedad de la que formamos parte.

No hay que olvidar, paralelamente, nuestra capacidad como institución para dar a conocer a la ciudadanía el papel imprescindible que realizan los abogados y la absoluta conveniencia de contar con sus servicios.

Por ello, continuaremos con la campaña publicitaria “Asesórate con un abogado, saldrás ganando” con la que queremos sensibilizar a la ciudadanía para que pierda el miedo a ir al abogado cuando tiene una duda, cuando hay algo que no acaba de ver claro… Seguimos la filosofía del prevenir antes que curar.  Hallar la solución a un problema es más costoso y comporta más inversión de tiempo y  dinero que hacerlo cuando no se ha firmado todavía nada, por ejemplo. 

Y, en una línea similar de extender el conocimiento de la función que realizan los abogados, hemos aumentado las sesiones de la campaña “Justicia y jóvenes” que hacemos con las escuelas e institutos de nuestra demarcación territorial. El objetivo, de esta iniciativa pionera, es que los jóvenes conozcan el Colegio de Abogados de Barcelona, el funcionamiento de la Justicia, y lo más importante: que el derecho está inmerso en cualquier gesto cuotidiano que hacemos.

Gracias a esta actividad, tenemos previsto que 1.000 estudiantes de tercero y cuarto de ESO conozcan los peligros que conlleva un mal uso de  las redes sociales e intentaremos ayudarles para que sean conscientes de ello y hagan un uso responsable de las mismas.

-¿Hay servicios que considera prioritarios reforzar o incluso crear?

Sin duda. Debe pensar que en el ICAB son más de 200 los servicios y actividades que dirigimos a los abogados, aunque no todos ellos se conocen de la misma forma por los más de 23.000 colegiados

De lo que se trata es, en primer lugar, de conseguir un total conocimiento de todos ellos puesto que se trata de servicios de tipo profesional que van a ayudar al compañero a realizar sus funciones.

Pero en el momento de crisis actual, creemos que efectivamente, deben priorizarse aquéllos que puedan suponer un cambio en esta situación. El primero y principal es la Bolsa de Trabajo del ICAB que ha de ser un verdadero servicio de orientación y promoción profesional. Las posibilidades de potenciación son muchas, puesto que en el universo de los abogados y en el Colegio de Abogados contamos tanto con los candidatos como con los ofertantes y ello sin perjuicio de recordar a todo tipo de empresas que la búsqueda de un profesional de la abogacía con garantía y calidad, puede realizarse gracias a nuestra Bolsa de Trabajo.

Además, vamos a crear una actividad regida por la idea del apadrinamiento y que cuenta con la colaboración tanto de los más jóvenes como de los abogados seniors  para facilitar la comunicación entre ellos y ayudar a que los más mayores puedan aconsejar a los más jóvenes sobre el ejercicio de la profesión. Igualmente, estamos instaurando nuevos servicios (Teléfono rojo, Decanato abierto etc.) para acercar el ICAB al colegiado. Queremos un Colegio que ayude a dar respuesta a los problemas reales de los abogados de hoy en día.

-La realidad social actual es muy distinta a la de hace varios años, y lamentablemente existen ahora nuevas exigencias sociales provocadas por la crisis que deben ser satisfechas. ¿Con qué realidad se encuentra el abogado en su día a día?

Los abogados estamos, como el resto de la sociedad, sufriendo la crisis. Actualmente tenemos mayor competencia en el mercado y debemos ajustar precios a causa de la situación económica. De hecho, un estudio realizado por el ICAB, el “Informe sobre el estado de la Justicia 2012”, nos muestra que los abogados han ampliado desde el 2005 su radio geográfico de actuación y han apostando por la internacionalización. Los letrados debemos colaborar y crear sinergias con otros compañeros para poder amortizar los gastos o asegurar la viabilidad de nuestros despachos.

Pero, además, uno de los problemas más graves con los que se está encontrando el abogado en estos momentos es el de la morosidad. No sólo se trata, como he dicho, de que la mayoría de los precios han tenido que bajar, sino que los impagos de muchos clientes están  llevando a muchos compañeros  a situaciones insostenibles.

La realidad de la abogacía es que la crisis también la está golpeando fuertemente.

-¿Potenciará las alternativas de resolución de conflictos, como el arbitraje y la mediación?

Sí. Los abogados hemos sido siempre pioneros en sistemas alternativos a los juzgados para resolver los problemas de la ciudadanía y para plantear, ante un caso concreto, cuál es la mejor vía para resolverlo.

No olvide que el  Colegio de Abogados de Barcelona fue el primero, en el año 2001 en crear un Centro de Mediación y participó activamente en la redacción de la primera Ley de Mediación en Catalunya. Además estamos proporcionando la formación sobre mediación llegando incluso a ofrecer un máster sobre esta materia desde todas las diferentes especialidades (mediación familiar, mercantil, comunitaria, etc.) y que está teniendo mucho éxito. 

En cuanto al arbitraje, cabe recordar que el ICAB es miembro de la Asociación Catalana del Arbitraje desde 1989, poco tiempo después  de  la promulgación de la Ley 36/1988, de 5 de diciembre, de arbitraje.

En estos momentos, estamos liderando diversos proyectos que deberán reconocer a Barcelona eses papel pionero y líder en el arbitraje y además seguimos insistiendo en la imprescindible formación o encuentros entre profesionales como el que va a tener lugar los próximos 24, 25 y 26 de septiembre en el segundo congreso internacional sobre arbitraje, bajo el título 'Back to the future - Second parte: An in-house view”, y que reunirá  en Barcelona a los principales expertos.   

-¿Considera que las nuevas tecnologías (redes sociales, nuevos dispositivos, etc.) son la asignatura pendiente para el abogado, o que todavía están relegadas para el “abogado joven” o recién licenciado?

No es una cuestión de edad sino de voluntad. Lo cierto es que cada vez más, una mayoría de nosotros está en twitter o en webs profesionales de contacto y networking. Creemos que el uso de las nuevas tecnologías pueden ser un gran avance para la profesión, junto con los idiomas y la formación sobre gestión del despacho. Se trata de aspectos que también potenciaremos durante los próximos cuatro años.

En esta línea y junto con otros 5 Colegios de Abogados de España en el seno de la Fundación Instituto de Investigación Aplicada a la Abogacía hemos iniciado un estudio para conocer justamente, cuál es la presencia de la abogacía en las redes sociales, sus principales usos y capacidades. Esperamos tener los resultados en un par de meses y poder iniciar, a partir de estos, acciones o servicios dirigidos específicamente a ello.

-Algo que el decano quiera destacar o añadir…

Destacar en todo caso que el ICAB es una institución que está y estará al lado del colegiado, facilitándole información y servicios que ayuden a afrontar el día a día del ejercicio de la profesión; pero también ayudándoles frente a ataques u obstáculos que les impidan ejercer su profesión. Esta será la mejor forma también, para garantizar que los ciudadanos y la sociedad en su conjunto que son los primeros beneficiarios de esta tarea que realiza la abogacía, se vean protegidos y  se garantice y se afiance el Estado de Derecho.

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