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JUSTICIA

Pascual Sala admite "anomalías" en el TC pero niega que sea un tribunal secuestrado

Reprocha a los partidos que "no es tan difícil" cumplir con la renovación que fija la ley
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El presidente del Tribunal Constitucional (TC), Pascual Sala, ha admitido que el Alto Tribunal tiene "anomalías" por el retraso en la renovación de algunos magistrados, pero ha negado que sea un órgano secuestrado, como afirmó su vicepresidente, Eugeni Gay. En declaraciones a los periodistas antes de pronunciar una conferencia en la Universitat Ramon Llull (URL), ha relativizado las palabras de Gay, ya que a su juicio no empleó la expresión secuestrado literalmente, sino que cargó contra algo que es obvio: que no se está cumpliendo con la renovación.

Pascual Sala ha reivindicado que "todos los magistrados" han estado de acuerdo en que debe cumplirse con el mandato constitucional que fija la renovación de una parte de sus miembros, y ha lamentado que haya un turno que debería haber sido renovado hace siete meses.

Preguntado por las declaraciones de Gay en las que ha criticado que nadie haya recurrido contra la decisión de los partidos de no renovar el TC, ha afirmado que es una "opinión personal respetable", pero no ha considerado prioritario la presentación de un recursos por parte de diputados o senadores.

Para Pascual Sala, lo importante es respetar los plazos que marca la ley en relación a la renovación, y ha reprochado a los partidos que "no es tan difícil" cumplirla.

Asimismo, ha insistido en que con este retraso los partidos están lanzando un "mensaje muy malo" a la sociedad porque parece que, al no ponerse de acuerdo, cuando por fin nombran los jueces, éstos reciben un mandato político de las formaciones.

Sala ha defendido que la independencia de los magistrados es compatible con que tengan ideología política, y ha avisado que tener ideología no significa tener dependencia partidaria, porque si recibieran instrucciones de los partidos estarían prevaricando.

MANDATO VITALICIO

El presidente del Alto Tribunal ha descartado que el mandato vitalicio de los jueces sea la solución ante las dificultades por renovar el TC, y ha dicho que se trata de algo más propio de la cultura judicial anglosajona que de la europea.

En este sentido, ha lamentado que, a diferencia de EE.UU., España no es un ejemplo de respeto institucional, ya que con las críticas a algunos organismos como el TC --que ha dicho que son legítimas-- se lleva la libertad de expresión "al límite" y, en ocasiones, se hacen sin fundamento.

UN ESTATUT MUY VIVO

Sala ha reivindicado que, pese a la sentencia del TC contra el Estatut, la norma está "muy viva" ya que el fallo, a su juicio, apenas cuestiona la esencia de un texto que planteó una reforma muy ambiciosa.

Por contra, sí ha admitido que "costó Dios y ayuda" sacar la sentencia, lo que dio al TC una imagen de estar enrocado que no favoreció a su proyección pública.

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